Tejer con la palabra | Cautiverio de guerra, por ahora
Editorial
10/01/2026.- Y se vino lo que nunca hubiéramos querido. El tirano imperio, con un poderío solo imaginado por las más dantescas películas hollywoodenses, ataca en una “operación de extracción” nuestra sagrada Matria-Patria y se lleva bajo secuestro a nuestro presidente electo, Nicolás Maduro Moros, y a la primera combatiente y diputada de la República, Cilia Flores, quien, además, ha sido lastimada físicamente sin ningún motivo.
La Comunidad de Autoras Tejer con la Palabra, desde donde emana la iniciativa de este espacio para visibilizar y promocionar la creación literaria de pluma femenina, no solo condena y repudia tajantemente esta avanzada guerrerística imperial, máxima expresión del patriarcado y del fascismo, sino que advertimos a todos los pueblos hermanos, tanto de Nuestramérica como del Sur Global y de otras latitudes, que este no solo es un ataque perpetrado a Venezuela para apoderarse del petróleo que yace en nuestro suelo, tal como descaradamente lo ha admitido Trump. Es una muestra, una advertencia al mundo entero, sobre todo a sus potencias rivales Rusia y China, de hasta dónde pueden llegar por retomar su dominio hegemónico sobre el mundo. El control de las mayores reservas de crudo del planeta que, como es bien sabido, reposan en Venezuela, le otorgaría a EE. UU. el control de su precio mundial y por eso el objetivo fue directo y preciso a la RBV.
Desde el punto de vista de los intereses de la región y de la Patria-Matria Grande, la República Bolivariana de Venezuela es la puerta de entrada geográfica e ideológica hacia toda Nuestramérica, territorio Abya Yala y, en especial, a la Amazonía, mayor reservorio de agua y oxígeno del planeta. Este espacio sagrado es garante del poco aire puro que le queda a la Pacha Mama para la supervivencia ante las agresiones del capitalismo extraccionista, insaciable de destrucción, depredador. Así que el control de este territorio le ofrece al imperio varios pájaros de un tiro.
A los sectores de oposición, quienes están en contra de lo sucedido y, sobre todo, a quienes se hacen llamar feministas en nuestro país y también en el resto del continente que han apoyado desde sus cuentas de redes sociales, manifiestos, firmas y documentos escritos la narrativa de que en Venezuela existe un “régimen opresor” y que Nicolás Maduro es un “dictador”, que existe un “narcoestado” gobernado por una “élite militarista” y que ahora pretenden posicionarse en contra de estos ataques y “solidarizarse con el pueblo venezolano”; sepan que ese pueblo necesitaba de su apoyo antes, cuando en vez de dejarse llevar por narrativas tendenciosas, debieron haber pensado mejor lo que repetían a la ligera. Ese discurso abonó el terreno para lo ocurrido el pasado 3 de enero y la estrategia depredadora que desde el imperio sigue en curso. Imperialismo es igual a dominio patriarcal y el enemigo no está en el interior del Abya Yala, está afuera.
No se puede ser feminista, antipatriarcal, socialista, ni tan siquiera nacionalista y ser proimperialista. Hacemos un llamado a detener sus opiniones sesgadas y fuera de todo contexto ya que quienes no han vivido en Venezuela desde que estamos determinados a no volver a ser lacayos(as) de ningún imperio y retomar el curso de nuestra dignidad, no pueden conocer lo que realmente hemos tenido que sostener como pueblo trabajador, ni tampoco los retos de un gobierno legítimo, elegido democráticamente, para mantener la paz, el abastecimiento, la producción, los derechos fundamentales en un Estado como es el nuestro, de derecho y de justicia; todo ello bajo el asedio sistemático y constante de ese mismo imperio desde hace más de 25 años.
A los venezolanos y las venezolanas que sí han vivido en esta tierra, continúan en ella o han salido en búsqueda de lo que creen son mejores horizontes, sabemos que hay muchos(as) que, aun teniendo discrepancias ideológicas y políticas con el Gobierno, no apoyan a quien pretende ser una líder de paz azuzando la intervención militar. Los y las llamamos al diálogo sosegado, constructivo y armónico, en pro de la prosecución del espacio democrático y de consenso. Pero a quienes ciegamente, a calco de MCM, se regodean, celebran y esperan más acciones de parte del imperio, los condenamos, pues no deberían saberse ni sentirse venezolanos(as). Es realmente una vergüenza, una insólita vergüenza.
Nos sentimos asimismo profundamente agradecidas y conmovidas por todo el apoyo que se ha manifestado alrededor del mundo hacia Venezuela. Ello indica que existe, enhorabuena, una madurez y despertar inédito en los pueblos del mundo que, hay que decirlo, desafortunadamente, lleva en sí la sangre y el dolor del pueblo mártir palestino, hermano en resistencia y dignidad.
Asimismo, manifestamos nuestro pleno respaldo a Delcy Rodríguez, nuestra presidenta encargada, primera mujer presidenta de nuestra historia como nación, y a todas(os) nuestras(os) líderes e instituciones legalmente constituidas. Repudiamos cualquier campaña difamatoria que, desde los laboratorios de la más fétida guerra psicológica, busque alentar la división entre nuestras filas. Confiamos en que nuestra dirigencia sabrá sortear esta tormenta y trabajará en función de rescatar a nuestro Presidente, por ahora secuestrado junto a la primera combatiente Cilia Flores; al mismo tiempo, estabilizar a nuestro país y construir la paz, tarea para la cual, desde nuestra trinchera como escritoras, ofrecemos nuestras manos y nuestro corazón.
Por último, queremos manifestar a la Comunidad Internacional y al mundo entero que, ante la falaz y absurda Doctrina Monroe, la Doctrina Bolivariana de unión, paz, valentía, defensa y fortaleza popular, en unión cívico-militar-policial, es nuestro mayor escudo y defensa moral. Por ella Venezuela es la cuna de la independencia nuestroamericana, memoria que está más viva que nunca y que el comandante Hugo Chávez Frías despertó con un liderazgo inédito, el cual continúa latiendo en nuestras venas. En este sentido, exigimos la devolución sanos y salvos de nuestro comandante en jefe, Nicolás Maduro Moros, y la compañera combatiente y parlamentaria Cilia Flores, quienes, como personas inocentes de los absurdos cargos que les imputan, de manera completamente ilegítima, no merecen este indignante e injusto tratamiento. Sin embargo, parafraseando a Nicolás Maduro en sus recientes y sentidas palabras, la Revolución no es una persona; la fuerza revolucionaria de esta nación, tierra de libertadores y libertadoras, no la detendrá ningún imperio y eso está demostrado en la historia. ¡Viviremos, venceremos y seguirá adelante la Revolución Bolivariana porque estamos del lado correcto de la historia!
Comunidad de autoras Tejer con la palabra
Cualquier colectivo que desee suscribir
este comunicado manifestarlo por nuestra cuenta de IG:
@tejer_lapalabra
