A favor o en contra | La pesadilla americana color naranja
13/01/2026.- Hace poco más de una semana comencé a escribir desde el análisis, desde la impotencia, desde el miedo, desde el dolor, pero no pude seguir. Hoy el dolor persiste, la angustia de lo que vivimos la madrugada de ese 3 de enero, pero no podía ni debía quedar callada.
Algo me pasaba esa noche. Era como un pálpito. Aunque horas antes había estado en La Guaira, compartiendo en una piscina con grandes amigos y familiares, al regresar a casa no conseguía dormir. Fue a la una y media de la madrugada cuando logré conciliar el sueño… hasta que casi media hora después sonó ese horrible impacto y luego otro y otro más con grandes destellos anaranjados detrás de la montaña.
"¡Están bombardeando!", le respondí a mi hermana Mariana y a algunos amigos que me escribieron a las dos de la mañana, asustados porque también sintieron lo mismo desde otras partes de Caracas. Al poco tiempo, me escribieron también amigos desde Chile y Estados Unidos, que ya estaban al tanto de la situación por el aviso de otros familiares.
Estábamos a salvo, bien, les dije, pero aterrorizados. Fue casi una hora de bombardeo, quizá menos o quizá más, pero que dejaron una huella imborrable en nuestra psique.
Muchas hipótesis, análisis, reflexiones, conjeturas e inventos se han propagado (como siempre). Lo que sí me impacta es escuchar cómo "expertos" en el odio se alegraron por el bombardeo a nuestro país y digan alegremente que "Donald Trump nos salvará". Sí, alaban a ese mismo tipo que es inmoral, clasista, racista, fascista, sionista, terrorista, xenófobo, narcisista maligno, genocida, pedófilo, delincuente, pirata, mafioso, criminal, patotero, psicópata. En fin, un diablo, un inmoral que odia a los latinos; a la humanidad.
Pero sí, hay gente ignorante que cree que él "nos va a salvar". No digo ignorante de forma peyorativa, no, sino que realmente ignora la realidad, es carente de información, cree en "promesas" y olvida rápidamente las terribles actuaciones de este individuo solo porque su mente está activada en odiar al gobierno nacional.
Entonces, sí, están esos que creen que Trump "nos salvará" y "todo va a mejorar" (a pesar de que ya es demasiado evidente, escandaloso y descarado que lo único que quiere es nuestro petróleo gratis a punta de misiles y de usar la "pedagogía del miedo", de sembrar el terror). También están los que son más irracionales, que quieren venganza, que maten a todos los chavistas (aunque en su familia y amigos haya uno o algunos simpatizantes), que maten a todos los del gobierno y, así, un sinfín de pensamientos insensatos y asquerosos.
No recuerdan o no les importa que así mismo, igual, pensaban los simpatizantes de Hitler, que incitaba el odio a los judíos (antisemitismo sin asco); usaba la fuerza a través de la Gestapo; invadía países por su complejo de supremacía y le gustaban las jovencitas o casi niñas "para poder dominarlas", como lo ha contado el biógrafo Ian Kershaw. Hitler dominó los pensamientos de muchos que creyeron en su verbo violento, tirano y obsceno.
Trump incita el odio a los latinos y al mundo en general (y también lo demuestra sin asco); usa la fuerza a través del ICE, misiles y soldados armados hasta los dientes, con alta tecnología; invade y quiere seguir invadiendo países, igualmente por su complejo de supremacía; y es acusado de pedofilia con bases en los archivos de Epstein. Y, sí, domina los pensamientos de muchos que creen en su verbo violento, tirano y obsceno.
Trump es, definitivamente, el Hitler del siglo XXI. A Hitler lo pararon tarde. A este, el mundo debe pararlo ya. Es la pesadilla americana y mundial sin mostacho, pero de color naranja.
Entonces, a quienes aún creen en Trump: ¿acaso es normal que mande a bombardear un país soberano, secuestre a un presidente y a su esposa, a diario se dirija a nuestro país soberano y a otras naciones con amenazas bajo el lema de que es poderoso y que si no se le obedece, podría actuar peor? ¿De verdad hay gente que apoya esto?
He escuchado cosas tan absurdas como, por ejemplo, que Mark Ruffalo no puede opinar en contra de Trump, ni alzar su voz a favor de Venezuela o de Palestina, ni protestar por el asesinato de Renee Nicole Good (asesinada por el ICE en Mineápolis) simplemente porque él es millonario y porque posee una quinta lujosísima (que compró con dinero bien habido de su trabajo como actor). ¿De verdad? Es decir, ¿todavía creen que para ser de izquierda debes tener los zapatos rotos, no tener dientes y vivir como un indigente? No es que se odie a la gente que tiene un celular de alta gama o un carro último modelo. No. Quisiéramos todos, más bien, tener todas las innovaciones tecnológicas, que no haya desigualdad social y que seamos empáticos entre nosotros mismos. ¿Es difícil entender eso?
Qué duro es saber que algunas personas no sientan empatía por el prójimo y no se indignen por las injusticias que ocurren en el mundo. Qué decepcionante es que no les haya importado un ápice el horror que se vivió la madrugada del 3 de enero y el dolor postraumático que ha dejado en muchos. Qué tristeza ante tanta indolencia.
En fin. Menos mal que también estamos quienes aún creemos en que sí podemos vivir en un mundo mejor.
¡Que sea humana la humanidad!
¡Que no vuelvan a caer bombas en nuestra tierra amada!
¡Yo sí amo a Venezuela!
Rocío Cazal
