EEUU admite su responsabilidad en aumento de tensiones en Teherán

Washington reconoce el impacto de sus anciones e Irán responde con advertencias militares

Scitt Bessent afirmó que los iraníes salieron a las calles porque la economía persa colapsó.

 

21/01/26.- El Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reconoció públicamente que la política de “máxima presión” de Washington fue clave para provocar el actual colapso económico en Irán, un hecho que ha intensificado las protestas sociales y las tensiones geopolíticas en la región. En una entrevista desde el Foro Económico Mundial en Davos, Bessent admitió que la falta de dólares, el desplome bancario y la hiperinflación fueron efectos buscados por las sanciones, llevando a miles de iraníes a manifestarse en las calles.

“El presidente Trump ordenó al Tesoro aplicar la máxima presión en Irán. Ha funcionado: su economía colapsó, hay escasez de dólares y la gente salió a protestar. Esto es presión económica, no militar”, declaró Bessent a Fox News, remarcando que las sanciones buscaban socavar la estructura económica del país asiático.

Análisis internacionales, como los de Max Blumenthal y Xavier Villar, han señalado que esta estrategia no solo afecta a altos funcionarios, sino que impacta directamente en la población civil, generando escasez de medicamentos, inflación y deterioro del nivel de vida. Las sanciones, ejecutadas a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), convierten el acceso al sistema financiero internacional en un arma de coerción, aislando a Irán de las transacciones globales y asfixiando sus principales fuentes de ingreso, como el petróleo.

Irán ha denunciado que los recientes disturbios fueron incitados por Israel y EEUU.

 

A pesar del severo golpe, el gobierno iraní ha respondido promoviendo una “economía de resistencia”, incentivando la autosuficiencia, el comercio con aliados no occidentales y el uso de monedas alternativas al dólar. Sin embargo, expertos advierten que la resiliencia de Teherán enfrenta límites estructurales debido al aislamiento financiero, la fuga de capital humano y la falta de inversión extranjera.

Paralelamente, la tensión militar ha escalado tras nuevas amenazas de la Casa Blanca. El portavoz de las Fuerzas Armadas iraníes, general Abolfazl Shekarchi, advirtió que cualquier ataque contra el líder supremo Ayatolá Jamenei desataría una “guerra total”. Las autoridades iraníes atribuyen la reciente ola de protestas a la intervención de redes extranjeras lideradas por EEUU e Israel, y aseguran que la respuesta del Estado será contundente ante cualquier agresión.

El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento reiteraron que un ataque contra el líder religioso sería interpretado como una declaración de guerra contra el mundo islámico, alertando sobre la posible emisión de un decreto de Yihad y la movilización de fuerzas en toda la región.

Mientras aumentan las denuncias sobre la injerencia extranjera en las protestas y la manipulación de grupos armados para desestabilizar el país, la comunidad internacional sigue atenta a la evolución de la crisis, que pone en evidencia el alcance y las consecuencias de las sanciones económicas como herramienta de presión global.

ISAÍAS OVALLES / CIUDAD CCS


Noticias Relacionadas