Foro Nuestra América denuncia injerencia estadounidense en la región
Solo la solidaridad internacional coordinada puede detener expansión de violencia imperial
26/01/26.- Líderes progresistas de más de 20 países, reunidos en el foro Nuestra América, en Bogotá, adoptaron este domingo la Declaración de San Carlos, en la que reafirman los principios de la Carta de Naciones Unidas, denuncian la política injerencista de la Administración de Estados Unidos en el hemisferio y se comprometen a actuar de manera coordinada contra la coacción en las Américas.
Delegados de gobiernos, parlamentos y movimientos denunciaron una “escalada de ataques, sanciones e injerencias” de Estados Unidos en América Latina y el Caribe, que calificaron como parte de un patrón histórico de presión política, económica y militar contra los gobiernos de la región, refieren medios internacionales.
El documento final, alerta que en el contexto internacional actual, marcado por la erosión de los principios que sustentan la legalidad internacional, “las fuerzas reaccionarias se levantan para reafirmar el dominio de Estados Unidos sobre sus naciones vecinas y más allá mediante la coacción, la manipulación y la intervención militar”.
“El problema que enfrentamos es una emergencia: la reactivación de una doctrina que pretende convertir a América Latina en una esfera de control exclusivo”, señaló el cocoordinador de la Internacional Progresista, David Adler, en el cierre del foro ‘Nuestra América’, celebrado durante dos días en el Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería colombiana.
Combinación de sanciones
En la declaración final, leída hoy por la diputada uruguaya Bettiana Díaz, los delegados advirtieron que Washington combina “sanciones financieras, bloqueos económicos, injerencia electoral, persecución judicial y acciones militares” para condicionar la soberanía de los países latinoamericanos.
El documento menciona como ejemplos el recrudecimiento de sanciones y el bloqueo económico contra Cuba, las presiones y acciones militares de Estados Unidos contra Venezuela, subrayando que la agresión se desarrolló mediante una campaña de bombardeos en la capital, Caracas, que cobró vidas civiles y militares de venezolanos, así como las de 32 combatientes cubanos “que enfrentaron digna y valientemente a la hostil intervención de Estados Unidos y la defensa del secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores”.
Igualmente, mencionan el uso del lawfare “como arma de persecución política” en la región, desplegado contra “líderes políticos que promueven la soberanía y la integración regional, como Lula Da Silva, Rafael Correa y Cristina Fernández de Kirchner”, a lo que se suma “la escalada a nivel internacional con las sanciones de la OFAC contra Gustavo Petro”.
Esa escalada, se advierte en la Declaración de San Carlos, no solo es “una amenaza sin precedentes para los pueblos de las Américas”, sino también “una amenaza directa al principio universal de la autodeterminación”.
Amenaza al derecho internacional
“Estas acciones no son hechos aislados, sino parte de un mismo proyecto de dominación”, señaló la declaración, al advertir que la actual coyuntura internacional se caracteriza por “la erosión deliberada del derecho internacional y del principio de autodeterminación de los pueblos”.
Los firmantes también denunciaron violaciones de los derechos de los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos y citaron como ejemplo la muerte el sábado en Mineápolis de un ciudadano estadounidense durante un operativo de agentes federales de inmigración, en un contexto de críticas y protestas por el uso de la fuerza y el aumento de detenciones y deportaciones.
Durante la clausura del foro, los delegados señalaron que ningún país puede enfrentar en solitario la presión del “aparato político, financiero y militar más grande del mundo” y llamaron a construir un frente común basado en la cooperación regional y la solidaridad internacional.
Cooperación y solidaridad
“La soberanía no se defiende con aislamiento, sino con acción colectiva”, señala la declaración, que propone fortalecer mecanismos de coordinación diplomática, económica y política entre los países de América Latina y el Caribe, así como promover la cooperación en energía, alimentación, servicios públicos y defensa de los derechos laborales.
No obstante, insisten en que la coordinación intergubernamental, “aunque indispensable”, seguirá siendo insuficiente “sin el poder popular de los movimientos sociales, organizaciones populares, sindicatos, y los jóvenes”, y que “este poder popular depende de la capacidad de pensar, aprender y actuar juntos”.
En ese escenario, los delegados de la reunión inaugural de Nuestra América, celebrada en Bogotá, reafirman “el horizonte compartido de un hemisferio que se gobierna a sí mismo, defiende a sus pueblos y habla con su propia voz”, y, para avanzar en ese proyecto, se comprometen “a una estrategia común para resistir la coacción, construir la autonomía a través de la democracia y la integración, y proyectar Nuestra América como una fuerza para la soberanía entre las naciones y la solidaridad entre los pueblos”.
El encuentro concluyó con el anuncio de que la próxima reunión del espacio ‘Nuestra América’ se celebrará en La Habana como parte de un proceso que los participantes definieron como «en construcción», frente a lo que consideran una ofensiva renovada de Estados Unidos en la región.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
