Xin chào | El que entendió, entendió

El beisbol es un 90% mental. La otra mitad es física.
Yogi Berra
20/03/2026.- Mejor no podía ser el momento en el cual el beisbol venezolano mostrara ante el mundo el talante bullicioso y alegre de un pueblo amante de la paz y la alegría. Mejor no podía ser el lugar, como el estadio LoanDepot Park de Miami, uno de los más modernos de la pelota estadounidense, donde unos 35 mil aficionados se dieron cita para sentir la algarabía de los hijos de Bolívar y de Chávez, Maduro y Cilia, bailando al ritmo de la banda Tambor Urbano. ¡Algo como para no olvidar!
No fue poca cosa que en esta ocasión Venezuela haya ganado por primera vez el máximo galardón del Clásico Mundial de Beisbol, bajo la batuta del incansable venezolano Omar López, a 85 años de aquella copa conquistada por los venezolanos en La Habana, escenario de la III Serie Mundial del Beisbol Aficionado de Primera División, en plena Guerra Mundial. Allá se habían dado cita las novenas de República Dominicana, México, Panamá, Nicaragua, Estados Unidos, San Salvador, Venezuela y Cuba.
A pesar de que el ambiente belicoso era parecido a la cita de La Habana en 1941, con un 3 enero aún fresco, las autoridades venezolanas aceptaron montar la Segunda Edición de la Serie de las Américas en el majestuoso Estadio Monumental Simón Bolívar, ubicado en La Rinconada, donde Magallanes logró el título, tras derrotar a Caimanes de Barranquilla (Colombia).
Diría Diosdado Cabello que el que entendió, ¡entendió!, con un pueblo que no baja la guardia ante las adversidades y que, a pesar de los acontecimientos del 3E, sigue adelante con el dolor por el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores de Maduro. Todo valió la pena. Ahora por allí anda el hermoso trofeo, de mano en mano, recorriendo toda Venezuela.
De Oswaldo Guillén a Omar López
El histórico galardón obtenido por el beisbol profesional venezolano el pasado martes 17 en el Clásico Mundial de Beisbol 2026, tras derrotar a Estados Unidos, nos recordó el logro alcanzado por el mirandino Oswaldo Guillén como mánager de los Medias Blanca de Chicago, en una final grandeliga ante Astros de Houston, en la Serie Mundial de 2005, año en el cual Guillén sumó 99 triunfos.
Cuando el carismático guarenero tomó las riendas de Chicago, ese equipo tenía una sequía desde la Serie Mundial de 1917, es decir, 87 años sin subir al podio. Por ello la gestión del venezolano al frente del equipo patiblanco fue considerada como una verdadera proeza en la Ciudad de los Vientos, donde han pasado varias figuras venezolanas como Luis Aparicio, único pelotero criollo exhaltado a Cooperstown, y Alfonso "Chico" Carrasquel, además del lanzador Freddy García, ganador del partido decisivo que dió la victoria a Chicago en aquella Serie Mundial de 2005.
En medio de la euforia, al obtener la preciada copa peloteril, Guillén mostró su admiración por el presidente Chávez, lo cual le valió una campaña de sectores reaccionarios venezolanos radicados en Estados Unidos. A partir de ese momento, el mánager mirandino debió soportar una intensa campaña mediática, sobre todo en Miami, donde había sido contratado por los Marlins de Florida. No le perdonaron haber mostrado su admiración por el comandante Fidel Castro y fue igualmente atacado por la colonia cubana mayamera.
El mirandino regresó a Venezuela en el Campeonato de 2023-2024 para tomar las riendas de la novena guaireña. Logró rescatar del olvido a los Tiburones de La Guaira, que tenían 38 años sin acariciar un trofeo campeonil. Además, Guillén se dio el gustazo de traerse la Copa de la Serie del Caribe 2024, celebrada en Miami, donde años atrás la gusanera batistera había presionado para que los Marlins expulsaran a Guillén como mánager. En esa Serie del Caribe, Tiburones se consagró como campeón tras blanquear en el juego bonito a los Tigres del Licey (República Dominicana) 3x0, el 9 de febrero en el LoanDepot Park. Ese fue el primer título caribeño de Tiburones y el octavo para Venezuela, marcando así un hito histórico con récord de asistencia.
En ese mismo escenario de Miami, Venezuela acaba de titularse como campeón del Clásico Mundial de Beisbol 2026. La reciente cita de Miami resaltó la magistral conducción del mánager Omar López, por su particular esquema para rotar su staff de lanzadores, sobre todo en los capítulos cruciales de los últimos tres partidos que le permitieron abrirse paso hacia la conquista del máximo galardón. Puntualizó el parsimonioso estratega que siempre se sintió seguro de su rotación, porque además contó con un excelente equipo de colaboradores, como Miguel Cabrera en la parte de bateo y Johan Santana, con el róster de lanzadores, que sin ser muy conocidos supieron descifrar las instrucciones del piloto, sobre todo en los retos frente a los caballos de la recta final, como Japón, Italia y, finalmente, la novena local, Estados Unidos, en un dramático final que le permitió a Palenzia administrar a lo grande todo su repertorio, sin parpadear un instante.
Resaltó Omar López el papel desempeñado por la fanaticada venezolana, que no descansó en su afán de mantener en alto el espíritu alegre y de optimismo para inyectar adrenalina y seguridad al equipo venezolano desde todos los rincones de los graderíos, siempre al ritmo de los cueros y trompetas de Tambor Urbano.
Al inicio de la contienda beisbolera, antes de la temporada regular del beisbol mayor, el piloto venezolano resaltó el compromiso mostrado por sus muchachos desde el primer día de la contienda. Subrayó su confianza en el bullpen y el voluntarioso equipo, el cual, sin tanto renombre, supo asumir la responsablidad sobre el terreno de juego, sin aspaviento, pero con gran optimismo y alegría. A quienes llamó sus "héroes sin nombre", a la final fueron los grandes galardonados, para iniciar los siguentes compromisos ante diferentes equipos del beisbol estadounidense, que prontamente romperán el celofán de esta temporada 2026.
Todos los partidos, señaló a la prensa Omar López, fueron valorados por su equipo rector, porque superaron el reto frente a lo más granado de la pelota mundial, sobre todo el dueño de casa y el tricampeón Japón, que se presentó, como era de esperar, con un trabuco encabezado por el multifacético Shohei Ohtani y otras estrellas de armas tomar.
La presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delsy Eloína Rodríguez Gómez, no se despegó de la pantalla televisiva y al final de la histórica contienda peloteril saludó a los héroes, decretó el 17 de marzo como el Día del Beisbol en Venezuela y anunció que el trofeo recorrerá todos los estados del país.
A pesar del silencio de la mediática estadounidense ante el masivo mensaje de la fanaticada venezolana en el estadio LoanDepot Park, dedicado a los héroes encarcelados en Nueva York, desde graderíos y pasillos del coso mayamero se oyeron mensajes solidarios para Nicolás y Cilia. Los mismos ya habían retumbado por calles y avenidas de toda Venezuela, enviados por el pueblo venezolano desde la misma madrugada de ese glorioso día para que los gritos penetraran en los calabozos del Centro de Detención Metropolitano (MDC Brooklyn).
Ángel Miguel Bastidas G.
Consulta
Venezuela News (2026, 16 de marzo). https://agenciavn.com/.
