Retina | Los vividores
09/03/2026.- Contaba Manuel Isidro Molina, nada chavista él, que los diputados de la AN de Guaidó ganaban entre 300 y mil 700 dólares por cada sesión a la que asistían.
No cobraban igual. Uno puede sospechar que se debía a que no se consideraban iguales o que algunos hacían más avergonzantes méritos para cobrar más; por ejemplo, la directiva de la AN seguramente cobraba mejor que los jefes de comisiones y estos “jefes” un poco más que los diputados rasos. Unos diputados eran más diputados que otros.
El tema lo ponía a uno a pensar porque toda esa “armonía” y secretismo siempre estuvo a punto de volverse una abierta trifulca.
¿Cuánto cobraba Ramos Allup por no decir lo que realmente pensaba de esa directiva de la AN? Seguramente le pagaron muy bien. El hombre se dedicó a tragarse en silencio toda la vergüenza política que le hicieron pasar.
Podemos imaginar que la USAID no tenía la contabilidad estricta de esos pagos, por lo que es muy difícil imaginar cómo serían los temas administrativos de esa nómina armada solo con los criterios proxenetas de quizá dos o tres diputados a quienes les confiaban los recursos llegados de Estados Unidos y de la Unión Europea.
La revelación de estos pagos no sorprendió; era claro que varios de los dirigentes de la oposición habían convertido en negocio su supuesta militancia política y, además, no es algo que no se haya visto en nuestro continente. Los dirigentes anticubanos lograron hacerse millonarios en Miami por esta misma vía, la de recibir dinero de Estados Unidos por actuar en contra de los intereses de su patria.
El tema es que estos tipos exigían cada vez peores niveles de asfixia económica para el pueblo venezolano, mientras que pedían más recursos de Estados Unidos y Europa para mantener un tren de vida que contrastaba con el de la gente a quienes decían representar.
Con todos estos elementos podemos asumir que ser dirigente de oposición se convirtió en un negocio que consistía en engañar a quienes decían representar y a quienes pagaban por el show.
Resulta muy interesante el hecho de que los dos bandos de engañados hayan sabido, sin lugar a ninguna duda, que los estaban estafando. Lo que no sabían era cómo romper con los estafadores y asumir una dirección distinta.
No sé qué pensará usted, pero yo creo que a estos dirigentes de oposición todavía les conviene que la situación de Venezuela no cambie, que todo se mantenga. Sus ingresos dependen de fingirse activistas y víctimas.
Freddy Fernández
@filoyborde
