Venezuela celebra el Año Nuevo Chino con danzas y unión cultural
Evento reunió tradiciones asiáticas y venezolanas en una jornada de colores y diversidad
18/02/26.- Caracas se vistió de rojo, dorado y alegría este martes 17 de febrero con la celebración del Año Nuevo Chino en la Galería de Arte Nacional (GAN). Desde las 5 de la tarde, el ambiente se cargó de energía y magia, mientras los tambores retumbaban y las danzas tradicionales daban vida a un espectáculo que parecía sacado directamente del corazón de Asia.
La celebración, organizada por la Embajada de China en Venezuela, no solo marcó el inicio del Año del Caballo de Fuego, sino que también se convirtió en un puente cultural que acercó a dos mundos.
Las exhibiciones se llevaron a cabo tanto dentro de las instalaciones de la Galería de Arte Nacional, donde se encontraba la tarima principal y su pasillo se llenó de faroles rojos; en la Plaza de la Juventud, puestos de comida y actividades interactivas protagonizaron la tarde, sumergiendo a los asistentes en una experiencia cultural única.
En el escenario principal, el desfile del icónico dragón chino y La Culebra de Ipure arrancó aplausos y sonrisas entre los asistentes. María González, una joven estudiante de 21 años, no podía contener su asombro al verlo moverse sincronizadamente al ritmo de los tambores. Con los ojos brillantes, compartió: "Es como si el dragón tuviera vida propia. Nunca había visto algo tan impresionante. Los colores, la música... todo es tan diferente a lo que estoy acostumbrada, pero me hace sentir conectada con algo más grande, además, me encanta como ambas culturas se entrelazan y de que de cierta manera nos hace ver que tenemos similutedes”.
A su lado, Liu Mei, una ciudadana china que lleva más de una década viviendo en Venezuela, asintió con una sonrisa orgullosa: "Para nosotros, el dragón representa fuerza, prosperidad y buena fortuna. Ver cómo los venezolanos disfrutan de nuestra tradición me llena de felicidad. Es un recordatorio de que, aunque estemos lejos de casa, nuestras raíces siguen vivas”.
Diversidad y unión: mensaje que trasciende fronteras
El evento no solo fue una muestra cultural, sino también un escenario para la hermandad entre ambos países. Desde el podio, ubicado en el lobby de la GAN, el ministro de Relaciones Exteriores, Yván Gil, destacó la importancia de este tipo de encuentros en su discurso: "La cultura tiene el poder de unir a los pueblos. Hoy celebramos no solo el Año Nuevo Chino, sino también la amistad profunda entre Venezuela y China. Este intercambio cultural fortalece nuestros lazos y nos enseña a valorar nuestras diferencias”.
Esa unión se reflejaba en cada rincón del evento. En la Plaza de la Juventud, los niños jugaban emocionados entre las decoraciones y faroles rojos, mientras las familias degustaban delicias como dumplings y rollos primavera.
Dentro de la galería, las exhibiciones de caligrafía y el taller de escritura china captaron la atención de visitantes de todas las edades. Juan Pérez, un comerciante de 45 años, observaba con atención la exposición de caligrafía china mientras sostenía la mano de su hija pequeña.
Con una expresión reflexiva, comentó: "Estos eventos son esenciales para que las nuevas generaciones aprendan a respetar y valorar otras culturas. Traje a mis hijos porque quiero que crezcan con una mentalidad abierta y entiendan que la diversidad nos enriquece”.
Al fondo, un grupo de músicos tocaba el guzheng, un instrumento tradicional chino cuyas notas parecían flotar en el aire. Carlos Hernández, un joven estudiante de música de 19 años, se dejó llevar por esas melodías: "Es impresionante cómo los instrumentos chinos tienen una conexión tan emocional. Es como si cada nota contara una historia. Me inspiró a investigar más sobre su música”.
El ambiente estaba lleno de detalles cautivadores. En uno de los talleres en la galería, asistentes aprendían a escribir sus nombres en chino con pinceles y tinta, mientras en otro espacio de la plaza se realizaban demostraciones de artes marciales que dejaron boquiabiertos a los espectadores.
María Luisa Sánchez, una profesora jubilada de 67 años, disfrutaba de un té de jazmín mientras admiraba las danzas tradicionales: "Esto no es solo una celebración, es una lección de vida. La cultura china tiene una riqueza que merece ser descubierta. Participar en algo así nos recuerda que siempre hay algo nuevo por aprender”.
Un encuentro que deja huella
El cierre de la noche fue tan espectacular como su inicio: una fusión musical que unió ritmos venezolanos y chinos, demostrando que la diversidad puede dar lugar a algo verdaderamente único.
El Año Nuevo Chino no solo marcó el inicio de un nuevo ciclo lunar, sino también el fortalecimiento de los lazos entre Venezuela y China. Este encuentro cultural, más que una celebración, fue un recordatorio de que las tradiciones no solo nos conectan con nuestro pasado, sino que también nos permiten construir puentes hacia el futuro.
ISAÍAS OVALLES / FOTOGRAFÍA: BERNARDO SUÁREZ / CIUDAD CCS
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