Mundo alerta | Petróleo y pobreza
09/03/2026.- El 1 de enero de 1973, cuando el presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó el petróleo, las ruidosas protestas en la Universidad Central de Venezuela coreaban la expresión del experto petrolero Juan Pablo Pérez Alfonzo: “nacionalización chucuta”. Ese día llegó Alí Primera para ofrecer un concierto en el Aula Magna y se le ocurrió repetir en son de chanza la famosa frase del recién electo gobernante: “Ahora el petróleo es nuestro…” La rechifla fue tan ensordecedora que Primera tuvo que retardar su presentación por más de una hora. Durante el gobierno de CAP, el índice de pobreza crítica saltó del 16,3% al 40,3% en una espiral que descendió con Hugo Chávez, de 40% a 27,3%, una cifra jamás superada en los gobiernos anteriores y posteriores. Después de este breve descenso, la pobreza extrema ascendió otra vez a 76% con Nicolás Maduro. El problema es tan viejo como el petróleo. La pobreza sigue siendo medida solo en porcentajes, ocultando la perversa tradición histórica que la origina: invertir los recursos petroleros en obras de infraestructura y no en programas sociales, una vieja práctica iniciada por el presidente Rómulo Betancourt en 1959 con fastuosas obras físicas (muy al estilo de Pérez Jiménez) y no en combatir la pobreza urbana y rural, lo que a la larga causó la ruina del campo y la invasión de Caracas por millares de campesinos, tras el fracaso de la “reforma agraria” (una simple entrega de parcelas, improductivas por falta de apoyo oficial). Al final, 47 años después de la nacionalización “chucuta” denunciada por Pérez Alfonzo, es difícil convencer a los venezolanos de que el petróleo “es nuestro”.
Raúl Pineda
