Psicosoma | Somos mujeres resilientes

Dedicado a Tula Baquero

En un tiempo fuimos cuerpos áureos, cabelleras diamantinas, y hoy hacemos hogares al calor del petróleo; nunca iremos al pozo sin fondo. Cada gota respira al galope diario y brego en incendios a la escucha de taita Inti y mamá Quilla. Hoy amanezco con las arepas en pleno budare con el rico queso de telita.

Magdalena Quiroga

 

De ser más duros que el acero. De ser resilientes.

Delcy Eloína Rodríguez Gómez

Presidenta encargada de Venezuela

 

03/03/2026.- ¿Acaso se escuchan por todo el planeta "las trompetas del juicio final?" Yo ni me inmuto. La gente corre del fuego explosivo y yo sigo con el meneo del rico arroz con leche (según decía Nomar, es el único dulce que sé hacer, y es cierto, porque hago honor a "las limeñas mazamorreras" que lo sirven en un tazón con la mazamorra morada, del choclo de la chicha morada). Hago un homenaje al nuevo año chino, del Caballo de Fuego, que me inspira y da fuerzas para galopar mis sentimientos sin temor. Voy al centro mismo de las candelas, las olas y la pared de fuego.

El enroque bestial y gemelar de Israel y Estados Unidos frente a Irán no me asombra; es producto del pensar pragmático gringo: "Ahora es todo o nada". Parecería un viento a su favor, pero en las guerras es como en el fútbol: no se sabe nada hasta el último minuto. ¿Existirán sorpresas?

En realidad, no sabemos qué armas tienen Irán, Israel y Estados Unidos; solo notamos ataques aéreos, los "quirúrgicos" —les dicen—, que supuestamente no producen daños colaterales. Imagino que no les será fácil, como hicieron con Venezuela, porque tienen el botín de guerra, "la sangre de sus venas", esa sangre verde oscura del petróleo que "está en pleno desarrollo" mientras la cedemos para sobrevivir. "El papel aguanta todo" y, quizás, el hambre pase a otros derroteros, porque "amor con hambre no dura".

La ecuación parecería simple, pero la psiquis está latente, ardida, latiendo. Es cierto, es cuestión de sobrevivencia de pueblos colonizados. Venezuela tiene petróleo para "tirar al techo", pero el consumismo devorador yanqui es insaciable y quieren más, y junto a ese deseo, tienen el poder de arrebatar más "sangre verde". En Irán, con su pueblo de más de noventa millones de seres humanos, se perciben conflictos sociales amenazantes por el uranio enriquecido. Por eso son llamados "el eje del mal", en narrativas o discursos lingüísticos que funcionan. No les costaría mucho cerrar el estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo, por donde transita aproximadamente 20% del petróleo mundial. Mientras, China hace lo indecible para dialogar y Rusia, Ucrania y Europa entran en aspavientos. El tejemanje multipolar se tambalea y la unipolaridad chupa sangre y se impone.

Mientras tanto, en la realidad interna del pueblo estadounidense, no olvidan la violencia, el aumento de los precios, la lista Epstein y la imagen del presidente, que va en descenso ante una Corte Suprema que exige al Congreso cumplir con las leyes y amonestar al mandatario. El asunto del poder absoluto tiene vocerías y resulta atractivo estar bajo el manto "divino" de su protección. Venezuela es "la fresa del pastel" que muestra el magno poder estadounidense. Imagino que debería ser bien tratada bajo su protectorado...

Han salido voces nacionalistas y patrióticas para defender la "toma" de los gringos y del imperialismo, con insultos terribles, amenazas y burlas. Una que suena es la "traición" al proceso bolivariano y a Maduro debido a la entrega del petróleo por parte de la presidenta encargada. Es cuando una se pregunta: ¿qué pasó en estos años? ¿Cuál es la evaluación? ¿Cómo y por qué llegamos a este punto que nos toca e incumbe a todas y todos? ¿Por qué y cómo se están dando las leyes del petróleo, amnistía y convivencia?

