Fernández-Morán, venezolano que transformó la ciencia

A 102 años de su nacimiento, su legado científico sigue vigente

Su obra consolidó a Venezuela en la ciencia del siglo XX.

 

18/02/26.- La historia de la ciencia venezolana tiene en Humberto Fernández-Morán una de sus figuras más universales. Médico, investigador, inventor y gestor científico, su nombre está asociado a avances determinantes en la microscopía electrónica, la neurociencia y la tecnología de materiales. Su obra trascendió fronteras y consolidó a Venezuela como referencia científica en la segunda mitad del siglo XX.

Vocación temprana y formación europea

Nacido el 18 de febrero de 1924 en Maracaibo, estado Zulia, Fernández-Morán mostró desde joven una inclinación excepcional hacia las ciencias naturales. Efectuó estudios de medicina en la Universidad de Múnich, donde se graduó summa cum laude en 1944 con apenas 20 años, especializándose en neurología y neuropatología.

Posteriormente, amplió su formación en biofísica, genética y microscopía avanzada en instituciones de Suecia y Estados Unidos, integrando conocimientos clínicos con investigación básica. Esta combinación de médico y físico experimental lo ayudó a comprender que el futuro de la medicina dependía de la capacidad de observar con mayor precisión la estructura íntima de las células. Esa obsesión por lo microscópico lo llevaría a su mayor invención.

El bisturí de diamante: una revolución silenciosa

Impulsó avances clave en microscopía y tecnología de precisión.

 

Entre sus aportes más trascendentales destaca la invención del bisturí de diamante en la década de 1950. Este instrumento permitió realizar cortes ultrafinos de tejidos biológicos y materiales sólidos, imprescindibles para la observación detallada mediante microscopía electrónica.

La precisión del diamante natural superó ampliamente a las cuchillas de acero o vidrio utilizadas hasta entonces. Gracias a esta herramienta, los investigadores pudieron observar estructuras celulares con un nivel de detalle sin precedentes, impulsando avances en biología molecular, neurociencia y patología.

El impacto internacional de esta innovación fue reconocido en 1967 con el Premio John Scott, otorgado a inventores cuyas contribuciones benefician significativamente a la humanidad.

 Pionero en crioultramicrotomía y lentes superconductores

Fernández-Morán no se limitó a perfeccionar instrumentos existentes. Desarrolló la crioultramicrotomía, técnica que permite cortar muestras a temperaturas extremadamente bajas para preservar su estructura molecular original. Este avance resultó clave para el estudio de membranas celulares y tejidos nerviosos.

Asimismo, investigó el uso de lentes electromagnéticos superconductores enfriados con helio líquido para mejorar la resolución de los microscopios electrónicos. Su visión integraba física de materiales, ingeniería y medicina, anticipándose a desarrollos tecnológicos que décadas más tarde serían fundamentales en laboratorios de alta especialización.

Fundador del IVNIC y arquitecto institucional de la ciencia venezolana

Fundó instituciones que elevaron el desarrollo científico nacional.

 

En 1954 fundó el Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), concebido como un centro de excelencia científica con estándares internacionales. Este instituto sería posteriormente transformado en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), hoy uno de los principales centros de investigación del país.

Su visión institucional apostaba por la formación de talento nacional, la cooperación internacional y la inversión sostenida en ciencia como motor de desarrollo.

Proyección internacional y colaboración con la NASA

Tras los acontecimientos políticos de 1958 y su salida del país, Fernández-Morán continuó su labor en Estados Unidos y Europa. Fue profesor e investigador en universidades como el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y colaboró con la NASA durante el programa espacial Apolo.

Participó en el análisis de muestras lunares traídas por las misiones espaciales, aplicando su experiencia en microscopía de alta resolución. Este hecho consolidó su prestigio como científico de alcance global.

A pesar de las controversias políticas, su legado científico se mantuvo incuestionable en la comunidad académica internacional.

Reconocimientos y dimensión ética

Referente global en investigación de alta resolución científica.

 

Fernández-Morán fue postulado en diversas ocasiones al Premio Nobel. Diversas versiones sostienen que habría rechazado condiciones que implicaban renunciar a su nacionalidad venezolana, manteniendo siempre un fuerte sentido de identidad nacional.

Publicó más de un centenar de trabajos científicos en revistas especializadas y formó generaciones de investigadores. Su enfoque combinaba rigurosidad técnica, disciplina experimental y una ética del trabajo profundamente humanista. Falleció el 17 de marzo de 1999 en Estocolmo, Suecia.

Un legado que trasciende el tiempo

A 102 años de su nacimiento, la figura de Humberto Fernández-Morán adquiere una dimensión histórica renovada. Más que una efeméride, la fecha representa la reivindicación de un legado científico que durante décadas trascendió silenciosamente en laboratorios del mundo.

Hoy su nombre vuelve al centro del debate académico y nacional como símbolo de excelencia, innovación y soberanía científica. El reconocimiento que se le tributa no solo honra al inventor del bisturí de diamante, sino al visionario que soñó con un país capaz de producir conocimiento de primer nivel. A más de un siglo de su nacimiento, Fernández-Morán permanece vigente: en cada corte microscópico, en cada investigación de alta precisión y en cada joven científico que encuentra en su historia un referente de disciplina, rigor y compromiso con Venezuela.

ARIANNA HERNÁNDEZ / CIUDAD CCS


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