Bajada del Nazareno de San Pablo conmueve a Caracas con fe y milagro
Los feligreses agradecieron y renovaron su esperanza en la Basílica Santa Teresa
15/03/26.- Caracas vivió este domingo una de sus jornadas más emotivas y multitudinarias con la tradicional bajada del Nazareno de San Pablo en la Basílica de Santa Teresa, en la parroquia Santa Teresa. Entre orquídeas, velas moradas y promesas cumplidas, una multitud de fieles se congregaron para rendir homenaje a la imagen que, desde hace más de tres siglos, es símbolo de esperanza, unidad y milagros para el pueblo venezolano.
La ceremonia, cargada de historia y devoción, se desarrolló en un ambiente de regocijo y alegría, enmarcada por el compromiso de un pueblo que quiere garantizar la unión, la vida y la paz en Venezuela. Este evento, más allá de lo religioso, se convierte cada año en un acto de reafirmación nacional, donde la fe trasciende diferencias y fortalece el tejido social.
Lágrimas de gratitud por milagro
Entre los testimonios que marcaron la jornada, destaca el de Marida Silva, quien, entre lágrimas, compartió el milagro que el Nazareno de San Pablo obró en su hijo:
“Hoy especialmente estoy aquí para agradecer desde lo más profundo de mi corazón a Cristo de Nazaret, porque me hizo el milagro y es mi fe la que mantengo, en que mi hijo que estaba a punto de quedarse ciego, que le diagnosticaron desprendimiento de retina el año pasado, en el mes de agosto… Él me escuchó y hoy estoy aquí para agradecerle profundamente, porque mi hijo tuvo en agosto una operación de un ojo, luego el otro ojo, por su condición de 34 años con diabetes, eso le causó su desprendimiento de la retina".
La emoción de Marida resume el sentir de miles que acuden año tras año a agradecer y pedir por la salud y el bienestar de sus seres queridos, convencidos de que la fe mueve montañas y el Nazareno escucha cada súplica.
Voces devotas: promesas, agradecimientos y esperanza
La bajada del Nazareno es también un mosaico de historias personales, de promesas cumplidas y agradecimientos sinceros:
Carlos Javier Hurtado, devoto y visitante por primera vez a la Basílica, llegó acompañado de su hermano José Sánchez:
“Vengo a presenciar la bajada del Nazareno de San Pablo, siempre he sido devoto… Nos sentimos de verdad orgullosos, bastante conmovidos sentimentalmente por esta tradición que forma parte de nuestra cultura religiosa a nivel nacional".
Cristina Pérez, una fiel de larga data, relató su experiencia milagrosa tras una crisis de hipertensión:
“Hace cuatro meses me subió la tensión, me tenían hospitalizada… Cuando desperté en el militar, estaba con un aparato y todo. Lo único que me acuerdo es que le dije: ‘Jesús de Nazareno, por tu dolorosa pasión, ten piedad de mí. Mi vida es Jesús de Nazareno y mi suerte es milagro. Le pido mucho a la juventud para que no se siga yendo, para que tengamos una Venezuela libre".
Nalinger Velasque, proveniente de Los Valles del Tuy, asistió descalzo en cumplimiento de una promesa:
“Estoy aquí agradeciendo a Dios y al Nazareno por la hermosa familia que tengo, por los años de vida, por el futuro que nos viene en adelante… Este bordado me lo hizo mi tía, quien tuvo un sueño donde el Nazareno le pedía que lo dibujara, y así lo creó en bisutería".
Historia y tradición: el Nazareno de San Pablo, símbolo de unidad y resiliencia
La devoción al Nazareno de San Pablo se remonta a 1674, cuando la imagen llegó a Caracas desde Sevilla. Su fama de milagroso se consolidó en 1696, durante una epidemia que asolaba la ciudad. Según la leyenda, al pasar la imagen por la esquina de Miracielos, su cruz se enredó en un limonero y los frutos caídos sirvieron para preparar infusiones que sanaron a los enfermos, dando origen al célebre “Limonero del Señor”.
Desde entonces, la bajada y procesión del Nazareno se han convertido en el corazón de la Semana Santa caraqueña. La imagen, vestida de púrpura y rodeada de flores, es bajada de su altar para que los fieles puedan acercarse, tocarla y presentar sus promesas. Muchos asisten descalzos, en señal de penitencia y gratitud, mientras otros encienden velas y oran por milagros personales y colectivos.
La Basílica de Santa Teresa, epicentro de esta devoción, se transforma en un mar de fe y esperanza, donde cada historia personal se entrelaza con la historia de un país que, en medio de desafíos, encuentra en el Nazareno un motivo para seguir creyendo en la vida, la unión y la paz.
Un evento que trasciende lo religioso: unión, vida y paz para Venezuela
La bajada del Nazareno de San Pablo no solo es un acto de fe, sino también un reflejo del esfuerzo conjunto del pueblo venezolano por mantener la armonía y la esperanza. En tiempos de incertidumbre, la tradición se convierte en un espacio de encuentro, reconciliación y reafirmación de valores que unen a la nación.
ISAÍAS OVALLES / FOTOGRAFÍA: VLADIMIR MÉNDEZ / CIUDAD CCS
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