Psicosoma | Diálogos bordeline
Te quiero con limón, rocoto y sal.
Magdalena Quiroga
Yo no sé, ¿cómo se dialoga con la guillotina al cuello?
27/01/2026.- Cuando casi todo el planeta está patas arriba, las medias verdades, "ángulos", de quiénes son los dueños de los canales y redes sociales importan más, las tergiversan al antojo supremacista e igual pasa con los "amigos", especialistas, curas, militantes, votos duros, ni-ni, castas y clases sociales con menos ondas expansivas.
Creemos tener la verdad, e incluso los testigos "in situ" no pueden abarcar toda esa realidad holística; es interpretación subjetiva, objetiva y quizás se acercan algo, y ¡zuas!, la conmoción evidente del lado que trataba de defenderse, pero las cámaras apuntan, ocultan y ya se montan sentencias y los actores mueren y a los heridos poco se les escucha, solo sirven al ser del bando, de sus intenciones y se les aparta, reprograma, persigue, distorsiona lo que ven y sienten.
Siempre el bando del poder vende lo que sea y las mentiras, maldades y crímenes que normalizan "matar a migrantes terroristas", pero reportan a dos "blancos norteamericanos muertos", como los dos asesinatos mediáticos, el de la poeta Renee Good y el enfermero Pretty, acribillado con diez balazos "en vivo y en directo", acusado de resistencia y porte de armas, el cual le sacan del bolsillo al matarlo; los fascistas ICE montan expedientes del realismo mágico gringo en la toma militar de la ciudad de Minneápolis y el pueblo digno con sus autoridades exige el desalojo de los militares que realizan cacerías a migrantes, o será que ¿quieren imponer su fuerza "republicana" a los "demócratas"? o siguen alimentando el morbo violento?
En el panorama venezolano se ponen a discutir, consensuar, negociar en el "correcorre" y ¿cuál es el juego?, ¿quién o quiénes dirigen o juegan a qué? Todo huele a petróleo. ¿Y los narcoterroristas?
La extracción de minerales y perforaciones erosionan y contaminarán más los ríos y, a propósito, cada 26 de enero se celebra el Día Mundial de la Educación Ambiental y, entonces, ¿cuál es la conciencia ambiental ante esta crisis de los daños ambientales? ¿Y cuál es nuestro pensamiento crítico ante esta locura extractiva del "excremento del diablo"?
Los caminos para tomar decisiones son muchos, y el diálogo abierto, con respeto a colores políticos, hacen posible el bien para todas y todos, y más, ante desastres que se avecinan, deberíamos acercar a revernos al ser parte de la madre tierra, de la Pachamama; somos polvo, semilla, abono, "petróleo", minerales, o sea, "lo bueno, lo malo y lo feo" (escucho a Ennio Morricone y "veo" en el western a los gringos cazarrecompensas...) en permanente interacción, que al dañarla nos lo hacemos a nosotros mismos; como no se perciben de inmediato, carece de importancia y se prefieren "cantos de sirena" a la tóxica psicología positiva de la inmediatez, del vivir ahora sin consecuencias "de todas formas me voy a morir".
Tomar decisiones de emergencia en el país demanda escucharnos y marcar los destinos en su reestructuración con visión humanista, que a más de dos décadas exige compromisos de largo aliento. ¿Qué se busca con la reforma de la Ley de Hidrocarburos? ¿Están especialistas, investigadores, comunidades indígenas, técnicos, las universidades, personas de a pie enteradas de la Ley de Hidrocarburos? Porque, si vivimos una democracia participativa y protagónica sustentada en la Constitución bolivariana de Venezuela, la convocatoria debería ser masiva y vista por todos los medios y, paralelamente, hacer mejoras sociales y salariales en todos los campos.
Es cierto que vivimos una emergencia con secuelas del bombardeo y secuestro de la pareja presidencial; han transcurrido 23 días terribles de conmoción y las respuestas y conductas tienden a tomar una aparente normalización, pero funcionamos sin olvidar, con muchas preguntas; seguimos en proceso de duelo nacional y cada quien vive su "procesión" individual.
