Palabras... | Los Nobel 2020. Parte final
14/01/2026.- Los premios más famosos del mundo y los más controvertidos, como todo lo que manosean los imperios, serían entregados entre el 5 y el 12 de octubre de ese año 2020.
Para información, la lista de candidatos será mantenida en secreto durante al menos 50 años. Lo que llega a manos del comité es una lista resumida ya examinada, pero han existido ocasiones en que gente externa ya ha tarareado al ganador secreto. Igual, quien postula puede hacer campaña como cualquier político y apostar por su candidatura, como lo hizo Trump ante la Asamblea General de la ONU cuando dijo que era merecedor de recibir el Premio Nobel de la Paz.
El Premio Nobel de la Paz debería de una vez por todas acoger la apertura y la transparencia a lo esencial para protegerse contra la corrupción y los rumores.
Nada crece en estima ocultándose, escondiéndose detrás de un supuesto secretismo. Un proceso de selección abierto con discusión libre, en línea con las ideas actuales de participación protagónica de la base social, sería indispensable para mantener a los adjudicadores en la recomposición de la imagen, si es que les interesa. Por lo que esta propuesta tiene como objetivo aconsejar a los candidatos sobre su conducta y publicar todos los nominados para que eternamente se puedan proponer premios merecidos.
El 9 de octubre del 2020 se estimaba la entrega del Nobel de la Paz, y ya en las casas de apuestas podías jugar a tu favorito, 318 candidatos, entre ellos la OTAN, el ejército del imperio gringo, comodín de las guerras imperiales; Bill Gates, el floripondio magnate empeñado en disminuir el 15% de la población pobre del mundo, especialmente de la tercera edad; también la belleza de la pasarela imperial, Donald Trump, nominado desde 2019, 2020 y hasta en el 2021, postulado por un adulante diputado noruego, Christian Tybring-Gjedde, quien considera que el presidente de Estados Unidos "ha hecho más por lograr la paz", citando a Israel y Emiratos Árabes Unidos. ¿Qué decir a esos intereses geopolíticos imperiales que llaman paz estos señores, a lo que no es más que la mercadotecnia imperial, una alianza macabra que pone a mansalva la causa palestina y desampara más a Gaza, un gran negocio de armas entre bastidores y punta de lanza contra Irán, Yemen y Siria, cambiando el equilibrio geopolítico del poder? Violando además el acuerdo histórico de que las relaciones del mundo árabe con Israel estaban sujetas a la independencia de Palestina. Sumando a esta torpe miseria política de EE. UU., Trump, racistamente, viola e irrespeta como le da la gana los derechos civiles de los afroestadounidenses, incentiva políticas y posturas de exclusión e invasión en el mundo, y altivo se pavonea ante el desmantelamiento de los tratados internacionales para limitar la proliferación de armas nucleares.
Polariza sin tapujos una postura esquizofrénica clara a favor de la violencia que perpetra la derecha internacional, tanto en EE. UU. como en otros países, digamos Venezuela, Siria, Nicaragua, Bielorrusia, Irán, y pare de contar. Un canto a “Si deseas la paz, prepárate para la guerra”. Un tipejo acusado de acoso sexual reiterado, incapaz de tomar en serio la muerte por el covid en su propio territorio, ostentando por negligencia el récord mundial de muertos por el virus, es candidato al Nobel de la Paz. Ojalá el Ku Klux Klan no se encuentre entre los nominados de este año.
El Alfred Nobel que deseó inventar la más letal de las armas en su tiempo, que convirtiera la guerra en algo a temer por el enemigo, se sigue eternizando gracias a las guerras. Ciertos premios asociados a su egocéntrico sueño han mostrado ser tan incongruentes como su fe y riqueza por los nuevos explosivos. Tal vez nunca imaginó el ilimitado caudal de nominados al que llegó su premio ni lo diferente que serían las amenazas a la paz, como la triste incidencia en sus pueblos respecto a la paz de los ganadores.
Hay personalidades, organizaciones de enorme estatura moral, hechos históricos permanentes de solidaridad y consecuentes con la paz que opinan que estos premios seguramente terminarán empañando su consistencia y transparencia.
La joven sueca activista ambiental, centro de la lucha mundial contra el cambio climático, Greta Thunberg, está de favorita por segunda vez de la casa de apuestas Betsson para llevarse el Premio Nobel de la Paz 2020. Y como es de esperar, Donald Trump, contrario a esa lucha, también está en la jugada.
En el tiempo del rey de la dinamita Alfred Nobel, pareciera que las voces a favor de la paz y el desarme estaban en boca de grandes estadistas y personalidades preocupados por el mundo. De haber sido así, ya eso pasó de moda, pues son casi invisibles los políticos que ostentan un verbo consecuente a favor de la paz sin crucifixión, sin corrupción y con justicia social.
A manera de reinterpretación, el comité del premio debería también repensarse, salirse del secreto monárquico del comité de la alcurnia parlamentaria y ajustarse a la nueva visual del contexto mundial y regional en cuanto a la inclusión y protagonismo de los pueblos que son los verdaderos sufrientes de la violencia. Abolir el nominalismo de los premios y pasar a candidatear países y organizaciones devaluando la exclusividad de un conglomerado de intereses que solo responden a los factores geopolíticos y componendas dolarizadas del poder.
La Brigada Médica Henry Reeve, cuyo nombre hace honor a un joven general estadounidense que peleó en el ejército Libertador de Cuba y fue fusilado por los españoles en 1872, ha sido enaltecida en las redes como nominada. A 15 años de su creación, con 9.000 profesionales a la orden de la solidaridad en el mundo, dondequiera sorprenda la tragedia y el dolor, surgió cuando el huracán Katrina en el verano de 2005, cuando golpeó la ciudad de Nueva Orleans, causando unos 1.200 fallecidos. Sin embargo, George W. Bush rechazó la solidaridad de Fidel Castro para ayudar con el envío de 200 médicos y enfermeros. A década y media de su creación y presente solidariamente en más de 94 países, seguramente estará entre los candidatos al Premio Nobel de la Paz. De ser cierto, será favorita, no para las casas de apuestas, quinielas, países lacayos imperiales ni para las personalidades de la extrema derecha internacional, pero sí para los pueblos libres del mundo. Y, sobre todo, para el Comité del Nobel, como indicio de una segunda oportunidad, dando muestras de recobrar su autonomía, saliéndose del cerco de poderes ajenos a lo que, mal que bien, Alfred Nobel pensó para recobrar su imagen de gente.
En la medida en que los pueblos se empoderen de las decisiones sobre su paz, cualesquiera que sean, y se presione la materialización de abolir las inconsistencias, habrá transparencia, avanzaremos en dignidad y estaremos en camino a transitar por orillas floreadas y no de alambre de púas, hacia la paz en colectivo y con justicia social de los pueblos.
Carlos Angulo
Guatemala, septiembre 2020
