Rostro de mujer | El arte de embellecer el alma y el hogar
17/01/2026.- Entender la estética es comprender que la belleza florece desde el interior. Más que un oficio, es el arte de transformar desafíos en fortalezas y de convertir cada espacio en un refugio. Para Sandra García de Rojas, esta disciplina no es solo una cuestión de apariencia, sino una poderosa herramienta de empoderamiento.
Con una trayectoria marcada por la perseverancia, esta mujer creativa nos abre las puertas de su historia: una vida donde los obstáculos se han transformado en peldaños y donde el hogar es el lienzo principal de su arte.
Creció en un hogar numeroso de ocho hermanos, rodeada del cariño de sus padres, Gerardo y Evila, y el recuerdo de los detalles que su tío Guillermo traía en fechas especiales. Aunque su vocación despertó temprano, el camino no fue sencillo. Al cumplir 18 años, enfrentó la mentalidad protectora de su progenitor, quien inicialmente se oponía a que trabajara. Sin embargo, gracias a la mediación de su madre, Sandra logró iniciar su formación como estilista.
Rememoró que su carrera comenzó con una "prueba de fuego" en una peluquería infantil. "Era inexperta y los niños son inquietos. Recuerdo que trasquilé a uno y fue frustrante. Salí a llorar para drenar", confesó. Lejos de rendirse, esa experiencia la impulsó a mejorar: permaneció ocho años en aquel lugar, consolidándose como una profesional capaz de resaltar los mejores atributos de cada persona.
En su encuentro con Rostro de mujer, se definió como una mujer capaz de alcanzar cualquier reto. Su pasión por ayudar la ha llevado a realizar labor social en sectores populares de la región andina y en Caracas, dictando talleres que incentivan el potencial femenino.
Para ella, el éxito no es una meta lejana, sino una realidad cotidiana: "Nada me falta por alcanzar. A mi edad, he podido materializar mis sueños y aprender a disfrutar cada etapa de la vida".
Además de su destreza estética, Sandra posee un talento innato para el diseño. Sin formación previa y guiada únicamente por el amor, confeccionó el vestido de novia de su única hija, Rudy. Se considera una "arquitecta del hogar", capaz de transformar los espacios para que la rutina no marchite el espíritu. "Nuestro hogar debe oler a cielo", afirmó con convicción.
Uno de los momentos más dulces de su memoria es el nacimiento de su hija. Recuerda con emoción a su esposo, Luis Rojas, entrando a la habitación con rosas para agradecerle por la vida de su primogénita. Para Sandra, la maternidad es una responsabilidad sagrada, la de formar adultos íntegros. Hoy ve con orgullo a su hija, politóloga de profesión, y espera que su nieto, Asiel, sea la continuación de esa excelencia cultivada en familia.
Bajo el lema: "Esta tormenta pasará. Nada es eterno", Sandra exhortó a las mujeres a valorarse: "Todo empieza por mí; si no nos amamos, no podemos amar a los demás". Sobre el futuro y la resiliencia, añadió: "No dependamos del 'qué dirán'. Somos fuertes y capaces de levantar nuestro hogar después de cualquier caída".
En el marco de la entrevista, hizo un llamado a la paternidad consciente: "Seamos padres presentes. Aunque los hijos sean adultos, siempre necesitarán un abrazo y una palabra de consuelo".
No cabe duda de que nuestra invitada vive un presente pleno, agradecida con Dios y convencida de que cada persona es arquitecta de su propio destino. Su vida es testimonio de que, con actitud y fe, cualquier transformación es posible. Su historia demuestra que el éxito más grande es vivir con gratitud, servir a los demás y entender que al fortalecer nuestro interior, embellecemos el mundo de quienes nos rodean.

La mujer que convirtió obstáculos en peldaños
Nirman García Berbeo
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