Letra invitada | El imperio y su política "del palo y la zanahoria"...

contra Venezuela

06/02/2026.- Hoy después del ataque vil y artero contra Venezuela y el secuestro del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y la primera dama, Cilia Flores, y su ilegal prisión en una cárcel en el imperio del norte, retomo un escrito que publiqué en una de mis redes sociales hace seis años (durante el primer gobierno de Trump) y que hoy cobra más vigencia cuando, de nuevo, el inquilino de la Casa Blanca, el inefable Donald Trump —máximo exponente de lo que Erich Fromm (1964) describió como el síndrome del narcisismo maligno—, ha desempolvado con toda crudeza la "estrategia del palo y la zanahoria".

Esta estrategia, originalmente ideada por Jeremy Bentham, filósofo inglés, en 1800, está basada en el mecanismo de recompensa y castigo, como un sistema motivacional para mejorar la productividad en el trabajo. Evitar el dolor, haciendo lo que se requiere bajo amenaza, para encontrar la "satisfacción" en un "supuesto alivio" por evitación.

Este mecanismo se utilizó en un principio para inducir a un burro a transportar carga, bajo la amenaza de un garrote, pero viendo colgar frente a él una zanahoria que lo movilizara, a manera de alivio, al evitar el golpe. Esto ha funcionado muy bien en el entrenamiento y la emisión de conductas requeridas en organismos subhumanos.

Se extendió con más fracasos que éxitos a la organización científica del trabajo. Formó parte de la cultura empresarial, autoritaria y paternalista propia de la Revolución Industrial, que quiso manejar al trabajador manipulando las emociones básicas —el miedo o el dolor— para mejorar la productividad.

Logró ciertos éxitos hasta que se topó con la racionalidad del trabajador que comenzó a asimilar las teorías marxistas de la explotación laboral, la extracción de la plusvalía, la conciencia de clase y su efecto detonador para romper con ese esquema simplista que pretendía tratar al trabajador como un burro de carga. También se extendió su aplicación al campo de la política, sobre todo en el marco de la doctrina Monroe, que pretendía reservar toda la América para los americanos, pero solo los del norte. La tesis del presidente James Monroe advertía a los europeos —en particular, a Inglaterra— que no metieran sus garras imperiales en lo que consideraba su patio trasero, América Latina, reservada en exclusiva a las garras del imperio del norte.

Estados Unidos consideraba a Latinoamérica su burro con carreta y todo, que debía garantizar al norte toda la carga de riquezas que requiriera para su desarrollo.

En la famosa tesis del centro (el norte desarrollado) y la periferia (el sur subdesarrollado), esta debía colocarse bajo una relación de sujeción, estar a su servicio y ser la gran proveedora de riquezas y materias primas que pudieran garantizar su hegemonía. Se trataba de la época de oro del pensamiento único, que comenzó a desdibujarse con las guerras de liberación de todo el siglo XX, la autodeterminación de los pueblos y su resolución a ser libres, independientes, soberanos y dueños de sus propias riquezas.

Hoy, de nuevo, con la llegada del supremacismo blanco y su expresión viva, Donald Trump, al gobierno de Estados Unidos, se desempolva la doctrina Monroe y su estrategia de aplicación: la tesis del palo y la zanahoria, que se caricaturiza hoy con la zanahoria representada por una supuesta ayuda humanitaria a un país irredento, que solo quiere que lo dejen ser libre y desarrollarse a partir de sus fuerzas productivas y aprovechando sus propias riquezas, o exponerse al garrote moderno. Es la guerra imperial globalizada multiforme; la unidad imperial contra la unidad de los pueblos. Es necesario desarrollar la lucha globalizada de los pueblos contra la unidad globalizada del imperio. No han podido ni podrán con Venezuela. La propia zanahoria empuñada por los pueblos servirá de garrote para derrotar al imperio. A eso le temen: al desarrollo independiente, soberano y sustentable de los pueblos.

En esta nueva versión 2.0 del supremacismo blanco de Donald Trump después de aplicar el garrote contra Venezuela con una invasión y el secuestro de su presidente constitucional y la primera dama, ahora se impone la política de la zanahoria, ofreciendo bonhomía y riquezas para Venezuela (la zanahoria). En esta difícil coyuntura, asume como presidenta encargada la doctora Delcy Rodríguez, con una gran entereza, eficiencia y lealtad, la primera magistratura del Estado.

Se quiere presionar al gobierno de la doctora Delcy Rodríguez para que se pliegue a los designios del supremacismo trumpiano, que mantiene invariable la política del garrote como reserva estratégica de uso permanente para obligar al nuevo gobierno de Venezuela a cumplir tales designios o, de lo contrario, aplicar de nuevo el garrote.

Esta es la mejor expresión de la manera en que el gobierno de EE. UU. equipara a los pueblos del sur global con un rebaño de asnos que pueden ser controlados y sometidos a voluntad del imperio del norte con ciertas concesiones (la zanahoria), de una manera tan burda y deleznable, propia de ese imperio.

 

Humberto Castillo Gallegos


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