El joropo: una fiesta de tradición y orgullo venezolano

La Casa de la Libertad y Cultura Alí Primera vibró con el arpa, cuatro y maracas

Ciudadanos caraqueños disfrutaron con el talento que presentó la programación del evento.

 

15/03/26. Un espacio que alguna vez fue símbolo de dolor y oscuridad (como lo fue el Cuartel San Carlos), la Casa de la Cultura y Libertad Alí Primera, se ha transformado en un epicentro de vida, arte y tradición. Este lugar, inaugurado por el presidente Nicolás Maduro, fue el escenario de una celebración vibrante: el Día Nacional del Joropo, una jornada que reunió a músicos, bailarines, artesanos y familias enteras para rendir homenaje a esta expresión cultural que define la identidad venezolana.

Joana Naranjo, representante de la Gran Misión Viva Venezuela, destacó la importancia de este evento: “Hoy celebramos el Día Nacional del Joropo con una gran fiesta que incluye presentaciones artísticas, talleres y actividades para todas las edades. Es un día para enaltecer nuestras raíces y nuestra cultura”. Entre las actividades más destacadas estuvo el bloque de "Joropo Mujer", un proyecto conformado exclusivamente por mujeres músicas y bailarinas, que llenaron el escenario de fuerza y talento.

La jornada también incluyó la participación de maestros como Riel Castro, Vidal Colmenares y Mario Díaz, quienes, junto con los promotores culturales, ofrecieron un espectáculo inolvidable. Además, la Fundación Red de Arte presentó un ciclo de artesanos, mientras que talleres de muñequería, papagayos y maracas artesanales conectaron a los asistentes con las tradiciones criollas.

Un día de música, danza y tradición

El Joropazo no solo destacó por su propuesta musical, sino también por la diversidad de actividades que ofreció al público. Los asistentes pudieron disfrutar de stands de comida tradicional, artesanías, juegos populares como el trompo y el yoyo, y talleres de construcción de papagayos. Todo esto en un ambiente festivo que celebraba la venezolanidad en su máxima expresión.

Entre los participantes se encontraba José Calona, un artesano y maestro papagayero que desde muy joven ha dedicado su vida a preservar los juegos tradicionales de Venezuela. “Enseñarles a los niños a hacer papagayos y otros juguetes como el trompo o el burro frío es una forma de mantenernos conectados con nuestras raíces. En un mundo donde la tecnología nos consume, estos juegos nos recuerdan quiénes somos y de dónde venimos”, expresó emocionado mientras enseñaba a un grupo de niños a construir y volar papagayos.

José Calonacultur, papagayero venezolano, enseñó su arte a los niños.

 

El evento también contó con la participación de agrupaciones como Mujer Joropo, un ensamble conformado por mujeres que, desde la música y la danza, busca enaltecer el papel femenino en la tradición venezolana. Una de sus integrantes, mandolinista de la agrupación, compartió su experiencia: "El joropo es una música que logra conectar con cualquier persona, sea músico o no. Es alegre, es representativa y nos une como venezolanos. Para nosotras, como jóvenes, es una manera de preservar la cultura y demostrar que las tradiciones no tienen por qué quedarse en el pasado, sino que pueden reinventarse y seguir vivas".

El joropo: más que un género, una identidad

El joropo, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, es mucho más que un género musical: es la expresión viva del mestizaje cultural que define a Venezuela. Desde los llanos hasta las costas, pasando por los Andes y las ciudades, el joropo tiene múltiples variantes que reflejan la diversidad del país. Durante el evento, los asistentes pudieron disfrutar del joropo llanero, con su característico arpa, cuatro y maracas; el joropo oriental, con influencias de la música guayanesa; y el joropo central, cuya fuerza radica en el zapateo y la versatilidad del violín campesino.

Jóvenes joroperas protagonizaron la jornada, comprometiéndose a salvaguardar la tradición y cultura venezolana.

 

Además, el evento sirvió como plataforma para destacar a talentos emergentes y consolidar la importancia de los espacios culturales como vehículos para la educación y la identidad nacional. En palabras de Carrasquel: "Cada vez que un niño aprende a bailar joropo o a tocar el cuatro, estamos sembrando una semilla de amor por Venezuela. Estos eventos no solo son una fiesta, son una forma de construir futuro".

Una jornada que une generaciones

El evento también fue una plataforma para el emprendimiento. Kelly Hernández, representante de Chocolates King, presentó su propuesta de chocolates artesanales, destacando la importancia de combinar tradición y creatividad. “Nuestro chocolate no es solo para comer, es para disfrutar. Cada figura, textura y combinación es una experiencia kinestésica”, comentó.

La celebración cerró con una mezcla de géneros musicales que incluyó vals guayanés y música oriental, mostrando la riqueza y diversidad cultural de Venezuela. Este evento no solo reafirma el valor del joropo como símbolo nacional, sino que también refuerza el compromiso de las comunidades por preservar y transmitir esta tradición a las futuras generaciones.

 

El Día Nacional del Joropo no es solo una fiesta, es un recordatorio de la importancia de nuestras raíces y un llamado a mantener viva la esencia de Venezuela en cada nota, cada paso y cada sonrisa.

La jornada cerró con un sentido homenaje a los cultores y artistas que, a través de su trabajo, mantienen vivas las tradiciones venezolanas. Desde el papagayo de José hasta el joropo de las jóvenes de Mujer Joropo, el evento fue un recordatorio de que la cultura no solo se preserva, se vive y se comparte.

El Joropazo no fue solo una celebración del Día Nacional del Joropo, fue una invitación a todos los venezolanos a reconectarse con sus raíces, a valorar lo propio y a transmitirlo con orgullo a las futuras generaciones.

ISAÍAS OVALLES / FOTOGRAFÍA: VLADIMIR MÉNDEZ / CIUDAD CCS


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