Palabras... | Negociar no necesariamente es traicionar

Esperar andando, patria querida...

16/01/2026.- Los titulares internacionales del bozal de arepa sobre la situación actual de la República Bolivariana de Venezuela se pasean dentro de un montón de basura mediática, creando una guerra desinformativa. Cada uno desconoce, exprofeso de primera mano, el trasfondo, la estrategia y el sigilo del compromiso histórico que se protege o se cuida de lo difuso en cada decisión. Dicen más las opiniones del opinador de turno de su tendencia personal confusa y sus intereses emocionales compulsivos, que por lógica ignoran la obligación táctica de quien está a cargo. El paso está repensado casi hasta el límite, por entenderse en tiempos de guerra convencional y en desigualdad tecnológica abismal, ya evidenciada. Tal cual, obvian lo que se ha enunciado de manera científica: nadie es asertivo puntualmente sobre la historia cuando se narra al mismo momento en que están sucediendo los acontecimientos.

Desde este contexto, leemos escritos sin tapujos ni pruebas para el sustento de dichas publicaciones sobre que la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela (RBV) ha traicionado, cuando acuerda inmediatamente comerciar con el enemigo; que entregó a Maduro; que no ha llamado a defender la soberanía; que aceptó entregar el petróleo...

¿Qué haríamos nosotros estando en los zapatos de la encargada presidencial Delcy Rodríguez, teniendo al presidente de la República Bolivariana de Venezuela y a su esposa secuestrados con el simbolismo de una pistola en la cabeza y una legión de barcos en el Caribe envalentonados, dispuesto a la confrontación, impulsada por el poder más psicótico del mundo?

Es de librito antisecuestro entregar las exigencias, andar con pie de plomo, adecuarse al silencio para no dar indicios peligrosos y ver detrás de lo que por angustia casi nadie ve. No solo la vida de la presidenta encargada está en riesgo nada más; también lo está la vida de todo un pueblo, que necesitamos vivo para avanzar. El enemigo enloquecido no discrimina ideologías o amigos, debido a que no cree en sentimentalismos, excepto en el dinero y la propaganda para cautivar. ¿Acaso no hemos visto y padecido la tragedia de Gaza, donde ninguno de los altos emporios economicistas se ha metido a defender y combatir, y ahora menos con nosotros? Solo dan declaraciones a distancia, que no paran ni los misiles ni la barbarie. Mis respetos a Yemen y a Irán.

Vladímir Lenin, líder del partido obrero bolchevique, primer dirigente de la Revolución de Octubre de 1917, a pesar de las fuertes críticas y la pérdida de 40% del territorio, aceptó las exigencias alemanas para apartar a Rusia de la Primera Guerra Mundial. Así, firmó el Tratado de Brest-Litovsk en 1918, porque la prioridad era sacrificarse para proteger la revolución y la paz, y ganar tiempo para poder implementar la tesis política.

El contundente argumento que develaba la situación bélica era lograr entender que estaban metidos en una guerra imperialista que por ningún lado beneficiaba al pueblo. Lo expresó luego en las Tesis de Abril, a su regreso del exilio. Ante el peligro que corría, la historia no le escatimó la razón cuando, dentro de tal complejidad, le dio prioridad a la revolución, a no perder el poder revolucionario ni la paz y asegurar el proceso del proyecto de transformación junto al pueblo. Aunque lo lograra a un precio muy alto y delicado para la estabilidad del país y su liderazgo, era esencial para sobrevivir como Estado.

Frente a la amenaza de una invasión por parte del Imperio alemán, Lenin, a pesar de la oposición interna, forzó la firma del Tratado de Brest-Litovsk (marzo de 1918), que no era agradable a nadie. Este tratado permitía retirar a Rusia de la guerra, permitiendo perder una gran parte de su territorio y población. El objetivo alemán era debilitar a Rusia, imponiendo condiciones y sí o sí ceder Ucrania, Polonia y los países bálticos, incluyendo la salida militar de las fronteras y el desmantelamiento de fortalezas del ejército ruso. Estableció allí Estados vasallos y el control directo del ejército alemán sobre estas regiones.

Lenin, sacrificándose por la revolución y al tanto de saber que era una retirada impopular, entendida como traición y humillación, permitió a los bolcheviques centrarse, en medio de una guerra civil, en la consolidación del poder y cumplir la promesa de "paz". El pueblo sobrevivió y la revolución también.

El hecho de huir del dolor no quiere decir que no sea contra el enemigo. Negociar, exclusivamente, no concentra solo la posibilidad de traicionar. Es allí donde queda el oxígeno que falta, el tiempo crucial para dar con la salida posible y menos presionada a todas las equivocaciones de la debilidad, derivadas de este frío mundo. El contrataque va por la vía de la depreciación del dólar desde el momento en que Rusia, China y la India se hacen con el oro del mundo para crear nido y garantía a los Brics; las marchas de la conciencia del pueblo norteamericano, reclamando sus derechos y enfrentando las injusticias; el avance del caso judicial ilegal contra el presidente de la RBV, Nicolás Maduro, y su esposa, ambos secuestrados —y ahora amparados por el Tercer Convenio de Ginebra, de 1949, al declararse como prisioneros de guerra, siendo juzgados en jurisdicción no ajustada a derecho—; los conflictos entre las cadenas globales de la comunicación y los resultados de las elecciones del Congreso norteamericano, que va con todo junto al pueblo estadounidense contra el magnate Trump por la violación de la Constitución de los Estados Unidos y delitos penales.

Esperar andando, argumentos que nos permiten oportunamente seguir vivos, pero en frágil paz. Compensándonos con tiempo vital para ir de la mano a conspirar bellamente por la vida con la llamada luz, fuera de la prisa, al final del túnel. Y dejando atrás la terquedad, el saldo desviado de los errores, el exceso de oscuridad y confianza que emerge de creernos listos ante la bestia.

Aunque la verdad que exigimos como obligación no es posible todavía, la que en términos científicos perfectamente no existe ni es aún palpable, el enemigo sí lo es. Necesariamente, tendremos que esperar andando, para en su momento llegar a saberlo casi todo.

Honor a los cubanos mártires caídos el 3 de enero 2026, en Venezuela.

Soldados trasladan el ataúd de un militar venezolano mártir caído el 3 de enero 2026 en Venezuela.

No obstante, en esta Venezuela durmiendo en paz, donde más de 36 civiles muertos, aproximadamente, fueron sorprendidos a mansalva, quienes juntos a 24 miembros de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y 32 compañeros internacionalistas cubanos dieron la vida enfrentando el asalto vil del secuestrador yanki, para que la Revolución y el pueblo venezolano no murieran, entre ellos yo, que también les debo la vida.

Carlos Angulo


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