¿Por qué será que a nosotras, las mujeres, nos toca el trabajo duro, sucio y corrupto? Ahora que se acerca el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, recordamos a las guerreras obreras y su lucha por la jornada de diez horas, condiciones sociales dignas e igualdad laboral. Lucharon por el sufragio universal, lideradas por Clara Zetkin, gestora de la conmemoración de las mujeres textiles asesinadas en las fábricas. El Día Internacional de la Mujer Trabajadora es un homenaje a las mujeres caídas en las huelgas de 1857 y 1908... La fecha me hace recordar que fuimos integrantes en Monagas del movimiento Clara Zetkin, coordinado por mi difunta amiga Tula Baquero.

Ahora, a la presidenta Delcy Eloína le toca dirigir, abrigar, abrazar, controlar y dirimir. Nos encontramos en un estado de emergencia nacional sin precedentes. ¿Por qué permitimos la presencia de quienes nos atacaron? El país vive el duelo y el colapso psíquico traumático tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores. Para nadie es un secreto la invasión y usurpación del país en todos los campos. A ella, una mujer formada en las leyes, de temple, racional, empática, de rostro dulce y afable, que sabe conectar sin poses, pequeña y grácil, le toca reconstruir el país a pulso y con inteligencia emocional cada día, bajo los ojos vigilantes de los gringos. Así nos enrumbamos hacia un amanecer con gratitud, amor y confianza, como hacemos a diario cuando criamos a las hijas, hijos y nietos con amor y disciplina.

¿Por qué permitimos la presencia de quienes nos atacaron, de sus empresas, de esos operativos en nuestra industria petrolera? La respuesta no es fácil, pero es clara: porque no tenemos elección. No es una decisión de política exterior. Es un cálculo de supervivencia pura y dura.

Les explico: el ataque que sufrimos no fue solo un bombardeo para un secuestro. Fue un mensaje que decía: "Podemos borrarlos del mapa en cuestión de horas" (...)

(...) Nosotros necesitamos que no vuelvan a disparar. Este no es un tratado entre naciones. Es la condición impuesta por un sobreviviente a punto de ser arrojado de un acantilado. Agarrarse a la roca, por desagradable que sea, es lo único que impide la caída.

(...) ¿Qué preferirían? ¿Una resistencia simbólica que encienda la mecha de nuestra aniquilación, o la paciencia agónica que nos permita vivir un día más, respirar un día más y, desde ahí, reconstruir? Venezuela no es el único país del mundo bajo amenaza y los más grandes se inmovilizan ante las armas de destrucción masiva.

Yo he elegido la paciencia, he elegido la reconstrucción desde los escombros. Cada barril de petróleo que sale es un día más de tregua que compramos y, en este día, nuestro deber sagrado es hacer tres cosas: enterrar a nuestros muertos, cuidar a nuestros vivos y fortalecer nuestra casa.

(Extracto del discurso de la presidenta Delcy Rodríguez).

En capacidad de aguantar y en resiliencia socializada, las mujeres somos extraordinarias. Partimos de la esperanza con acciones diarias y propósitos. Creo que no siempre fue bueno aguantar sin objetivos; fuimos entrenadas o sometidas al vasallaje del poder en todos sus órdenes. Luego, al estar hartas, nos llamaron sinvergüenzas, descaradas, brujas, zorras o locas cuando expresamos disgusto, rabia o reflexión mediante la acción, la palabra y la organización.

Siempre existieron mujeres "descaradas", fuertes guerreras a la par del hombre, como las cacicas o las collas, esposas de los incas. Nuestras ancestras fueron entrenadas para la guerra junto al hombre. Ese condicionamiento de fragilidad, de mujer "tonta" o "santa", fue impuesto por el mundo occidental europeo, sostenido por la Iglesia y, hoy, por el patriarcado misógino neocapitalista. Las mujeres indígenas de los pueblos andinos vivían un año con su pareja libre de condiciones (servinacuy) y si resultaba la convivencia, el hombre se mudaba a la casa de la mujer. Al haber incompatibilidades, se separaban sin dramas: él recogía su equipaje, la mujer se quedaba en su casa y los descendientes se compartían en la comunidad.

Les prometo transparencia en lo que podemos hacer y firmeza para protegerlos de lo peor. Les prometo que cada decisión, por dura que sea, se tomará con una sola brújula: preservar la llama de esta nación, aunque sea como una brasa bajo la ceniza.

Presidenta Delcy Eloína Rodríguez Gómez

 

Rosa Anca


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