Comentarios noticiables | Insistir en la paz y seguridad mundiales
se asienta en los sueños de los pueblos
21/03/2026.- Los síntomas por el mejoramiento y saneamiento de las relaciones entre las superpotencias todavía no se divisan. Los pueblos de nuestro planeta Tierra siguen esperando que se produzca un viraje de la confrontación a la coexistencia. Los vientos de la guerra actual no se desplazan por los vientos de la paz y la seguridad internacionales.
El presidente de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, en más de un año de permanencia en el poder, muestra claramente el gran peligro que implica para todos los pueblos del mundo su carrera alocada de la guerra. La política de ese gobierno, que ha apostado al logro de la superioridad militar, o sea, en el fondo, a la hegemonía mundial, a la fuerza como medio principal para alcanzar sus objetivos en la arena global, ha sido la causa de una brusca multiplicación de la tensión mundial y de la amenaza militar.
Dos superpotencias militares como Rusia y China hacen grandes esfuerzos por ser ellas las primeras en hacer todo lo posible para mantener y afianzar la paz, liberar a la humanidad del peligro de la guerra nuclear, que es hoy una acuciante necesidad, y reestructurar las relaciones diplomáticas mediante el diálogo, por ser el factor más importante para mantener contactos positivos entre Occidente y Oriente. El diálogo entre Rusia y China con Estados Unidos, la Unión Europea y Reino Unido es vitalmente necesario en vista del inmenso papel que juegan dichos países en el mundo contemporáneo.
Los actuales acontecimientos en Oriente Cercano y Medio y en Venezuela son un ejemplo del desencadenamiento de la agresiva y grosera intervención estadounidense con la que destaca su pillaje. Así, EE. UU. quiere imponer los usos y costumbres de su agrado. Si el diálogo se pudiera llevar a cabo, sin hablar ya de su contenido, seguramente se tendrá que constatar conjuntamente principios tan importantes como la inadmisibilidad de las guerras, tanto nucleares como cualesquiera otras. Aunque es bien sabida la actitud de EE. UU. basada en la suicida esperanza de poder valerse de los músculos nucleares, lo hace tener las manos libres para atacar a cualquier país del mundo. Los intereses de la protección de la civilización en esta época nuclear requieren con insistencia una nueva mentalidad política en la comprensión de que el incremento de armas nucleares no aumenta la seguridad, sino, al contrario, puede anularla o conducir a su autoaniquilamiento total.
La Administración Trump sigue una línea obstruccionista a los acuerdos de paz en más de un año que está en el poder. A Trump no le interesa concertar ni ratificar ni un solo convenio al respecto. Para preservar la paz y la seguridad internacionales, es necesario que la sociedad internacional (civil, militar, religiosa) se comprometa a renunciar a la violencia con un nuevo enfoque de la seguridad a escala mundial, regional y nacional. Los departamentos de Defensa y Guerra de los miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han de convertirse progresivamente en ministerios de paz. Hoy, en el aniversario 81 del criminal lanzamiento de las bombas atómicas por los EE. UU. sobre las ciudades japonesas Hiroshima y Nagasaki, aconseja la advertencia y el compromiso de hacer todo lo posible para que nunca más estalle una guerra nuclear o de otro tipo de EE. UU. y de sus aliados de la OTAN, para que de estos países emane solo la paz.
-2-
Por el hecho de valerse de una mínima disuasión nuclear, algunos países poseedores de estas armas lo que han conseguido es pretender comenzar su proliferación por todo el mundo, desvalorizando y socavando los tratados SALT y demás acuerdos de limitación de armas estratégicas ofensivas. Esto podría llevar a Europa a una guerra nuclear limitada, una concepción totalmente contradictoria de lo que ya se ha acordado en Ginebra. La Administración Trump no quiere tener en cuenta las realidades de la era nuclear y defiende lo peligroso e infructífero que es el intento de lograr la superioridad militar sobre Rusia y China. Washington no quiere comprender que el carácter de las armas contemporáneas no deja a ningún Estado ni las más mínimas esperanzas de defenderse por medios técnicos militares. EE. UU. ha llegado a un grado tal que es capaz de cualquier locura. Por ejemplo, tenemos que el reciente ataque efectuado contra Irán, que conjuntamente con Israel llamaron ataque preventivo (mentira cínica), reveló el grado elevado de aventurerismo político militar de ambos gobiernos. Esa acción traicionera desató las inmensas posibilidades del ejército de la República Islámica de Irán y su Cuerpo de Guardianes Revolucionarios, cuya respuesta militar al imperialismo y al sionismo es una hazaña vigente y un ejemplo sublime para todos los pueblos del mundo.
Poner coto al incremento de la amenaza nuclear y detener la carrera armamentística en este terreno es en lo que están vitalmente interesados todos los pueblos de la Tierra. Por ello, insistir en la paz y seguridad mundiales se asienta en los sueños de los pueblos.
J.J. Álvarez
