Letra veguera | Un año sin Jacobo Torres

18/02/2026.- A un año de la partida de mi entrañable amigo Jacobo Torres, siembro en las memorias de sus luchas estos tres textos que lo recuerdan, de su hermano Hendrick, Pedro Penso y Gino González.

 

En memoria de Jacobo Torres de León

 

El vuelo del canciller obrero

 

Aquel quince de febrero el tiempo se detuvo.

Un frío de asombro nos golpeó el costado;

la noticia era un nudo que el alma sostuvo,

al saber que tu paso se había inmortalizado.

No te fuiste, Jacobo, solo cambiaste de plano, marchaste a la asamblea de los hombres eternos.

Donde el Profesor Alí te estrecha la mano. Lejos de los inviernos en cielos fraternos.

Tus hijos llevan tu nombre como un estandarte:

Meroe, Valentina y Héctor Camilo

lloran la ausencia de quien supo amarte.

Con hechos de roca y silencios de hilo, fuiste el ejemplo, el hombre, la guía,

un padre de acero y de amor infinito.

¡Canciller Obrero!, te llamó el Presidente Nicolás Maduro Moros. Voz de los pueblos, sentir popular.

Llevaste la lucha de forma valiente, cruzando fronteras, volviendo al hogar.

Hoy Wills Rangel te llora, el pueblo te siente, y el Comandante Chávez te espera en su altar.

Lloran los pueblos tu ausencia sentida. Desde Cuba y Nicaragua se escucha el lamento.

Bolivia y El Salvador honran tu vida. Y hasta en Vietnam tu nombre ondea en el viento.

Internacionalista de puño y conciencia, hermano del mundo, de causa y de fe.

Dejaste en la tierra la digna herencia del hombre que lucha y se mantiene en pie.

Como dijo el cantor del pueblo, el gran Alí Primera, quien muere por la vida, la muerte no toca.

Tu espíritu vive en nuestra bandera y tu inteligencia en nuestra propia boca.

Hermano mayor, descansa en la gloria, que aquí tu legado sabremos cuidar.

Escribiremos con sangre y victoria la historia hermosa que ayudaste a trazar.

 

Hendryck Laviera Matos

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Te fuiste como llegaste al mundo: luchando. Tu vida fue luchar. Luchar por vivir y por desvivirse por los demás. Te recuerdan las calles que incendiaron de consignas y canciones tus años de muchacho irreverente e iconoclasta. Precisamente ese que nunca dejaste de ser. Los caminos del peligro, en que la muerte acechaba en cada paso, nunca te amilanaron; por el contrario, fueron tu acicate. Te hacían avanzar más justamente cuando los timoratos se rendían. Tu genética de revolucionarios irredentos: la de tu padre, explosivista de la revolución, quien partió en medio del combate cuando apenas tú brotabas a la vida; la de tu madre, militante inclaudicable de la causa del socialismo, quien también se enrumbó al mundo de los recuerdos dejándote al regazo de la revolución, de la militancia que llenó como consuelo tu clara vida. Viviste para militar en la causa de la humanidad. Y como peleaste por hacer genuinamente humana la humanidad, de eso dejaste constancia. Luchador de un compromiso inquebrantable y de singular talante internacionalista proletario.

Tu militancia en el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), aunque corta, ocurrió en los momentos más complejos del movimiento revolucionario, que mantenía casi inercialmente un combate desigual con el Estado liberal burgués, en el conocido régimen de la pseudodemocracia burguesa militarizada bautizada como puntofijismo, de la extinta Cuarta República. Tu ingreso a Tendencia Revolucionaria, de mano de uno de los paradigmas de la revolución venezolana y del proyecto bolivariano, el Comandante Fausto, Alí Rodríguez Araque, marcó a fuego tu vida y apuntaló el compromiso irreversible de tu estirpe revolucionaria. De allí, sin llegar a la veintena de años, te abriste camino por escarpados senderos entre afiladas piedras y zarzas hirientes. La adversidad no te impidió ascender siempre en la búsqueda de tu grado de militante revolucionario, quizás el más grande honor que anhelaste. Hoy te podemos decir que lo lograste, como un cuadro de los más aventajados de tu generación. Un cuadro que tantos bregaron por invisibilizar.

