Revolución y reflexión | La “dictadora” que no existe…

 

Mi venganza personal será mostrarte la bondad que hay en los ojos de mi pueblo.

Implacable en el combate siempre ha sido y más firme y generoso en la victoria.

Tomás Borge Martínez

27/01/2026.- Hay tantas mentiras disparadas en nuestros dispositivos que no haré eco de la montaña de infamias que son parte del linchamiento mediático, pero sí escribiré sobre “la dictadora” que no existe en Venezuela. Bolívar, Chávez y Nicolás fueron tildados como “dictadores”, ¿se escapará la doctora Delcy de este epíteto histórico? Cuando observamos la realidad global, resulta fácil distinguir que la dictadura y quienes la representan están del otro lado del mundo.

Mi venganza personal es un poema del comandante, escritor y poeta Tomás Borge Martínez (1930-2012). En ocasiones, el presidente de la Asamblea Nacional, doctor Jorge Rodríguez (9-11-65), y su hermana, doctora Delcy Eloína Rodríguez Gómez (18-5-69), actual presidenta (E) de la República Bolivariana de Venezuela, lo han citado y recitado con la sensibilidad que enlaza cada palabra; pero la belleza de su contenido ha sido tergiversada por quienes, lejos de comunicar, ponen a circular mentiras y manipulaciones al mismo nivel de sus miserias humanas. Mi venganza personal es un poema vinculado a la lucha revolucionaria de Tomás Borge, líder del Frente de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua, quien jugó un papel importante en la Revolución Popular Sandinista.

Su legado es una referencia digna de emular, pues su ejemplo convoca a seguir rompiendo las cadenas impuestas que por siglos hemos arrastrado. Un paradigma de lucha y resistencia que nos convoca a no rendirnos en la batalla contra el imperialismo. Aunque el monstruo de mil cabezas se ha sofisticado tecnológicamente, tenemos que seguir luchando porque ese monstruoso sistema, hoy representado por el pedófilo y genocida de Trump, vemos que no cesa en su insistencia esquizofrénica de poner en jaque la vida en el planeta.

Sin embargo, hoy no será el día que hable del legado de Tomás Borge, quien asumió junto al pueblo nicaragüense grandes batallas de liberación, contra la opresión, la dominación y la barbarie, a las que han estado sometidos históricamente los pueblos del Sur Global.

Hoy hago referencia a la doctora Delcy, quien cuenta con una destacada y rigurosa formación profesional que cualquier persona puede indagar en su amplia carrera académica, política y diplomática. De modo que en Venezuela contamos con una presidenta con habilidades y capacidades extraordinarias que ni sus propios adversarios ni enemigas políticas se atreverían a refutar.

Nuestra mandataria es una mujer que ha estado y que continúa estando en la vanguardia de la gestión pública en la Revolución Bolivariana. Aquí está parte del origen de los peyorativos adjudicados, por adjudicar y todas las infamias y burlas que no cesarán. La razón la sabemos de memoria. Se intensificará la guerra contra la mujer que ha sabido asumir con entereza importantes responsabilidades dentro del Estado venezolano.

Nuestra presidenta no está hecha únicamente de su formidable carrera académica, política, diplomática e institucional; sino que, además, por sus venas corre la sangre de auténticos(as) libertadores(as) y luchadores(as) sociales. Recordemos que ella y su hermano Jorge Rodríguez (actual presidente de la Asamblea Nacional) son hijos del doctor Jorge Antonio Rodríguez (1942-1976), mártir de la patria, luchador social incansable, a quien persiguieron, capturaron, torturaron y asesinaron el 25 de julio de 1976 bajo el gobierno entreguista de CAP. Un crimen de los miles que cometió la policía política del momento y donde Washington tenía más que sus narices metidas en todos los crímenes de lesa humanidad cometidos durante un período muy oscuro en las décadas de los 60, 70, 80 y 90 en Venezuela y en toda nuestra región.

