Vitrina de nimiedades | Entre la guerra y la mentira
07/03/2026.- La inteligencia artificial, tan impresionante como ineludible, se está convirtiendo en instrumento para hacer la guerra y también para negarla. Es una dualidad a la que se ha enfrentado históricamente la humanidad en su evolución: grandes herramientas de impacto mundial nacieron o se perfeccionaron al calor de un conflicto. Así estaba cantado el panorama que afronta el mundo hoy con Irán, atacada por Estados Unidos e Israel, en una estrategia que se alimenta de avances tecnológicos para mostrar superioridad y fomentar la deshumanización de la víctima, en el afán de hacer parecer fake el sufrimiento.
Mientras leemos cómo Asia Occidental parece empujada a una nueva confrontación intra e interregional, también vemos de nuevo la dominación sobre la administración y regulación de herramientas tecnológicas, en una especie de competencia bastante costosa en términos éticos. El caso de Anthropic, desarrolladora de IA calificada por el Departamento de Guerra de EE. UU. como un peligro para la cadena de suministros de uso militar, evidencia la vulnerabilidad de los modelos de negocios que van en contracorriente al afán de control que permea al mundo. La empresa se niega a que sus herramientas sean usadas para vigilar a estadounidenses. Además, arroja otra prueba de la ruda competencia en el sector: OpenAI, la misma de ChatGPT, accedió a las condiciones exigidas por el Pentágono para ponerse al servicio del mundo militar.
El arrepentimiento, sin embargo, llegó tarde para Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic. Claude, el modelo de inteligencia artificial de la compañía, jugó un papel clave en los bombardeos contra Irán el pasado 28 de febrero (justo un día después de que se rompiera la relación con el Departamento de Guerra) y en la agresión militar contra Venezuela, hace dos largos meses. En el caso de nuestro país, investigaciones difundidas por medios internacionales sostienen que esas operaciones se desarrollaron en asociación con empresas dedicadas a tareas de seguridad y defensa. Estas alianzas, además, fueron forjadas al calor de un plan piloto para la integración de la IA a labores de inteligencia, con la participación de OpenAI, Google y xAI.
La tecnología, además, juega otros roles en la agresión promovida por Washington y Tel Aviv a través de un frente narrativo basado en el "parece" o "podría ser", inscrito en el afán de desmantelar el orden internacional basado en reglas. Grok, la IA de X, aseguró por horas que las imágenes de agencias y medios internacionales que confirmaron el ataque a una escuela de niñas en la localidad iraní de Minab el 28 de febrero eran un fake, pues las atribuía a un evento en Kabul ocurrido en 2021. Lo curioso, además de la evidente manipulación, es que la herramienta les responde así a usuarios que no encuentran en el periodismo la fuente de lo cierto. Mientras la tecnología se vende como trampa y salvación, el mundo se mueve entre la guerra y la mentira.
Rosa E. Pellegrino
