Al derecho y al revés | ¡Reclámenle a Donald Trump!

18/03/2026.- El viernes pasado tres aparentemente variopintas caminatas coincidieron en el centro de Caracas.

Una, la más nutrida, convocada por los sindicatos donde el gobierno bolivariano controla la directiva.

Otra, con menos participantes, sirvió para que los partidos de oposición con representación parlamentaria en la Asamblea Nacional protestaran en unidad.

La tercera, algo desorganizada y con pocos recursos, reunió personalidades del mundo laboral que alguna vez apoyaron al comandante Hugo Chávez, pero que llevan años separados de la izquierda.

Nada extraño, porque en Venezuela hay libertad de asociación y cuando se cumplen los requisitos de ley es posible caminar en son de protesta.

¡Ojo! Prefiero designar estas manifestaciones como lo que son y no usar el término "marcha", que históricamente y en todos los países tiene connotaciones violentas y más militares que civiles.

Las tres manifestaciones coincidieron en el centro de Caracas. Como dato positivo, no hubo violencia entre sus integrantes, quienes, más bien, ante una música que sonaba se pusieron a bailar en las inmediaciones de la plaza Bolívar.

Todas exigían lo mismo: "Alza del salario ya".

Todos los representantes de estas caminatas ingresaron más o menos forzando la entrada a la Asamblea Nacional, donde se les vio luego en los noticieros reclamándole al gobierno nacional, hoy encabezado por Delcy Rodríguez en calidad de presidenta encargada ante el secuestro de Nicolás Maduro, el cual aparentemente será más largo de lo que uno podía augurar.

Algunos de los manifestantes, como movidos por la cercanía a los micrófonos y periodistas, se expresaron muy duro contra un gobierno que solo lleva dos meses y al que el ciudadano presidente de los Estados Unidos le ha quitado a la fuerza los recursos, que por Constitución y por heredad de los reyes de España —cuando por primera vez fuimos colonia— nos pertenecen.

Hubo un sindicalista que le dio —creo recordar— "dos semanas de plazo" a la presidenta y a la Asamblea Nacional para que "aumenten el salario". De lo contrario, ese mismo sindicalista, cual secuestrador que reclama recompensa, "iría a la calle para salir de este gobierno". Culminó agregando: "Y queremos bonos".

Como en un viejo cuento, vale la pena "pedir orden en la pea".

Es del todo cierto que con ciento treinta bolívares al mes —que creo también recordar es el salario mínimo y hace años que no se aumenta, a pesar de la inflación— es imposible vivir. Sin embargo, aquí hay algo extraño, porque por menos empleados públicos que ganen salario mínimo, si esa cifra pírrica fuese la única entrada de aquellos empleado y obreros, hace rato que estaría gente muriendo de inanición por las calles.

No es así y el deber de todo político o aspirante a serlo es aclarar, nunca engañar.

La clave está en los bonos, que no inciden en las prestaciones, pero que terminan permitiendo que un Estado sancionado ilegalmente por los Estados Unidos pueda, a duras penas, aumentar el ingreso de los venezolanos menos favorecidos… que son millones.

Esos bonos vienen desde el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, cuando tuvo el país el mayor aumento de los precios del petróleo. Aquello, por cierto, no impidió que ese gobierno pidiera prestado a la banca extranjera.

A todas estas, el punto no es —o al menos no es ese mi caso— proteger a la presidenta encargada o al presidente de la Asamblea Nacional. Es llegar a la verdad.

Por este camino, terminaremos recomendándoles a los sindicalistas que organizaron las tres caminatas que la próxima la lleven hasta donde será la sede de la Embajada de los Estados Unidos.

Si Donald Trump, Marco Rubio y el secretario del Tesoro son quienes se apropian del petróleo, y ahora del oro; también lo venden; pagan con el producto deudas, entre las muchas que tiene la nación; y con el repele nos envían productos gringos, que son más caros que los chinos, brasileños o mexicanos, dejando el resto para que Delcy pague la abultadísima nómina del Estado; entonces, ¡a quien se le puede reclamar un aumento de sueldos es a Trump y a su representanta!

Háganlo rápido, porque en momentos cuando escribo estas líneas, hay un paro del transporte exigiendo lo mismo que los sindicalistas. Con ellos deben unirse, aunque unos sean trabajo y otros capital, ¡pero para protestar contra Trump!

 

Domingo Alberto Rangel


Noticias Relacionadas