Libros libres | Fulgores del insolitismo barinés
18/01/2026.- En esta ocasión, me gustaría referirme a un grupo de poetas del estado Barinas en Venezuela, con irradiación a los estados Mérida, Yaracuy, Lara y Carabobo. Unos estudiábamos en la Universidad de los Andes o laborábamos en la administración de Cultura en estos estados. En un momento determinado, un grupo de jóvenes estudiantes y profesores comenzó a reunirse en bares y cafés a manifestar sus ideas con el desparpajo del caso. Ángel Muñoz, Arnulfo Quintero, Avilmark Franco, Laurencio Zambrano, Livio Delgado y yo podíamos pasar horas charlando, cantando o leyendo poemas en casas, plazas y habitaciones donde nos visitaban amigos, amigas, artistas, cantores y bohemios. Recuerdo la habitación que Ángel Muñoz tenía en una calle céntrica de Barinas, adonde concurrían pintores, músicos y poetas y se armaban tertulias propias del espíritu libre de la poesía, pues si la poesía no puede ser libre, entonces no sirve de nada. Justo de este espíritu nació el insolitismo, cuando Avilmark, Laurencio, Arnulfo y Ángel comenzaron a dar rienda suelta a su imaginación y humor por las calles de Barinas, trasladando esa imaginación a otras ciudades como Mérida o Caracas. Se producía así la chispa del insolitismo en estado puro. Cualquiera de ellos se juntaba para una aventura insólita y se encendía la flama: Avilmark, Ángel y Laurencio tenían en mente el plan de recoger a su paso a un abogado de la República, Livio Delgado, para convertirlo en poeta del modo insólito.
Dentro de las expresiones del insolitismo tenemos en primer lugar el verbo de Avilmark Franco, uno de los que con mayor vigor se adentra en los terrenos de la nueva expresión cuando escribe: "Apretar los dientes / y permanecer como escondido entre tanta gente / sin sentir miedo de ser devorado / por tanto idiota / que sale de los matorrales / del cine / y los cafetines habituales".
Por su parte, el talante de Arnulfo Quintero López es distinto, aun cuando mantiene el mismo elemento asombroso. En este predomina la aventura amorosa teñida de nostalgia callejera y el alcohol apremiante, dislocador de la realidad. En otras ocasiones, asume la condición humana inquiriéndose: "Quién iba a creer / cuando cruzamos / la oscuridad del tiempo / que seríamos / espectadores tristes / de estos días / cuando el hombre no entiende / el porqué de sus pasos".
En los años venideros, Arnulfo forjó una obra poética de numerosos títulos, donde la bohemia, el existir nocturnal y el riesgo permanente forman parte de una expresión de singulares registros, entre los que resalta el volumen En el bar de la esquina.
El caso de Laurencio Zambrano es el de un trovador completo. Un creador-compositor capaz de recrear los temas que interpreta, cuando asume la guitarra y la voz, cuando dice sus poemas y entrevera anécdotas, valiéndose de un humor fino y un especial carisma. Espíritu errabundo, amante del riesgo, Laurencio practicó a lo largo de toda su existencia —tal cual Arnulfo Quintero, la suya— el pulso de la refriega social y el compromiso filosófico de pensar el país. Decía entonces que Laurencio Zambrano en su trovar busca cambiar radicalmente el significado de las palabras mediante juegos verbales, parodias y dobles fondos y, sobre todo, de un humor sustraído de la vena popular.
Un día se expropió la palabra propiedad / y la fue dejando en el papel / donde envuelven el hambre los domingos / le decía a sus alumnos: / Mi pobreza estriba en que cada día necesito menos / Sin embargo, mi corazón es exigente / aprender del bolero el arte de la vida / aprender de la noche / asisten a los fastuosos espectáculos de la vigilia.
Por su parte, Livio Delgado teje una lírica de alta transparencia, tanto en el campo del insolitismo como en su producción posterior. Livio lleva dentro de sí el paisaje de su aldea natal, Calderas, y lo ha plasmado de diversas formas mediante una poesía lacónica que insiste en sus registros de imágenes vastas, inspiradas en los espacios y costumbres de sus gentes. Dentro del vanguardismo insolitista, Livio nos dice que:
Tantas imágenes / cargadas al tiempo / pretenden disfrazar tu ausencia / marea mujer deseada / poesía que taladra en insomnio / viejo armario / de lo visible de lo invisible / tentación de cuerpo alborotado / que flota en agua tibia / y traza la ruta / como el relámpago / a su propia tormenta.
Por su parte, la imaginación de Ángel Muñoz viene dada por los elementos del paisaje, por el viento, las aves, los cielos y astros que acampan frente al asombro humano para despertarse otra vez: "Cómo sé también que el vuelo / de un ave no es diferente del / vuelo perenne que ejecutan / los que una vez perdieron la razón / en busca del principio y el final de la cordura".
Durante mucho tiempo, Ángel Muñoz se ha dedicado simultáneamente a escribir y pintar, decidiendo su vocación por la pintura. Su cultura es vasta, tanto literaria como musical y plástica, además de practicar un humor elegante y una generosidad ilimitada. Es muy exigente consigo mismo y de un espíritu noble y concentrado. Celebro hoy sus iniciales correrías por el asombro de la poesía de aquellos jóvenes que fuimos, rememorado ahora en este esfuerzo editorial que se efectúa desde Barinas con el concurso de varias instituciones.*
Gabriel Jiménez Emán
* Extracto del prólogo al libro El insólito hecho de vivir, perteneciente al libro de Livio Delgado Godo y Jesús Trejo Sierra (compiladores) (2002). Los augurios develados. Movimiento insolitista 1970-1985. Ediciones Casa del Alba Cultural-Zócalo Ediciones, Barinas, 2022.