En conversaciones con amigos y familiares recibo felicitaciones, críticas, que se las devuelvo con diálogos, conversaciones y les noto miedo; parece que el aprendizaje vicario y hamponil del mafioso surte efectos, porque me repiten el estribillo: "Es mejor aliarse con el poder de los gringos; nada podemos hacer y ellos tienen las armas. Claro que yo sé que no son amigos de nadie, pero es mejor ser sus aliados, pues nosotros no tenemos ejército y ustedes tan millonarios y son tan pobres, mendigando por el bulevar de San José".
Unas chamas muy contentas de que el "salvador" las ayude, como María Violenta", para regresar e invertir en Venezuela. Un empresario maldice cada segundo a la presidenta encargada y exige el bombardeo inmediato; un exmilitar sigue desilusionado por la cobardía de los hijos de Simón Bolívar y me explica las estrategias que aprendió en Venezuela; los amigos sureños del Perú prefieren un Vietnam, porque "jamás entrarían". "¿Esos se llaman libertadores? Se rindieron muy rápido, carajo, ¿o a qué juegan...?
Escucho y explico con libros de Historia y me causa impresión la ignorancia; no conocen que venimos de "la violación originaria" y que nunca hubo encuentro de dos mundos"; la patria grande, América mestiza, Indoamérica es una realidad...
Hasta me dan compasión por tanta estupidez. "Deberían aprovechar y limpiar el país de chavistas; nunca se van a poner de acuerdo los chavistas ni los opositores y ya lo han destruido...". "A mí no me importa nada, y solo quiero irme de esta mierda, estudiar fuera", "yo no quiero pensar y prefiero las drogas a las mentiras...". "Que se jodan mis hijos, mi familia, yo solo quiero vivir con dinero y rumbear...". "No me hables de la contaminación y de salvar el planeta Tierra. ¿Usted es hippie, poeta...?
E insisto con mi calma oriental de Oriente y no de Maturín. "Por favor, cállate, no me hables del pasado y glorias de tus ancestros, libertadores, traumas, duelos. La vida es una sola y quiero vivir haciendo lo que me dé la gana y no quiero salvar a nadie. ¡Jódanse!".
Bien, con "mi ardiente paciencia" de educadora, me atrae el cultivo espiritual y seguimos con talleres de lecturas en casa y, así, vimos la película La perla, que es un cuento del mexicano John Steinbeck de 1940, adaptado al guion y estrenado en septiembre del año 1947. Entre ricas bebidas aromáticas, té, café, así como aceites florales, se confirma la necesidad del dinero, valores, de la moral y ética con las guilas, doñas, pavas y ricas críticas de la conducta del actor Pedro Armendáriz, del porqué lanza la perla al océano. "Tanto sufrimiento de la esposa (la actriz María Elena Márquez) y del bebé Juanito, para nada".
Me fascina la dirección del "Indio" Emilio Fernández, con la fuerza del drama en sintonía con las olas y el amor de pareja en la lucha por sus ideales y ella, altiva y guerrera, ante las desgracias, sufrimiento y codicia del invasor por la perla, al perseguirles con indios olisqueros con perros, prefiere aconsejar a su marido a que la devuelva al mar. No hay desperdicio en las imágenes y diálogos, y cómo la codicia y la maldad le brotan al médico francés que se niega a curar al bebé, cuyo padre soñaba en invertir en su educación y en su bienestar.
Recordé "al excremento del diablo", palabra acuñada por el abogado diplomático, fundador de la OPEP, Juan Pablo Pérez Alfonzo, de los años setenta, que nos advertía del peligro de ser un país monoproductor, dependiente de las transnacionales, de las familias todopoderosas, del Estado petrolero, con un pueblo pobre y analfabeta.
Las lecturas del gran escritor Arturo Uslar Pietri, con Pizarrón y su máxima: "Hay que sembrar el petróleo". Me ubican en el tiempo y el espacio y, ojalá con la toma del poder del mafioso Trump, todo lo pongo en salsa y, "ojo pelao", y no haya regresiones tipo Juan Vicente Gómez, quien entregó a las transnacionales norteamericanas el subsuelo venezolano. Es cierto que los tiempos son otros, pero en la historia humana, los vicios, la codicia y el poder, más ahora que salieron o renacieron los matones.
El pueblo es sabio y no nos meterán gato por liebre. Se cocinan nuevos tiempos y el experimento "hamponil mete miedo" se peleará con la diplomacia, leyes, el derecho internacional, el amor propio, candanga... ¿Qué es lo que trae la candanga?
Rosa Anca
