Xin chào | La bestia está herida

 

...Y fui llenando con flores

mi fusil y afiné la puntería

del canto contra la bestia.

Alí Primera

 

11/01/2026.- La historia universal nos ha enseñado que a toda potencia le llega su cuarto de hora, y que detrás de un imperio le sigue otro. Sin ir tan lejos, diríamos que la caída del Reino Unido solo era la bienvenida del hegemón americano que en el siglo XX ya había mostrado las garras para someter pueblos. Se cumplía así aquella enseñanza de que todo comienzo tiene su fin, como lo diría el Charro Negro en su canción: No hay mal que dure mil años, ni fuerza que lo resista.

Como pareciera anunciado por la providencia, Donald Trump ha demostrado ser el protagonista central de una comedia que podríamos titular La bestia está herida, gracias a su actuación de hegemón desde el Capitolio de Estados Unidos, luego de aquel intento fallido de golpe de Estado del 6 de enero de 2021, que sacudió al mundo, pero que apenas cuatro años después pasó al olvido de sus paisanos, tal vez afectados por el desastre de Joe Biden al frente de la Casa Blanca.

Después de apenas cuatro meses del mandato de Trump, el ambiente de las principales ciudades del imperio americano comenzó a enrarecerse tras las violentas redadas de inmigrantes, entre ellos miles de venezolanos y venezolanas, sin respetar edades, sobre todo en California, Nueva York y la propia capital. Cual ambiente de guerra, la soldadesca gringa arremetió contra propios y extraños: calles y avenidas, adornadas por pancartas de todos los tamaños y colores, comenzaron a calentarse con la presencia de miles de estadounidenses de origen latino y de diversos países, que fueron respaldados por miles de gringos y gringas de pura cepa, que intentaban ponerle coto a la cruel represión, enfrentando tú a tú a la crueldad de los uniformados, enarbolando pancartas de todos los tamaños y colores contentivas de variados mensajes contra el nuevo mandatario: ¡No queremos rey! ¡Alto a la represión! Se leía en los originales diseños de los carteles que los indignados manifestantes batían sin miedo ante la gendarmería.

El absurdo envío de 252 inmigrantes venezolanos al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), ubicado en El Salvador, nombre irónico de un país que es presidido ilegalmente por el sanguinario Nayib Bukele, quien se embolsilló seis (6) millones de dólares sucios del magnate neoyorquino por confinar ilegalmente a los migrantes venezolanos sin formularles cargos legalmente, además de ser salvajemente torturados por los custodios, quienes reciben a los detenidos con el saludo: Bienvenidos al infierno.

Desde Nueva York, Washington y California, las pancartas y los gritos pedían que no querían un rey como presidente (No kings). De tal manera que durante casi todo el año 2025, miles de fotografías de calles y avenidas ilustraron las primeras páginas de los principales medios impresos y portales digitales de Estados Unidos y todo el mundo, que hicieron temblar el sillón presidencial del magnate neoyorquino, a quien prontamente le apareció un fantasma, nada menos que demócrata, como ganador de la Alcaldía neoyorquina. Se trató de un joven político llamado Zohan Mandani, nacido en Uganda, un país que sufre los embates de varias potencias extranjeras.

Aquellas tempraneras marchas que alarmaron al mundo en el comienzo de la segunda gestión de Trump llamaban, además, a resistir ante el neofascismo, mostrando dibujos satíricos de Trump o de Elon Musk, con gorros de Tesla. “No queremos reyes”, insistían los gritos y las pancartas, que hacían recordar a quienes eran jóvenes en las décadas de los 60 y 70 aquellas gigantescas movilizaciones de los grupos hippies y veteranos de guerra que regresaban desmoralizados y malogrados, primero de Vietnam y luego del Medio Oriente.

