Comentarios noticiables | Libertad para Nicolás Maduro y Cilia Flores
No hay pruebas en su contra
31/01/2026.- La liberación total del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, Cilia Flores, es lo que debe dictaminar el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de América mediante una orden del procurador general, quien debe velar por el cumplimiento de la Constitución y las leyes de la nación norteña.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien ejerce el Poder Ejecutivo del Estado venezolano, y la primera dama, Cilia Flores, fueron objeto de un secuestro el día sábado 3 de enero de 2026 por fuerzas militares estadounidenses. Este acto no fue casual ni al azar; los secuestradores lo habían planeado previamente. De esto tenía conocimiento la mercenaria contrarrevolucionaria María Corina Machado, protegida del presidente norteamericano Donald Trump. Ella, la señora Machado, defensora a ultranza de las barbaridades de Trump, decidió transferir el premio Nobel de la Paz que le otorgó Noruega a dicho mandatario estadounidense. Ella es la misma que está de acuerdo con el ataque y el bombardeo de Estados Unidos contra el suelo de Venezuela, donde fueron asesinadas más de cien personas e igual cantidad de heridos; por tanto, merece el repudio de todos los venezolanos. Aunque nada de esto constituye ninguna novedad, ella se ha jactado hasta la saciedad de haber pedido una invasión militar norteamericana para aplastar la revolución venezolana, sin ningún remordimiento.
Al producirse la acción militar de las fuerzas especiales de EE. UU. contra Venezuela, en la madrugada del 3 de enero de 2026, con el objeto de impedir el ejercicio del derecho a la libre determinación, se confirmó la comisión a gran escala de crímenes de guerra por parte de la administración Trump. El derecho internacional prohíbe infracciones graves tipificadas en los Convenios de Ginebra: matar intencionalmente; someter a tratos inhumanos; someter a secuestro y a confinamiento ilegal; ataques contra la población civil que no participe directamente en las hostilidades; ataques contra objetivos civiles, es decir, objetivos no militares; el cometer ultrajes contra la dignidad de la persona secuestrada, etc.
La operación militar yanqui contó con el factor sorpresa y la superioridad momentánea en hombres, apoyada con la previa exploración radioelectrónica, apagones que neutralizaron el funcionamiento de los radares, el estudio del entorno geográfico, el bombardeo a las casetas por ataques dirigidos con calculada precisión; la angustia, pánico, temor, terror, sobresalto, miedo, la traición, etc. La entrada ilegal al territorio nacional por parte de los helicópteros y aviones de EE. UU. se hizo por Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La brutal agresión norteamericana transgredió el derecho internacional, superando todas las marcas de actos unilaterales. Ello convierte al gobierno de Trump en el mayor violador de los derechos humanos, leyes, convenios y otros que tienen que ver con la paz mundial.
Estados Unidos puso en evidencia la fuerza bruta de su política exterior para ganarlo todo con el secuestro de Maduro y su esposa y así tratar de justificar el control sobre las reservas petroleras más grandes del planeta —más de 303 mil millones de barriles de petróleo, lo que indica cerca del 20% del total mundial—, concentradas en la Faja Petrolífera del Orinoco de Venezuela. La atmósfera de agresivo y permanente acoso político, comercial y financiero de la administración Trump contra Venezuela no podía pasar de lado para que el presidente no desconfiara de Trump. El remate en Estados Unidos de la empresa venezolana Citgo puso en evidencia la complicidad de María Corina Machado, Leopoldo López, Juan Guaidó y Julio Borges, contrarrevolucionarios todos. Maduro, con la astucia de un buen reductor de obstáculos, logró una saludable jugada comercial para negociar también el petróleo venezolano con China y Rusia y así evitar un comercio petrolero maniatado administrativamente por los Estados Unidos. Venezuela solo exige un comercio petrolero equitativo con intercambios que sean estables, previsibles y transparentes; esto tienen que comprenderlo las grandes corporaciones mundiales del petróleo.
Gracias a audaces medidas estratégicas, políticas y económicas, el presidente Maduro consiguió evitar que Estados Unidos impusiera su voluntad al gobierno bolivariano, tal como rebajar a su antojo los precios del petróleo, haciendo prevalecer sus intereses comerciales. Maduro desbarató la maniobra de Trump para apoderarse de la industria petrolera venezolana y es por lo que hoy se encuentra secuestrado con su esposa en Nueva York. El frenar el remate de la industria petrolera por parte de la administración Trump le causó a Maduro que lo tildarán jefe del llamado Cartel de los Soles, que solamente existió en la mente del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Este contribuyó intencionalmente y de manera maliciosa a que se ofreciera una recompensa de 50 millones de dólares por la captura del presidente Maduro, hecho este traducido en secuestro. Este proceder constituye un abuso de autoridad del señor Rubio al exceder los límites legales de su competencia por argumentar falsedad contra Maduro. No hay pruebas de que pueda valerse Marco Rubio para demostrar sus pretensiones.
De la anterior exposición se deduce que existe una acusación falsa en perjuicio del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y su esposa, Cilia Flores. Por ello, es justo liberarlos y permitirles el abandono del territorio estadounidense lo más pronto posible, ya que no se podrá culparlos de hechos que hayan perjudicado a la nación norteamericana.
J. J. Álvarez
