Ecos del Caracazo: Expresiones de un pueblo que no olvida

A 37 años de una herida que se transformó en lucha, resistencia y resiliencia

La resistencia venezolana no es un fenómeno publicitario; es la voluntad de acero de hombres y mujeres.

 

 

27/02/26.- Este 27 de febrero, las calles de Caracas y Guarenas no solo conmemoraron una fecha en el calendario; hace 37 años, cambió el rumbo del país para siempre. Entre consignas y el sol inclemente de la capital, los asistentes a esta concentración relatan  testimonios de quienes vivieron los hechos del Caracazo en 1989 y de quienes crecieron bajo el relato de la resistencia. Aquellos sucesos pintan un cuadro de dolor, pero también de una lealtad inquebrantable.

El Caracazo, ocurrido el 27 de febrero de 1989, fue el estallido social más profundo de la historia contemporánea de Venezuela. La chispa que encendió Guarenas se transformó rápidamente en una rebelión popular masiva que bajó de los cerros hacia el centro de Caracas y otras ciudades, manifestando el agotamiento acumulado tras años de crisis económica, inflación y escasez.

Hoy, a 37 años de aquel suceso, el pueblo venezolano salió a las calles conmemorando aquel hito que marcó el fin de la IV República y el despertar político que dio origen años más tarde a la Revolución Bolivariana, consolidándose en la memoria colectiva como la primera gran rebelión popular del mundo contra el recetario del neoliberalismo.

 Testimonios de lucha y resistencia

"Venezuela es el faro de los que luchan; somos la prueba viviente de que, frente a la hegemonía", afirmaron los asistentes al Muro de Petare.

 

Esta concentración que tuvo lugar en ⁠Petare fue el epicentro de testimonios de lucha y aliento que inspiran a todo un país. Con afiches, fotografías y consignas llevaron su mensaje por toda la parroquia del municipio Sucre. 

Para Jorge Casanova, la fecha es un recordatorio del "paquetazo" que sumergió al pueblo en la decadencia. Con la voz cargada de convicción, Casanova describió aquellos días de 1989 como un tiempo de sufrimiento extremo por lo más básico: alimento y combustible.

"El pueblo con el paquetazo reaccionó. Reaccionó Guarenas. Reaccionaron cuatro estados del país y de ahí fuimos avanzando", relató Casanova, subrayando que aquel estallido fue el germen de la soberanía actual.

Distintas representaciones sociales y política se hicieron presentes en Petare para recordar los hechos del 27F.

 

Su testimonio no se queda en el pasado; conecta esa antigua lucha con la situación política actual, denunciando lo que calificó como agresiones externas y exigiendo, con fervor, el respeto a la paz y la libertad del país.

Asimismo, manifestantes como Gabriel Zambrano, vocero de los campesinos y campesina del estado Miranda, destacaron la reconciliación en la que se sumerge el país, junto con el compromiso con la presidenta encargada Delcy Rodríguez.

"Este proceso de mediación del país es un aspecto positivo para la paz y la tranquilidad, después de aquel 3 de enero... Y sobre nuestra presidenta encargada, pues, 100% una mujer que tiene una fortaleza qué viene de la revolución", reflexionó.

Sus palabras concluyeron en un llamado de fuerza a sus connacionales. "El camino es vencer, ser perseverantes impulsando la lucha revolucionaria para seguir confiando en las instituciones de nuestro país", afirmó el vocero de los campesinos.

La herencia de tenacidad desde el vientre

Súper Bigote y Súper Cilita también estuvieron presentes en el Muro de Petare.

 

La historia del Caracazo también se cuenta a través de quienes aún no habían nacido. Gusbeli Borges, quien está por cumplir 37 años, representa a esa generación que conoció el estallido social a través del cordón umbilical. "Mi mamá estaba embarazada de mí... estaba a punto de nacer", relata Gusbeli con una mezcla de nostalgia y asombro. Las historias de su madre sobre la violencia de aquel día marcaron su identidad. Aunque era una bebé en gestación durante los disturbios, su compromiso hoy es de una mujer adulta que se niega a rendirse.

"La gente aquí no se rinde... somos echados para adelante, leales a las personas que han hecho lo bueno por nosotros", afirmó Borges, resumiendo el espíritu del caraqueño que, ante la adversidad, siempre elige dar la cara.

Aquellas palabras fueron representadas con figuras del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. Esas demostraciones de lealtad son ejemplo de esa chispa de esperanza del pueblo venezolano, que aún mantiene Gusbeli.

Durante el recordatorio del 27F, no faltaron las muestras de cariño por el presidente secuestrado y la diputada Cilia Flores.

 

Desde tempranas horas de la mañana, manifestantes se concentraron en Guarenas y en El Valle y se movilizaron hasta el Muro de Petare, donde, con música del año 89 y entre nostalgias y convicciones, demostraron que olvidar nuestra historia no es una opción, sino el impulso para continuar ante las adversidades.

Un sentimiento que no se apaga

El Caracazo fue el génesis de la Revolución Bolivariana, tal como lo demostraron los presentes en la concentración.

 

La jornada de este aniversario no fue solo un acto político, sino un encuentro de emociones. Desde el dolor de las familias que perdieron a alguien en el 89, hasta la esperanza de jóvenes como Gusbeli, el mensaje es unánime: la memoria es la herramienta de lucha.

Hoy, a tres décadas de aquel precedente de rebeldía, ese sentimiento sigue vivo en cada esquina, alimentado por el recuerdo de un pasado que no quieren repetir y el compromiso de un futuro que, aseguran, seguirán construyendo con alegría y armonía.

ARIANNA HERNÁNDEZ / FOTOGRAFÍA: JACOBO MÉNDEZ / CIUDAD CCS


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