Letra invitada | Donal Trump y su intento de...

apropiación del vellocino de oro

08/03/2026.- La leyenda del vellocino de oro surge de la mitología griega y se refiere a la piel dorada de un carnero alado mágico, símbolo de autoridad y máxima gobernanza, expresión de la venganza en el poder de la realeza. Este animal considerado sagrado fue sacrificado en honor a Zeus (rey de los dioses del Olimpo) y su vellocino entregado al rey Eetes de la región de la Cólquida (actual Georgia) y colgado en un árbol de un patio trasero, protegido por un dragón. Esta leyenda fue descrita en la obra del escritor galés Robert Graves (1944), sobre un viaje realizado en 1225 a. C. a bordo de una nave por un grupo de personajes mitológicos para recuperar el famoso vellocino y apoderarse del trono que se disputaban.

Venezuela, el vellocino de oro

Hoy día, otro personaje, que no tiene nada que ver con la mitología, sino con la realidad geopolítica actual y con su imperio en franca decadencia, lenta pero sostenida, intenta recuperar totalmente lo que considera su patio trasero con vellocino y todo (Venezuela), con cuya apropiación (incluido su presidente constitucional) y sus riquezas( petróleo, gas, hierro, oro, carbón, coltán, diamantes, bauxita, níquel y otros minerales no metálicos (mármol, caolín, una gran reserva forestal y una enorme biodiversidad y abundante agua dulce), como también importantes yacimientos de amianto, fosfato, manganeso, azufre y plomo, y ahora se habla de grandes reservas de tierras raras aun no cuantificadas (muy importantes para el desarrollo de propiedades de avanzadas tecnologías). Con la apropiación de tales recursos, Donald Trump pretende salvar su imperio de la debacle.

El recurso humano. Reserva más importante de Venezuela

No solo no será posible, sino que la reserva más importante de Venezuela: el recurso humano, le hará la vida imposible al imperio estadounidense de persistir en ese intento.

Para tales propósitos, este presidente no tuvo mejor idea; claro, no está en capacidad de tener mejores ideas que atacar vil y arteramente el país poseedor del vellocino de oro, ocasionando muertes y destrucción, para luego aparecer como la gran tabla de salvación (término que viene del léxico marino) para indicar que si tu barco se hunde, queda la alternativa de restos de tablas a las que aferrarse como recurso de salvación. Solo que en este caso el barco no se hundió y, por tanto, no hay tablas de salvación. El ataque artero solo sirvió para secuestrar al capitán del barco, tratar que la nave quedase a la deriva para luego manejarla a su antojo, solo que el barco tampoco quedó a la deriva, porque el resto de la tripulación perfectamente preparada asumió el mando bajo la jefatura de la vicepresidenta, la doctora Delcy Rodríguez, que lo está conduciendo a buen puerto. Sin embargo, el jefe del imperio tiene que sembrar la idea de que todo lo bueno que ocurra a partir de este infausto acontecimiento es gracias a su actuación para reorientar la buena navegación del barco, que, según su opinión, estaba equivocando su rumbo y podía quedar a la deriva.

Venezuela nunca estuvo a la deriva, solo ha tenido un rumbo independiente, autosostenido, autónomo y soberano. Eso resultaba intolerable para el jefe del imperio, que consideraba sus riquezas como propias.

Humberto Castillo Gallegos

 

 

 

 


Noticias Relacionadas