Punto y seguimos | La era de la vigilancia algorítmica

10/03/2026.- Quizá, dentro de algunos años —como suele pasar con los análisis ex post—, la historia de la humanidad analice en detalle este momento que da inicio al capitalismo de vigilancia a escala masiva. Por ahora, es importante, al menos, denunciar la inserción de los sistemas de rastreo dentro de la cotidianidad. Estos, aupados por la corporativización de los gobiernos y la reducción de los Estados, representan para los seres humanos nada más y nada menos que la pérdida de la privacidad. Sin ella, también es inevitable la desaparición de las libertades y los derechos sociales.

La existencia de empresas como Palantir Technologies, ejemplo estelar del cambio de paradigma en la relación entre corporaciones, Estado y ciudadanía, sirve de evidencia al argumento. La compañía de creación de software y análisis de macrodatos con inteligencia artificial presta sus servicios a través de proyectos emblemáticos como Gotham, que utilizan las agencias de inteligencia y policías de varios países, en particular de los Estados Unidos. La plataforma reúne millones de datos ciudadanos de distintas agencias, arma sistemas de vigilancia y diseña "políticas" de control basadas en análisis de comportamiento predictivo de masas. Es una clara diferencia con los sistemas de vigilancia clásicos, basados en análisis a posteriori de los hechos y centrados en individuos o grupos pequeños.

Con Palantir, las agencias intercambian y cruzan data —incluyendo información privada como registros médicos y bancarios, redes sociales, entre otros— que les permite crear perfiles totales de los ciudadanos sin su consentimiento. Los mismos pueden ser utilizados sin contexto —pues así funcionan los modelos de IA— y condenar, en el futuro, a las personas a caer dentro de un programa que, a partir de millones de perfiles individuales, generaliza. No es de extrañar que la ICE, policía migratoria protofascista de la administración Trump, utilice el Palantir Gotham, que le "ayuda" a identificar actitudes y a posibles personas "terroristas". Los seres humanos pasan a ser tratados y juzgados como números, elegidos por probabilidad algorítmica. Si en principio la excusa es la lucha contra el crimen y el terrorismo, nada impide que se amplíe a cualquier política nefasta diseñada por sectores poderosos. Su interés es la maximización de sus ganancias y no el progreso y desarrollo de la humanidad.

Adicionalmente, este tipo de tecnologías privadas funciona bajo una lógica de propiedad intelectual protegida. Ello las deja en un vacío dentro del ya exiguo sistema legal, que lleva a una falta de rendición de cuentas y a la privatización de la soberanía, porque el Estado cede funciones vitales a la empresa. Entonces, ¿cómo se defiende un ciudadano acusado de manera injusta por una policía que lo detiene con base en un análisis del sistema Palantir con el cual trabaja? ¿Quién garantiza la supervisión y transparencia de la empresa que maneja todos los datos del gobierno y los ciudadanos? ¿Cómo escapamos de los errores de una computadora? ¿Cuál será el sistema de defensa para los millones de personas que ya se encontraban en desventaja con los sistemas tradicionales?

El mundo que se viene, el que ya empezó, es uno de vulnerabilidad absoluta. Las pesadillas de las novelas de distopía se están haciendo realidad, y no estamos hablando lo suficiente de ello. Cuando queramos hacerlo, probablemente será tarde. Que seamos paranoicos no significa que no nos estén vigilando.

 

Mariel Carrillo García


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