Comisión de Familia analiza el impacto psicológico del 3 de enero

Expertos piden atención urgente y apoyo familiar tras el reciente ataque militar

El conversatorio brindó herramientas para el abordaje y acompañamiento de las familias afectadas.

 

28/01/26.- La Asamblea Nacional, a través de la Comisión de Familia, Cultos y Libertad Religiosa, liderada por el diputado Jorge Arreaza, realizó un conversatorio centrado en el profundo impacto de la agresión militar del 3 de enero sobre la salud mental de niños, niñas, adolescentes y el tejido familiar en Venezuela.

El encuentro incluyó testimonios y análisis de la diputada María Rosa Jiménez, Isis Ochoa (presidenta de Fundacredesa), Alfredo Ruiz (defensor del Pueblo), Pablo Fernández (defensor de DDHH del Ministerio para Relaciones Interiores) y la psicóloga Olivia Suárez, aportando una visión multidimensional a la emergencia psicosocial que afronta el país.

Síntomas críticos y recomendaciones urgentes

Isis Ochoa ofreció un análisis detallado de las consecuencias clínicas y psicosociales observadas tras el ataque. Entre los síntomas más frecuentes en niños destacan el estrés agudo, la despersonalización, la desregulación del sueño, la ansiedad persistente, episodios de hiperactivación, trauma acústico y sentimientos de desamparo e indefensión.

Ochoa subrayó la aparición de miedos intensos, fobias al entorno y ansiedad por la pérdida de seguridad, enfatizando que incluso los dibujos infantiles reflejan la conciencia de la realidad y el sufrimiento vivido. “El trauma impacta en el cuerpo y la memoria de los niños, con huellas que requieren atención especializada y colectiva”, sostuvo.

El público asistente pudo reflexionar sobre lo ocurrido y contar sus experiencias.

 

Ochoa recomendó que estos espacios de reflexión y debate se multipliquen a distintas escalas, desde lo local a lo nacional, para dar respuesta real a la crisis emocional y reconstruir los modos de resistencia familiar.

Destacó la importancia del acompañamiento, la escucha activa y la validación de los sentimientos de niños y adultos, subrayando que no existen soluciones mágicas, pero sí herramientas colectivas para sanar, como el contacto visual y físico, la rutina y el apoyo emocional constante. “Abrazar, mirar a los ojos y mantener la presencia humana son esenciales para regular el sistema nervioso y restaurar la confianza perdida”, explicó.

La familia como blanco y refugio

La diputada Jiménez contextualizó la agresión dentro de una estrategia de fragmentación familiar, donde el núcleo afectivo es atacado para sembrar desesperanza. Reafirmó el papel central de la familia venezolana, especialmente de las mujeres, como bastión de resistencia histórica frente a la adversidad.

“La agresión busca minar la esperanza colectiva y el sentido de proyecto de vida. Sin embargo, la familia venezolana ha resistido y sigue siendo el núcleo de protección y amor”, señaló.

Jiménez compartió testimonios que expresan el miedo, la angustia y el desconcierto vividos por los niños (“mamá, nos están bombardeando”) así como la necesidad de contacto y solidaridad inmediata entre vecinos y familiares. Los relatos recogidos muestran la urgencia de restaurar la seguridad emocional y la importancia de fortalecer el acompañamiento comunitario.

Violaciones y derechos vulnerados

El defensor del pueblo, Alfredo Ruiz, condenó la agresión militar como una suma de maldades que viola el derecho internacional y atenta contra los derechos humanos fundamentales.

“No solo es un ataque militar, es una agresión contra la infancia y la familia venezolana, que busca quebrar nuestra estructura más sagrada”, afirmó Ruiz, quien recordó episodios recientes de bloqueo de fondos para trasplantes de niños y la separación forzada de familias migrantes.

Pablo Fernández, desde la defensa de los derechos humanos, insistió en la necesidad de la protección integral y la reparación a las víctimas, sumándose al llamado para que la sociedad venezolana y el Estado acompañen activamente a las familias afectadas.

Claves para la resiliencia y la salud mental

La psicóloga Olivia Suárez resaltó la relevancia de la autoregulación emocional, el establecimiento de rutinas, el contacto humano y la gestión de la información para disminuir la hipervigilancia y la ansiedad.

El compromiso será trabajar en fusión de las familias, niños, niñas y adolescentes afectados.

 

Alertó sobre el riesgo de intoxicación emocional por sobreexposición a noticias negativas y sugirió estrategias sencillas: crear espacios de seguridad, limitar el consumo de información, y fomentar el diálogo sincero y el acompañamiento silencioso cuando sea necesario.

Conclusiones y próximos pasos

El encuentro concluyó con el consenso de que la agresión del 3 de enero ha dejado secuelas profundas en la niñez y la familia venezolana, pero también ha reafirmado la capacidad de resistencia y la urgencia de políticas públicas enfocadas en la salud mental, el apoyo comunitario y la reconstrucción del tejido social.

Los expertos coincidieron en la necesidad de expandir estos espacios de escucha, atención y acompañamiento en todos los rincones del país, para sanar colectivamente y preservar el futuro de Venezuela.

ISAÍAS OVALLES / FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO / CIUDAD CCS


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