Libros libres | Ética y psicoanálisis en Erich Fromm

02/03/2026.- La historia de la filosofía occidental se puebla a menudo de altibajos conceptuales, propiciados por las propias categorías creadas por los filósofos. Desde este punto de vista categorial, nos pudiéramos perder en un laberinto. En este sentido, valdría la pena observar el desarrollo que estas involucran para desentrañar un poco más ese arduo camino. Con la aparición de la psicología como "ciencia" o disciplina humana, la historia de la filosofía estaría dando un vuelco, creo, cuando se funda la psicología a finales del siglo XIX con Wilhelm Wundt (1832-1920), y a principios del siglo XX con la publicación de La interpretación de los sueños (1900) de Sigmund Freud, basada ante todo en una investigación sobre el inconsciente, y otras obras de Freud en pro de la comprensión de la mente humana, como el sexo y las patologías surgidas de la vida cotidiana. Todas estaban dedicadas al estudio de la psique al usar una serie de categorías a través de las cuales se inauguraría un nuevo modo de investigar no solo la mente o la personalidad, sino también el propio desenvolvimiento de lo que hoy conocemos como filosofía moderna.

Uno de los discípulos más aventajados de Sigmund Freud fue Erich Fromm (Alemania, 1900-1980), quien justamente hace énfasis en el desarrollo de las potencialidades sensitivas y emocionales para posibilitar luego las intelectuales y creativas, y estas a su vez hiciesen posible una plenitud humana basada en la productividad y la creación, y con ellas la libertad; es decir, cada ser humano sería el autor de su propia realización. En este sentido, la obra de Fromm se perfila en todo el siglo XX como una de las más coherentes, al adentrarse en la naturaleza del amor, la identidad o la trascendencia. Desde que en mi juventud leí El arte de amar (1956) o El miedo a la libertad (1941), sus ideas fueron para muchos de mi generación una revelación. Fromm es autor de numerosas obras sobre filósofos como Karl Marx, Sigmund Freud, corrientes como el budismo zen y otras reflexiones profundas sobre el humanismo como utopía real, ética, política, la condición humana y la crisis del psicoanálisis. Otras relevantes obras suyas son La revolución de la esperanza (1970) y El corazón del hombre (1981). Trabajó con pensadores de la llamada Escuela de Fráncfort (Benjamin, Adorno, Marcuse). Estando en Ciudad de México, impartió clases en la Universidad Autónoma y fundó allí la Sección Psicoanalítica en la Escuela de Medicina.

Hoy quiero hacer referencia a Ética y psicoanálisis (1947), libro que me ha acompañado en los últimos años, donde he hallado explicaciones impresionantes sobre las personalidades psicológicas del ser humano. Me ha sido central para comprender procesos y fenómenos que antes se me presentaban muy abstractos o velados por categorizaciones abstrusas o deliberadamente complicadas. No dispongo aquí de espacio para llevar a cabo una mediana meditación sobre el contenido de este libro, donde se tratan diversos tópicos: el problema de la ética humanista; la ciencia aplicada al arte de vivir y su conexión con la tradición y el psicoanálisis, para luego dirigirse a la naturaleza humana, el carácter y su debilidad biológica, la dicotomía existencialista e histórica en el hombre, la personalidad, el carácter y, finalmente, los problemas de la ética humanista: egoísmo, conciencia, placer, felicidad, fe, asuntos morales y ética relativa. El pequeño volumen que siempre releo ha sido editado en la colección Breviarios del Fondo de Cultura Económica de México, en el año 2013. De sus 269 páginas, extraigo el siguiente fragmento:

La felicidad es la indicadora de que el hombre ha encontrado la respuesta al problema de la existencia humana: la realización productiva de sus potencialidades, siendo simultáneamente uno con el mundo y conservando su propia integridad. Al gastar su energía productivamente, acrecienta sus poderes; "se quema sin ser consumido".

La felicidad es el criterio de excelencia en el arte de vivir; de virtud, en el sentido que posee para la ética humanista. La felicidad es considerada con frecuencia como lo opuesto lógicamente al pesar y al dolor. El sufrimiento físico o mental es parte de la existencia humana y el experimentarlo es algo inevitable. El reunir la pena a toda costa solo puede lograrse al precio de un aislamiento total, el cual excluye la capacidad para experimentar la felicidad. Lo opuesto a la felicidad no es, por consiguiente, el pesar o el dolor, sino la depresión que resulta de la esterilidad interior y de la improductividad.

Erich Fromm

 

Gabriel Jiménez Emán


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