Historia viva | La paz cognitiva esté con vosotros y con su espíritu

11/02/2026.- Desde 2024 venimos planteando la necesidad de invocar a la inteligencia, la ética y la dignidad para abocarnos a la resolución de conflictos en el caso de Venezuela, generados por una desmedida, si no desquiciada, ansia de poder, que ha llevado a un sector minoritario de la sociedad del desespero al abismo de la violencia. Una violencia que se autodenomina "civil" para distinguirse de los "marginales", sin percatarse de que los epítetos son también gestos de violencia que tratan de disminuir al otro. Evitar su uso es un deber de todos y todas cuando intentamos comunicarnos sin querer calificarnos peyorativamente.

El profesor venezolano Manuel Carrero, en discusiones sobre la categoría paz cognitiva —que hemos planteado para debatir al respecto—, señalaba que hay una dimensión dialéctica de tesis que es la paz y una antítesis que es la guerra, pero que derivan en una síntesis que es el poder. Ciertamente, en estos momentos en los que el doctor Jorge Rodríguez, como presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, delegó en Ernesto Villegas, ministro de Cultura, y un grupo de compatriotas de buena voluntad, que incluye a opositores, la responsabilidad del Programa para la Paz y la Convivencia, les corresponde a todos analizar esta dialéctica, ahora entre el diálogo y la violencia que deriva en la síntesis "respeto", a partir de los bombardeos y secuestro del presidente Maduro el 3 de enero de 2026, que desengañaron a los muchos que creían que la "salvación" para Venezuela sería una intervención norteamericana.

La dialéctica de la disonancia cognitiva provocada por el autoengaño y la conciencia de la realidad cobra fuerza toda vez que el pueblo venezolano —los de un bando u otro, los de una religión u otra, incluso los indiferentes ignaros a todo rango de la ciencia política— se da cuenta de que ha sido engañado. No era que "estábamos divididos", "que nos separaron", "que emigramos porque la dictadura nos persigue", sino que tardíamente conocieron la mentira. Ha sido el mismo engañador, Donald Trump, quien ha destrampado a María Corina Machado, y las transnacionales petroleras norteamericanas le han enrostrado al presidente de EE. UU. la trama de falsedades sobre la caída de la economía venezolana, habiéndose ido de Venezuela por "las sanciones" impuestas por el propio gobierno de los Estados Unidos cuando sus mandatarios impusieron las limitaciones administrativas que no les permitieron operar en nuestro país. Entonces, vino el desengaño y una caída en picada de la superestructura embustera que ahora les permite a miles darse cuenta de la realidad verdadera, para dar paso a la certeza de que esta es una nación de todos y todas y que tenemos el derecho y el deber de echar hacia adelante.

Aquí es cuando entendemos que tener conocimiento de la verdad, es decir, recursos cognitivos y no manipulaciones de guerra, como la mal llamada "guerra cognitiva", nos convoca a la paz. Ello pasa por confiar en el otro, reconociendo su verdad, para buscar encuentros, como lo señala el texto bíblico de Jesús Cristo: "La paz esté con vosotros". Los feligreses reafirmamos "y con tu espíritu" para llamar al perdón y a la misericordia para con el prójimo, que es la voluntad religiosa del bien humano y a la que nadie, ni siquiera los ateos, será indiferente.

La paz es un acto de inteligencia, por eso es cognitiva. Contraria a la brutalidad, es construcción de bienestar y debe ir acompañada del espíritu de justicia y de los valores fundamentales de la ética: la solidaridad, el honor y la verdad.

 

Aldemaro Barrios Romero


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