Ahora Venezuela

De regreso a la Casa Blanca, Trump sorprendió sin tapujos a sus mismísimos paisanos al anunciar que entre sus planes figuraba la idea de anexarse Canadá, Groenlandia y Panamá, “para hacer grande de nuevo a Estados Unidos”, en un acto que alarmó a los propios estadounidenses, mientras la Armada gringa arreciaba los ataques en el Medio Oriente, donde, conjuntamente con Israel, profundizó la masacre sobre Palestina, además de bombardear con los gigantescos B-2 a la República de Irán. De esa manera, el millonario neoyorquino mostró ante el mundo que esta vez venía con todo para apoderarse del petróleo de todo el mundo, porque sabía que el agotamiento de los pozos de Texas y otras zonas de EE. UU. era inevitable.

Pero antes de cumplir su primer año como inquilino de la Casa Blanca, Trump esperó que se despejara el cielo caraqueño, para dar la orden de fuego en la madrugada del 3 de enero de este año 2026, con un artero ataque aéreo mediante el empleo de 130 aviones y numerosos helicópteros, que sorprendió al mundo, sobre todo por el secuestro del legítimo presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, y de la primera dama del país, la abogada y diputada Cilia Flores de Maduro. Caracas ardió, pero Trump iniciaba así el camino hacia lo que podría ser una nueva derrota y una posible salida de la Casa Blanca antes del 2027.

Se trató de una agresión aérea que recordó el ataque de 12 días y 12 noches sobre Hanoi, la capital de Vietnam, por mandato de Richard Nixon, en plena Navidad de 1972, que destruyó totalmente la ciudad, dejando sobre los escombros a tres mil vietnamitas asesinados. Sin embargo, el Acuerdo de París obligó a EE. UU. a abandonar la península indochina, y aunque los invasores evadieron la orden emitida por la cita de París, el ejército gringo fue derrotado el 30 de abril de 1975 y expulsado de la ciudad de Saigón, ubicada al sur de la hoy República Socialista de Vietnam.

Solidaridad internacional

Antes del ataque sobre Caracas, la solidaridad con Venezuela ya había hecho presencia en calles y avenidas del imperio gringo, incluyendo Washington y Nueva York, donde está ubicada la Metropolitan Detention Center (MDC), la cárcel donde están recluidos nuestro presidente Maduro y Cilia, su esposa.

Por estos días, el frente de la cárcel MDC ha estado rodeado de muchos estadounidenses y gente de diferentes nacionalidades, con pancartas de protestas por la detención del presidente venezolano y su esposa. Los pendones muestran el descontento de la multitud por la violenta detención de la pareja venezolana y acusan a Trump de ser enemigo de Venezuela. También en otras ciudades han manifestado su rechazo con el mismo propósito, mientras el jueves 8 de este mes de enero la mayoría del Senado dio un giro importante a la crisis gringa, mediante una votación de 52-47 a favor de la aprobación de una resolución que podría poner freno a las acciones militares contra Venezuela y en las aguas del Caribe sin permiso del Congreso.

Esa crisis política que cada día hunde más la popularidad del actual presidente estadounidense recuerda las gigantescas protestas de la década de los años 60 y 70 contra la guerra que dieron al traste con los gobiernos de Lyndon B. Johnson y Richard Nixon, que al final provocaron la retirada de la soldadesca estadounidense de Vietnam, Laos y Camboya.

Las protestas del movimiento hippie y las organizaciones de veteranos de guerra fueron determinantes en aquellos años para impulsar la retirada de los miles de soldados yanquis que venían de combatir en la península indochina desde 1954, tras la derrota de las tropas francesas en la batalla de Điện Biên Phủ. Hoy, otra generación ha tomado el testigo de una gigantesca protesta que sacude, no solo a Estados Unidos, donde prontamente Trump podría ser destituido y llevado a la Metropolitan Detention Center (MDC), ubicada en el estado donde nació hace 79 años.

Ángel Bastidas G.

Consultas:

- https://vovworld.vn/es-ES

- A. Bastidas G. (2017). Xin chào. Ed. Thế Giới

  • https://www.latercera.com/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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