Ruta Patrimonial de Miranda revive tradición Palmeros de Chacao
Autoridades buscan reafirmar relevo generacional
18/03/26.- El Parque Nacional Waraira Repano fue escenario de la actividad que le brinda formalidad a la Tradición de los Palmeros de Chacao, con la entrega de la Providencia Autorizatoria, que se reconoce en el mundo entero gracias a la aceptación de esta tradición religiosa y cultural del pueblo venezolano ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el pasado 2019, cuando fue incluida en el registro de buenas prácticas del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, destacando su labor en la salvaguardia de la tradición de la palma bendita y su enfoque biocultural.
En este sentido las autoridades venezolanas iniciaron formalmente a la actividad formativa que se realizó en el marco del programa Identidad Miranda Ruta Patrimonial, el cual reunió a niños y niñas de quinto grado de la UEET General Rafael Urdaneta, en los Altos Mirandinos, quienes a través de videos, historias y ejercicios prácticos, conocieron los orígenes y el significado de esta manifestación cultural.
Esta información fue suministrada por la secretaria de Patrimonio Cultural Inmaterial, Mariam Martínez, quien agregó que “esto tiene una connotación muy importante, pues el Estado venezolano es garante de las políticas que en materia cultural se encargan de impulsar nuestras tradiciones”, dijo.
Martínez explicó que estas jornadas buscan acercar los patrimonios culturales a las nuevas generaciones.
“Nuestro objetivo es que los niños y niñas conozcan las tradiciones que forman parte de nuestra identidad cultural. Cuando los estudiantes se acercan a estas manifestaciones, se convierten en guardianes de la memoria y en relevo generacional de nuestro patrimonio”, señaló.
Niños venezolanos firmes con las tradiciones
La jornada programada por la gobernación con los niños, estuvo repleta de actividades como el taller de tejido de cruces de palma, donde los estudiantes aprendieron a trenzar las hojas y a comprender el significado religioso de este símbolo asociado a la entrada de Jesús en Jerusalén.
De igual manera, los infantes tuvieron la oportunidad de colorear ilustraciones sobre los palmeros y participaron en los relatos sobre el recorrido que se realiza cada año al subir a la montaña para recolectar las palmas.
Martínez destacó que estas experiencias permiten integrar cultura, espiritualidad y conciencia ambiental en los espacios educativos.
“Cuando un niño aprende a tejer una cruz de palma o conoce la historia de los palmeros, entiende que las tradiciones no solo se observan: también se cuidan y se transmiten”, expresó.
Esta práctica evolucionó hacia un modelo de cuidado ambiental, donde los palmeros podan las palmas de forma sostenible y participan en programas de reforestación para preservar la especie.
LUIS BLANCO / CIUDAD CCS
