Clamor por la soberanía y retorno de Maduro retumba en Caracas

​A 60 días del fatídico 3 de enero, el pueblo venezolano ratifica su compromiso con la paz

Ciudadanos se concentraron en la Plaza Bolívar del 23 d Enero por la paz, la libertad y la soberanía de Venezuela.

 

03/03/26.- Hay fechas que se quedan tatuadas en la piel de un país, y para quienes hoy se concentraron este martes en las calles de Caracas, el 3 de enero es una de ellas. Han pasado exactamente 60 días desde los eventos que sacudieron los cimientos de la nación, y lo que algunos pensaron que se convertiría en silencio, se ha transformado en un grito sostenido por la paz y la soberanía popular.

​Bajo el sol de la tarde y rodeados de la comunidad del 23 de Enero, hombres y mujeres se movilizaron desde el parque Alí Primera. No fue solo una protesta, fue un acto de lealtad que desafía el paso del tiempo.

Venezuela está en la calle

Los manifestantes calificaron los sucesos del 3 de enero de un "secuestro" y una "detención ilegal" por parte de fuerzas extranjeras.

 

​Entre la multitud, los rostros de nuestros connacionales reflejaron la mezcla de indignación y esperanza que define esta jornada. Con la firmeza de quien no tiene dudas, detallaron el motivo de su presencia el día de hoy

“No estamos de acuerdo con la injusticia, la inmoralidad y el abuso”, expresó José Ruiz refiriéndose a lo que califica como el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente, Cilia Flores.

​Su voz, cargada de una convicción serena, parecía hablar por los miles que lo rodeaban. “Estamos en la calle protestando hasta que el Presidente sea retribuido a su país como tiene que ser. Esa es mi opinión como venezolano y revolucionario”, destacó Ruiz.

​La resistencia como bandera

Los testimonios coinciden en que la movilización es una respuesta directa contra la "inmoralidad" y la violación del Estado venezolano.

 

​A pocos metros, el sentimiento de urgencia histórica se hizo presente en las palabras de Yelitza Hernández, quien se convirtió en una de las voces vibrantes de esta concentración. Para ella, estos dos meses han sido una prueba de fuego para la dignidad nacional.

​“Aquí seguimos nosotros de lucha, seguimos nosotros defendiendo nuestra patria. Aquí seguiremos en la calle hasta que tengamos a nuestro presidente Nicolás Maduro”, expresó.

Asimismo, continuó dando un mensaje para que llegue a cada rincón del globo terráqueo: “Todos los venezolanos somos un país valiente, que vamos a seguir en resistencia para mandar un mensaje al mundo y decir que sí podemos, sí podemos mantener nuestra soberanía en la patria porque vamos a seguir en victoria".

​Su mensaje trascendió las fronteras e hizo un llamado a la conciencia global sobre la autodeterminación de los pueblos y el rechazo a cualquier intento de vulnerar la soberanía por el control de las riquezas naturales. Para Yelitza y sus compañeros, la victoria no es solo una meta política, sino un estado espiritual de lucha que se renueva cada mañana.

​Una libertad contradictoria

Entre música y consignas el país ratificó estar en "resistencia activa" para enviar un mensaje al mundo.

 

Los ciudadanos cuestionaron la narrativa de Estados Unidos (EEUU) en este contexto político y social que vivimos en el 2026, de imponer una libertad que se busca a través de la polarización y la injerencia en los pueblos.

Esta plantea una contradicción fundamental, destacaron, ya que no puede existir una libertad genuina si esta ignora los derechos constitucionales y la realidad de los ciudadanos.

“Hoy estamos defendiendo nuestra libertad; nuestra libertad de conciencia, nuestra libertad de los derechos constitucionales, nuestra libertad a ser libres y soberanos”, afirmó Antonia Castillo.

Cuando el discurso político se aleja de los hechos y las leyes internacionales, se corre el riesgo de vulnerar la paz y la integridad de la nación, explicó.

La verdadera libertad de un pueblo no se construye sobre la violencia, sino sobre el respeto irrestricto a la soberanía individual, el pensamiento crítico y la garantía de que todas las voces sean escuchadas sin coerción ni desinformación, es una idea concluyente que expresaron los manifestantes.

 Un compromiso inquebrantable

La  concentración se centró en la victoria moral y la capacidad del país para mantenerse en pie frente a la adversidad.

 

​La jornada de hoy cerró con una promesa implícita, la de no abandonar los espacios públicos hasta obtener respuestas. A 60 días de aquella fractura, la concentración por la paz demuestra que, para el pueblo venezolano, el tiempo no ha desgastado el compromiso, sino que ha profundizado las raíces de su resistencia.

​Venezuela sigue en la calle, no por costumbre, sino por la profunda convicción de que la soberanía popular es, por encima de todo, un derecho sagrado que se defiende con el cuerpo y el alma.

ARIANNA HERNÁNDEZ / FOTOGRAFÍA: JACOBO MÉNDEZ / CIUDAD CCS


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