Entonces, Jorge Rodríguez (padre) se enfrentó a las bestias del puntofijismo, esos mismos representantes que traicionaron las aspiraciones y las demandas más genuinas del pueblo venezolano cuando, en unión cívica, derrocaron a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958. Hoy sus dos hijos mantienen con honor las banderas de lucha de un pueblo que grita: ¡LOS QUEREMOS DE VUELTA!

Hay todo un hilo y una coherencia de lucha histórica que los enemigos del pasado y del presente de la patria grande nos quieren ocultar. De allí vienen sus raíces. Así que digan lo que digan de la gran mujer que hoy tiene el timón de nuestra patria-matria en sus manos, desde muy niña se ha sabido cultivar en los valores éticos y morales de su padre y su familia. No en vano la presidenta (E), luego de su juramentación el 5 de enero de 2026 ante la Asamblea Nacional (AN), hizo un recorrido por el mausoleo doctor Jorge Rodríguez, llamado así en honor a su padre.

Nadie duda de sus extraordinarias capacidades y habilidades (ni siquiera el impredecible Trump). Es una excelente diplomática con moral, ética y principios sólidos. ¡Si me toca ir a Washington, iré de pie, no arrastrándome! Expresó nuestra mandataria el 10 de enero ante la AN durante la entrega de la Memoria y Cuenta 2025 que, de acuerdo al mandato constitucional (art. 237 CRBV), le correspondía presentar al presidente Nicolás Maduro, secuestrado por la potencia nuclear estadounidense el pasado 3 de enero. Un día que quedó registrado en la memoria histórica del pueblo venezolano.

Por lo tanto, nuestra presidenta conoce los epítetos históricos que se han reproducido a lo largo de la historia a los hombres y mujeres que han cometido y cometen el crimen de levantar la bandera: ¡No war, yes peace! Ella conoce cómo actúa el enemigo contra cualquier hombre o mujer que se atreva a levantar las banderas de las luchas revolucionarias que hemos alzado de generación en generación los pueblos del mundo.

En esta nueva realidad nacional, continental y global, nuestra presidenta, con la brillantez de su pensamiento, pese a todas las agresiones y amenazas, continúa con valentía, compromiso y profundo amor patriótico alzando las banderas de paz, unión, respeto a los derechos humanos y universales y al derecho internacional. “Venezuela tiene derecho a relaciones con China, Rusia, Cuba e Irán, con todos los pueblos del mundo y con Estados Unidos también. Tenemos derecho a hacerlo de manera respetuosa, haciendo respetar la legalidad internacional. Tenemos derecho y lo haremos correctamente”.

Sabemos los orígenes de la templanza, el carácter, la determinación y la valentía de nuestra presidenta. Todo el amor patriótico cultivado ha dado como fruto una extraordinaria mujer que sigue con lealtad absoluta, con la frente en alto y con la dignidad inquebrantable, dando grandes batallas políticas visibles e invisibles dentro y fuera de nuestra patria.

No obstante, no será sorpresa que se intensifiquen las agresiones y que subestimen a la primera mujer presidenta chavista que hemos tenido en la historia contemporánea de Venezuela. ¡Qué orgullo!

En este sentido, no me cansaré de expresar que estoy convencida de que no será la primera ni la última presidenta, porque hay mujeres brillantes trabajando a su lado, demostrando que la sororidad no es una consigna, sino un hecho, y que la patria se defiende con conocimiento, valentía, amor y convicción. Además, porque hay toda una generación formándose integralmente, forjando y cultivando su mente y espíritu al calor de la llama sagrada de la Revolución Bolivariana. Esa llama nunca, nunca, se apagará.

De Bolívar heredamos su gesta libertaria; Chavéz, con su visión estratégica, lo garantizó, Nicolás la continuó y nuestra presidenta seguirá esa llama sagrada. Su guía es la luz del faro bolivariano que sigue con su propia sabiduría junto al pueblo venezolano. Es un solo fuego sagrado, una sola raíz histórica conectada al sentimiento nacional de libertad, soberanía e independencia.

¡Que la esperanza de nuestro pueblo no sea borrada por nada ni nadie!, dijo la mujer que hoy está luchando en Miraflores junto al pueblo venezolano.

 

Andreína Camacho

 

 

 

 


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