Araña feminista | Carta para nuestras queridas hermanas cubanas
16/02/2026.- Escribimos estas líneas con el corazón cerca del suyo, porque en cada paso que han dado ustedes, nosotras las hemos mirado con amor, orgullo y admiración, como solo se miran las hermanas que se aman. Desde aquel amanecer de 1959, cuando decidieron que la patria no sería libre si las mujeres seguíamos encadenadas, hasta hoy, han tejido con sus manos, sus sueños y su coraje una historia que nos llena de fuerza y de valentía a todas las mujeres del sur global.
A ustedes, hermanas, compañeras de lucha, mujeres cubanas, con quienes compartimos sus vidas cotidianas, sufrimos sus pesares y angustias, y también celebramos sus alegrías. Hoy, más que nunca, estamos de frente con ustedes; vivimos sus carencias, su dolor y su impotencia ante la despiadada crueldad del imperio depredador que intenta subyugarnos mediante medidas inhumanas que constituyen crímenes de lesa humanidad.
Ustedes no esperaron que les dieran permiso para ser sujetas de su propio destino, sino que tomaron las armas, las aulas, los hospitales, las cámaras, los proyectos cinematográficos, las fábricas, los teatros e hicieron de la danza y de la música símbolos de resistencia y dignidad. Rompieron el silencio colonial que nos mandaba callar y construyeron escuelas donde antes había analfabetismo, clínicas donde había abandono y una federación que nos enseñó que juntas somos fuerza. Incluso, hermanas, lograron la autonomía sobre la interrupción voluntaria del embarazo antes que nosotras. Son muy grandes, como lo es la revolución que han tejido. Hoy, cuando el mundo sigue midiendo el valor de las mujeres por su cuerpo o su sumisión, Cuba nos recuerda que la verdadera revolución nace cuando las mujeres decidimos ser libres en lo político, en lo afectivo, en lo cotidiano, pero también nos enseña que la dignidad no se vende, y que al macho que renunció a su patria/matria hay que mirarlo de frente y no doblegarse ante él.
Queridas cubanas, no somos espectadoras de su lucha; somos hermanas en el mismo sueño. Por eso caminamos a su lado, aprendiendo de su ejemplo, sosteniéndonos en colectivo en los días duros y celebrando cada victoria como propia, porque su resistencia es nuestra resistencia, y su esperanza, nuestra bandera.
Vemos reflejados en ustedes el dolor y la trayectoria de lucha que compartimos, esa constante búsqueda por reinventarnos y tejer redes que protejan la vida. El amor por nuestra patria/matria y el orgullo de un ADN cargado de historia y dignidad nos une. Hemos llorado por nuestr@s muert@s y, con lágrimas, hemos celebrado nuestros logros y victorias. Nuestras banderas de reexistencia ondean con orgullo.
Cuba y Venezuela están cubiertas por una historia de hermandad y dignidad, guiadas por la inocente sonrisa de nuestros niños y de nuestras niñas, la mirada entusiasta de nuestra juventud y las manos sabias de nuestra adultez mayor. Hermanas, sus héroes y heroínas de la salud han trenzado esperanza y vida en nuestro suelo, contagiándonos de su fuerza ancestral. Su valentía resalta el gris y la vergüenza de la bota injerencista, cobarde y delincuente del yanqui.
Estamos en días de turbulencia y sinsentidos. La indignación nos atraviesa y, ante tal cinismo e injusticia, buscamos claridad. Entonces resplandece la dignidad, los sueños y la fe de nuestros pueblos, que no se compran. El monstruo no es inviolable; las buenas y los buenos somos más. Aunque la noche sea larga, pronto el alba con su rocío nos abrazará.
Hermanas cubanas, sabemos que los pueblos que sueñan son una amenaza extraordinaria para quienes intentan imponer el dominio de la crueldad y la guerra. Han demostrado que es posible otra forma de relacionarnos entre los pueblos, donde la solidaridad y el internacionalismo tejen un camino que une a quienes luchan por su soberanía. A pesar de que las "órdenes imperialistas" nos hayan etiquetado con desprecio, la historia de nuestras luchas y conquistas demuestra que los pueblos solidarios no son tan inusuales. Hermanas, pueden tener la certeza de que siempre estaremos del lado de ustedes, amplificando las voces y testimonios de quienes resisten y avanzan con dignidad contra el terrorismo imperial. Siempre del lado de ustedes, quienes construyen vida donde otros sueñan construir muerte.
No podrán doblegarnos; nuestra férrea voluntad de ser libres y guerreras nos une más cada día. ¡Desde la Venezuela antiimperialista les garantizamos que nosotras venceremos!
La Araña Feminista y las hermanas de Mayell
