Letra Veguera | Se limpian imágenes

11/03/2026.- Pedro Sánchez es ahora un presidente de un gobierno de corte progresista. Hasta no hace mucho protagonizó reuniones que buscaban limpiar la imagen de Leopoldo López y González Urrutia, y ahora, en el epicentro de la guerra, el propio Sánchez se enjuaga el rostro algo esquelético. Amaga a Trump, pero de golpe se aleja. Se opone al holocausto en Gaza y a la "barbarie" bélica, pero no se identifica con Irán ni con Venezuela. Y así anda, perseguido por el parlante fascista español, y sin poder borrar las imágenes de sus encuentros con López y González Urrutia. Da la impresión de que ha cambiado de religión. Actores de Hollywood lo alaban como una estrella antibélica que debería iluminar el camino del mundo en crisis.

Pero Sánchez no podrá borrar aquella estampa de guía turístico cuando paseó por los jardines de la Moncloa a Edmundo González y a Leopoldo López, a quien le mostró el Guernica y lo explicó como una pieza postal de museo.

No hay que olvidar que Leopoldo López es fundador de Primero Justicia y fue guarimbero de Voluntad Popular. Dos organizaciones fascistas que alentaron y organizaron las guarimbas, que conllevaron la muerte y asesinato de ciudadanos pertenecientes a las clases populares y a actos propios de una conducta fascista sin precedentes en América Latina, como fue la quema de animales, montañas pobladas de árboles, algunos en extinción y otras acciones ecocidas.

A Orlando Figuera, un ciudadano que transitaba alrededor de una plaza pública, lo quemaron vivo y en medio de una algarabía de júbilo, solo por “parecer” chavista. Y así, a otras personas en las calles del país, agentes policiales, vecinos de zonas populares.

A la sombra de Franco

Pedro Sánchez es el líder del PSOE, una organización histórica que sostiene el Régimen del 78, nacido siguiendo la voluntad del dictador Francisco Franco, emblema del fascismo en el planeta.

Hay que recordar que el propio Sánchez, durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó los recortes neoliberales con los que el Gobierno español afrontó la crisis capitalista iniciada en 2008. Redactó el cambio constitucional del artículo 135, por el que se anulaba el gasto social en favor de la deuda privada, y favoreció a los bancos antes que los derechos de la mayoría social.

A la sombra de Trump y sus socios

Leopoldo López ha sido blanqueado por los medios de comunicación, pero también por el poder político, como lo señaló alguna vez Roberto Malaver. Ahora de la mano de Pedro Sánchez, que está revestido con un manto “progresista” a causa de su alianza con sectores de la izquierda que lo quieren convertir en un “espadachín de la justicia". Ninguno de estos señores es de izquierdas, por supuesto, y, seguramente, nadie, ni aquí ni allá, espera que lo sean. Ambos son como tendones de eso que la mediática ha convertido en agentes políticos usufructuadores de tesoros, algunos escondidos, otros públicos. El caso de López es antológico.

El relato impuesto por la oligarquía ha desplazado los términos de la realidad objetiva hasta llegar al punto de convertir a Nicolás Maduro en un dictador fascista, hoy secuestrado con su esposa mediante un bombardeo en la ciudad de Caracas.

Sin embargo, el autor intelectual de las guarimbas y el líder de un ejecutivo que no tiene problemas para relacionarse con dictaduras árabes, con Estados que practican el terrorismo como Israel, se presentan como progresistas impolutos.

El PSOE es aliado internacional de EE. UU., recordemos el caso Couso, revelado por Wikileaks, y de la oposición de Venezuela —su hermano político es el partido opositor Acción Democrática—, y debe responder ante sus amigos.

Sin embargo, eso importa poco; la foto entre el presidente y el prófugo López ya está hecha, con todas las implicaciones mediáticas, políticas y sociales que eso implica: la perpetuación de la crisis que provocan las sanciones y paga el pueblo al no ser reconocidas las elecciones del 6D, objetivo confeso de Leopoldo López.

Recordemos, además, que López y Juan Guaidó son harina del mismo costal: saqueadores de las riquezas de Venezuela y peones del gran capital internacional.

Es hora de que los sectores republicanos y de izquierda, tanto en España como en la UE, repudien a ese huésped indeseable y peligroso en la España que ha luchado por la libertad y ha sido cuna de poetas universales como los hermanos Machado, Alberti, Rosa Chacel, Lorca, Miguel Hernández, Gloria Fuertes. 

Federico Ruiz Tirado


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