Rostro de mujer | La fotógrafa que venció al tiempo
...y convirtió la vida en su mejor captura
24/01/2026.- La historia de la fotografía en Venezuela no podría contarse sin la mirada incisiva, la sensibilidad y la técnica de sus mujeres. Desde los primeros daguerrotipos hasta la era digital, las fotógrafas criollas han trascendido el rol de espectadoras para convertirse en cronistas fundamentales de la identidad, el conflicto y la belleza del país.
Hay quienes miran la vida a través de un visor, pero Rosalía Barreto la vive con la intensidad de quien sabe que cada segundo es un milagro. Con más de 30 años de trayectoria en el fotoperiodismo, no solo es reconocida por su agudeza técnica, sino por una historia personal de resiliencia que la define como un "milagro ambulante".
Pocos saben que su disciplina nació sobre un tatami. Antes de capturar noticias, fue campeona panamericana de artes marciales (Miami, 1993). De esa época heredó el aplomo y la máxima que rige su vida: "Las cosas se hacen bien o no se hacen".
Su romance con la fotografía comenzó a los 11 años, cuando su padre José del Carmen le regaló su primera cámara para documentar sus exhibiciones de karate. En un encuentro con el equipo de Rostro de mujer, Barreto destacó la importancia de preservar la memoria: "Poseo uno de los grandes archivos del Sistema Experimental de Arte SAI; un tesoro visual que data desde 1986 y donde reposan registros de maestros que ya no están físicamente con nosotros".
Hace cinco años, la vida de Rosalía se detuvo ante un diagnóstico de salud devastador. Los médicos le dieron tres meses de existencia; sin embargo, su espíritu de atleta y su fe inquebrantable transformaron ese pronóstico en una nueva oportunidad.
"Soy la muestra de un prodigio. La enfermedad cambió mi forma de pensar: el después no existe y el mañana es incierto. Mi frase de vida es que cada día es una hoja en blanco para escribir una nueva historia", afirmó con la serenidad de quien ha regresado de la sombra.
Su legado florece ahora en su retoño menor, Gabriela Miranda, quien a sus 11 años está desarrollando su pasión por la fotografía. "En este último tiempo he podido incorporar a mi hija; ella hace fotografía y lo hace bien. Me acompaña a dar clases y termina explicándoles el contenido a mis alumnos".
Sus raíces en Trujillo, el ejemplo de su madre —una mujer que batalló para reiniciarse en la capital de Caracas—, quien además "es única, siempre ha estado presente en mi vida", y el apoyo incondicional de sus hermanos Alexander, Marianela y Nelson son los pilares que la sostienen.
Al preguntarle qué borraría de su pasado, su respuesta es contundente: "Nada". Cada cicatriz y alegría son piezas del rompecabezas de la mujer, madre y profesional que es hoy.
Rosalía Barreto no busca grandes fortunas, sino que su legado de empatía y amor por el oficio perdure. Se proyecta viviendo "un día a la vez", siendo feliz y haciendo felices a quienes la rodean, siempre con la convicción de que, si las decisiones se toman desde el corazón y la fe, todo es posible.
Durante la entrevista, la destacada fotógrafa y documentalista reflexionó sobre la importancia del presente: "Tu mejor compañía eres tú mismo, mientras los demás te acompañan en este camino llamado vida".
Rosalía Barreto, galardonada con el Premio Nacional de Periodismo en la categoría de Fotoperiodismo, es hoy mucho más que una firma en un pie de foto. Es el testimonio vivo de que, aunque la vida tenga espinas, siempre ofrece colores para quien decide verlos. Su relato nos recuerda que no somos dueños del tiempo, pero sí de la historia que decidimos escribir en cada amanecer.

El arte de vivir un día a la vez
Nirman García Berbeo
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