Comentarios noticiables | De nuestro petróleo y algo más
En el actual contexto histórico
21/02/2026.- El asunto del petróleo logra cada día más la atención de todos los venezolanos y de la humanidad entera, lo cual es una clara señal del proceso de desarrollo económico, político y social en contra de rémoras del atraso, de la colonización y la desigualdad, como se ha podido evidenciar en los hidrocarburos de Venezuela.
El petróleo venezolano, estratégico recurso natural, nos hizo salir de la condición de país agrario atrasado, se podría decir de un feudalismo, para entrar en un capitalismo petrolero dependiente, dirigido a una distribución injusta de la riqueza que aún genera conflictos debido a la codicia de unos pocos vendepatrias que se entregaron en cuerpo y alma al modo de vida The American way of life, plaga del parasitismo, de la ignorancia, del despilfarro, de la explotación, de conexiones de mafias militares, de la codicia, de la corrupción, etc., muy encadenada con las grandes corporaciones transnacionales del petróleo. Esta minoría de vendepatrias venezolanos se ha caracterizado por acumular riquezas, mientras que la gran mayoría de venezolanos se mantiene desposeída de las mismas. Es, sin duda alguna, el petróleo en el complejo entramado de la alta política el que ha hecho derramar mucha sangre y provocar muchas guerras en una lucha por la materialización de la hegemonía mundial liderada por Estados Unidos (EE. UU.). Por esto, para ver la luz al final del túnel, hay que seguir tomando la escoba y barrer para no dejar el más mínimo polvo de estas manifestaciones imperialistas que causan colosales daños a nuestra economía.
Con la llegada al poder del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, militar, político venezolano, el 2 de febrero de 1999, se inicia un proceso profundo de transformación política y social en Venezuela, de redistribución de los recursos naturales, que desencadenó una reacción violenta de aquellos que han perdido sus privilegios. Una batalla muy difícil ha sido necesaria librar y que seguir librando contra el poderosísimo imperio norteamericano, cuando Chávez, decidido, firmemente confiado en el pensamiento de nuestro libertador Simón Bolívar, de seguir adelante, sin olvidar nunca el inmenso e invencible apoyo solidario de los pueblos latinoamericanos que siempre le acompañan, y por ello se sintió más obligado a luchar. Chávez impulsó la organización de la sociedad para que todo el pueblo recibiera con equidad lo que necesita para una existencia decorosa; por supuesto, hasta donde lo permita el desarrollo de las fuerzas productivas. Es importante recordar que Hugo Chávez, Nicolás Maduro y ahora la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, han tenido presente la transferencia de gran parte del poder al pueblo organizado, para aumentar la eficacia económica de la producción y del bienestar de todos los venezolanos.
En EE. UU., el segundo acceso al poder del más reaccionario de sus presidentes, Donald Trump, se produjo bajo una política de escalada del militarismo, amenazas, invasiones, agresiones, golpes de Estado, intentos de magnicidio, secuestros, bloqueos (políticos, económicos y comerciales), medidas coercitivas, etc., que puso de manifiesto, una vez más, la entraña asesina, cruel y despiadada que permite al imperialismo estadounidense aplicar la política del garrote, de los marines, del chantaje nuclear, la resistencia a los cambios sociales y una línea dura que fácilmente conduce al neofascismo.
El único motivo de Estados Unidos (EE. UU.) para profanar el territorio de la República Bolivariana de Venezuela en la madrugada del día sábado 3 de enero de 2026 ha sido el petróleo, principal fuente de energía que mueve al mundo y, por ende, la principal mercancía que circunda el mercado mundial, tanto en tiempos de paz como en momentos de guerra. Trump, con una visión muy sencilla del mundo, al que divide entre buenos y malos, eleva a la política dura la miopía que motiva su tambaleante administración, que mantiene al borde del declive económico a la otrora potencia norteamericana. La mala acción militar de secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y la primera dama, Cilia Flores, provocó 100 muertos e igual cantidad de heridos, constituyendo un delito por grave violación de las leyes y usos aplicables en los conflictos armados internacionales dentro del marco del derecho internacional. Así que, por petróleo, EE. UU. bombardeó la población civil, causando muertos y heridos, ataques a ciudades, ataques a edificios residenciales que no eran objetivos militares. Todo esto cabe dentro de la calificación de actos criminales de guerra. Las argumentaciones de tráfico de drogas contra Maduro no merecen un somero análisis, simplemente fueron noticias falsas.
Y aquí cabe también aquello de que las razones para invadir a Irak el 20 de marzo de 2003 eran apoderarse ilegalmente del petróleo liviano iraquí y no por poseer armas de destrucción masiva, ya que de los 15 campos de este tipo de petróleo en el mundo, 8 están en Irak. El entonces presidente de EE. UU. George W. Bush, en coalición con el Reino Unido, Australia y Polonia, mintió con falsa acusación de tenencia de armas de destrucción masiva y falsa colaboración con el terrorismo.
Así pues, la opinión pública venezolana e internacional ha sabido que el único motivo para atacar bélicamente a Venezuela por parte de EE. UU. fue el petróleo venezolano y sus codiciadas reservas de más de 303.000 millones de barriles concentrados mayoritariamente en la Faja Petrolífera del Orinoco.
El acto criminal de EE. UU. del sábado 3 de enero de 2026 es un elemento revelador del carácter inhumano, brutal y criminal del gobernante estadounidense Donald Trump. Detener esa locura es una tarea común de todos los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el Gobierno y el pueblo venezolanos.
J.J. Álvarez
