Memorias de un escuálido en decadencia | Alborotados

06/03/2026.- ¡A organizarse! ¡A organizarse! Andamos alborotados con esa vaina de las elecciones. Nuestra premio nobel de la paz anda como Cristo, es decir, María —Súmate— Machado viene, y viene arrecha. Todos los días nos dice que viene, que ya está aquí, que hay que salir a esperarla para que no le pase ninguna vaina. Por otro lado, el compañero Trump nos impuso al desconocido Enrique —Sábado Sensacional— Márquez, que anda en campaña desde Estados Unidos. Ya el compañero Espoleta Allup resucitó y salió a decir que "si María es la candidata, la apoyaremos y le haremos campaña"... es decir, que nos jodimos, porque cuando este hombre sale a decir cualquier vaina, todo se viene abajo como un castillo de arena o de naipes. Todos quieren pescar en Trump revuelto. Hasta el compañero Andrés —A Cero Cincuenta— Velásquez anda dando declaraciones por ahí, por donde nadie escucha sus canciones ya viejas. El peo es que mientras no haya dirigencia, estamos pelando bolas, porque no sabemos organizarnos. Además, el compañero Edmundo —Derrotado— González tiene una fractura (está como nosotros, fracturado por todas partes) y se va a operar, y ojalá que, en el nombre de Dios y en todos los santos que admiran y tienen a Trump como el elegido, salga bien de todo. Parece que antes de la fractura el compañero Edmundo se reunió por Zoom con una serie de personajes con la idea de que apoyaran a María —Súmate— Machado, y después de esa conversa tuvo la fractura, algo que deja mucho que decir y desear. En España lo operarán, porque España, cuando opera, es que opera de verdad. Lo malo es que ahora España no prestó sus bases para que el compañero Trump disparara sus misiles contra Irán para seguir matando gente, y el comunista Pedro Sánchez, por no defender la paz de Trump, se metió en tremendo peo. Trump rompió relaciones, y todo lo que le dé la gana romper, con España. Ojalá que los compañeros Ledezma y el poeta López no se vengan de España, en solidaridad con Trump, y sigan jodiendo desde allá, porque aquí estamos siempre contentos y fresquitos por dentro.

Hay que estar atentos, porque ahora aparecerá mucho bicho de uña por ahí queriendo ganar puntos. Es verdad que nosotros apoyamos a los dos ligaditos: al compañero Netanyahu y al elegido de Dios, Donald Trump. Los apoyamos en esa guerra contra Irán y en todas las guerras donde participen, porque sabemos que siempre serán en nombre de la paz y la armonía de los pueblos que liberan a punta de misiles y asesinatos de presidentes y de lo que se les ponga por delante; eso sí, siempre en nombre de la paz. Qué buena le ha salido esa medalla de la paz que la compañera María Súmate le regaló al compañero Trump. Lo malo fue que lo hizo entrando por la puerta del garaje de la Casa Blanca, pero eso no tiene importancia. Lo bueno es que el compañero Trump ya tiene dos medallas de la paz, la de la FIFA (¡qué gol metió ese presidente al adelantarse al mundial!) y la medalla de la compañera María Súmate. Dos medallas de la paz para hacer la guerra en paz.

Lo importante es que estemos mosca, porque los chavistas siguen gobernando. Ya han venido varios enviados desde Estados Unidos a conversar con la dictadora encargada, pero hasta ahora vemos que todo pasa y todo queda, pero lo nuestro no es pasar; lo nuestro es quedarnos. Así que ojalá que el próximo gringo que venga al país (ya han venido cuatro) venga con la compañera María Sumate para que la deje de una vez en Miraflores y salgamos nosotros vestidos de fiesta a celebrar la segunda elección de Trump. La primera fue un fracaso con Juan Guaidó, pero ahora puede ser un triunfo. Así que dejemos el alboroto y pensemos mejor las vainas.

El papá de Margot llegó de la calle diciendo: "Ayer, 5 de marzo, se cumplieron trece años de la muerte del dictador, y esos chavistas andaban recordando a ese hombre por todas partes, con canciones, discursos, películas, videos, afiches y todo tipo de cosas. En cambio, el 28 de septiembre de 1981, se murió el compañero Rómulo Betancourt, y ni Ramos —Espoleta— Allup lo recordó, y lo que es peor, el 25 de diciembre del 2010 se murió el compañero Carlos Andrés Pérez, y nadie dijo un carajo, ni un avisito, ni una canción, ni una misa. Es que no queremos a nadie, ni a nuestra gente. En cambio, esta gente no olvida a su gente. Ojalá no nos vayamos a quedar vestidos y alborotados". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "¡Vete para Irán, muérgano!".

—Arde la guitarra sola, mientras la luna se acaba... —Me declama Margot.

 

Roberto Malaver


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