Jacobo, así te llamábamos y así te llamamos. Tu nombre, Jacobo Torres de León, tu ascendencia wayuu, originaria del estado que te vio nacer, el Zulia, el 11 de enero de 1963. No obstante, tu apellido deja ver una vena falconiana de origen sefardita.

Militante de la revolución, en todo tiempo y en todo lugar, te recuerdan en tus años mozos de militancia en el Partido de la Revolución Salvadoreña-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRS-ERP) y, luego de construido, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), del cual llegaste a formar parte en la Comisión Política Internacional del FMLN por el PRS-ERP.

Cuando las condiciones impusieron tu regreso a la patria chica, volviste disciplinadamente para incorporarte a la organización en la cual militabas en Venezuela. Junto a Alí Rodríguez Araque y a un grupo de revolucionarios, te incorporaste a la Causa R. En ese tránsito te tocó ser actor de primera línea en la heroica gesta del 1992, el 4 de febrero y el 27 de noviembre. Esa intrepidez dejó constancia de tu entrega político-militar. Pasados los años, la coyuntura política estableció una nueva correlación de fuerzas que te llevó a participar en una nueva organización política, nacida de la necesidad de acumular fuerzas para los retos que se avecinaban. Es así como contribuiste a constituir el Partido Patria para Todos (PPT), en cuyo seno, desde una perspectiva de clase trabajadora, marcaste con tu sello indeleble de audacia y constancia la labor de internacionalista proletario que te signó siempre.

En todos los espacios que ocupaste, aportaste inteligencia, humildad y audacia para impulsar una férrea voluntad de luchar y vencer. Desde el frente obrero te abriste paso hasta el PSUV, donde diste ingentes e inéditas contribuciones para la organización de los bloques históricos de masas, en cuya vanguardia siempre pusiste los intereses de la clase obrera. La creación de ALBA Trabajadores, hija de tus anhelos, está aún naciendo. Sin embargo, esa iniciativa lleva tu sello, la centralidad de clase, y seguro habrá de convertirse por la razón y por la fuerza de la historia en uno de los principales movimientos de Nuestra América. Allí estará escrito tu nombre. Qué relevante y pertinente es tu iniciativa.

También estuviste en la promoción de movimientos antiimperialistas y antifascistas durante estos últimos años. No es por pura alegoría que el camarada Nicolás te llamó Canciller de la Clase Obrera. No se equivocó. Con tu trepidante y arrolladora fuerza, talento y capacidad de hacer empatía, no existía proyecto, pequeño a grande, en el que no te involucraras y dejaras frutos de alguna forma. Solo cabe recordar tu osadía, que permitió que se hiciera el Foro Social Mundial en Caracas a principios de este siglo. Te recuerdan las movilizaciones que combatieron y derrotaron el ALCA, una gesta heroica que será imperecedera en la memoria de nuestra América, y tu siempre protagónica acción en las Cumbres de los Pueblos en América. Por esa audacia e irreverencia los cobardes te odiaban y los timoratos te temían.

Tu esfuerzo y constancia por formarte para crecer como un cuadro revolucionario fueron premiados con tu grado de licenciado y, sobre todo, por un extraordinario reconocimiento que te coloca entre los grandes: el doctorado honoris causa, que merecidamente te otorgó la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, una de las más ilustres universidades de Venezuela. Tus atributos de cuadro revolucionario tuvieron reconocimiento en el mundo. De ello da fe una pléyade de cuadros en el mundo de la política revolucionaria que hoy sienten tu partida.

Camarada diputado Jacobo Torres de León, te rendimos hoy tributo comprometiéndonos cada vez más a mantener en alto la bandera del socialismo.

 

Pedro Sánchez Penso

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Hermano Jacobo Torres,

va mi abrazo permanente

y me sumo para siempre

también entre tus colores,

al compartir los amores

hacia la patria adorada,

nuestra tierra liberada

como soñó Alí Primera,

que ha sido nuestra trinchera.

Hasta siempre, camarada.

 

Gino González

 

Federico Ruiz Tirado


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