Comentarios noticiables|El secuestro del presidente Nicolás Maduro...
es una ilegitimidad procesal
10/01/2026.- Al producirse el ataque de las fuerzas especiales de Estados Unidos (EE. UU.) a Venezuela, en la madrugada del sábado 3 de enero de 2026, siendo la 1:30 a. m., a sitios militares y civiles del país —Caracas, los estados Miranda, Aragua y La Guaira—, en el que fueron secuestrados el presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, el país estaba aún celebrando los rituales de Navidad y Año Nuevo. Ha podido desprenderse del relato de Donald Trump que toda esta trama política tenía como objetivo militar apropiarse de las riquezas petroleras del país para después comercializarlas internacionalmente bajo bandera de la Casa Blanca, además de secuestrar a Maduro. Se temía que pudiera darse una reacción de despliegue del movimiento de resistencia venezolana contra una posible ocupación yanqui. Según el propio Trump, se utilizaron 150 helicópteros y aviones F-22 en el siniestro acto de agresión contra el espacio geográfico de Venezuela. Analistas internacionales revelaron que esa campaña militar norteamericana partió desde la base Roosevelt de Puerto Rico, a ochocientos kilómetros de Venezuela.
La vicepresidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez Gómez, anunció que desconocía el paradero del presidente Maduro y su esposa tras el brutal ataque de Estados Unidos, que causó fuertes explosiones en varios sitios del país y originó la muerte de más de cien personas entre militares y civiles, incluidos 32 combatientes cubanos. Al conocerse que el presidente Maduro y su esposa estaban detenidos en Nueva York, en la cárcel del Departamento de Policía, la vicepresidenta Delcy Rodríguez reclamó a Washington la presentación de una prueba de vida del mandatario venezolano y su esposa.
A ello, por las vías noticiosas internacionales, el presidente Trump confesó que ahora iba a gobernar Venezuela con una transición segura, que se haría por medio de lo que ha llamado "resolución absoluta". Pronto daría a conocer la conformación de un nuevo gobierno seleccionado por él, en el que quedaría excluida la terrorista María Corina Machado, quien esperaba que Trump le reconociera su papel de incondicional entreguista y vendepatria.
El hacer comparecer a Maduro ante la Corte de Nueva York con el pretexto de tráfico de droga, a sabiendas de que todo esto es una pantomima, ya vislumbra un juicio amañado con valoraciones ilegítimas incompatibles con el derecho internacional. No obstante, Maduro ya se pronunció el pasado lunes: "Soy inocente (...) Sigo siendo el presidente de Venezuela (...) Soy un prisionero de guerra". Si se aplicara el régimen jurídico del prisionero de guerra a Nicolás Maduro por no haber cometido delito alguno, su mantenimiento en la cárcel sería inadmisible. Por tanto, se debería terminar con su cautiverio y dejarlo totalmente libre para que regresara a Venezuela y se restauraran sus derechos constitucionales.
La planificación del golpe militar contra Venezuela por parte de la administración Trump se había preparado cuidadosamente durante 28 semanas de agresiones. La fuerza especial estadounidense que fue capaz de secuestrar a Maduro y a Cilia Flores también aspiraba aplastar a todo aquello que signifique Revolución Bolivariana. Esa fuerza consiguió por ahora sacar a Maduro del gobierno, pero al chavismo no. La vicepresidenta Delcy Rodríguez fue nombrada presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, bajo juramento ante la Asamblea Nacional el día lunes 5 de enero, cuyo poder se constituirá también en un freno a la política guerrerista y aventurera de la camarilla encabezada por Donald Trump.
Delcy Rodríguez aseveró:
Vengo como presidenta ejecutiva del presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, a prestar juramento. Vengo, con el dolor por el sufrimiento que se le ha causado al pueblo venezolano luego de una agresión militar ilegítima contra nuestra patria, dos días después de la captura de Maduro.
El mandatario y su esposa, Cilia Flores, fueron detenidos en Caracas en un operativo militar de EE.UU. amplio y controlado, que fue ejecutado la madrugada del sábado. "Vengo con dolor por el secuestro de dos héroes que tenemos como rehenes en los Estados Unidos de Norteamérica (...) Vengo con dolor, pero debo decir también que con honor a jurar".
En la Asamblea Nacional, se seguirá con la cómoda mayoría parlamentaria del chavismo, apoyada en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y el Gran Polo Patriótico (GPP), lo cual garantiza una política de paz y seguridad nacionales durante el nuevo período legislativo, en el contexto político nacional e internacional, hoy más que nunca.
En aquel acto militar traicionero de EE. UU. del sábado 3 de enero de 2026, que contó con el factor sorpresa y el uso de 150 helicópteros armados y aviones de última generación, no se descarta la complicidad interna, dirigida por espías proyanquis. Seguramente procesaron datos, redactaron informes y sinopsis sobre los lugares exactos donde Maduro pasaba revista como comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela.
Debido al ataque relámpago de EE. UU. que intentó liquidar a la Revolución Bolivariana, surgió el Decreto de Estado de Conmoción Exterior, publicado en la Gaceta Oficial N.º 6.954, Extraordinario, del 3 de enero de 2026, que autoriza al gobierno nacional la detención de aquellas personas que apoyen el ataque militar de EE. UU. contra nuestro país. Es deber de todos los venezolanos tener presente el derecho irrenunciable de la nación a la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integración territorial y la autodeterminación nacional.
En la situación política actual de la República Bolivariana de Venezuela, hay que extremar la alerta ante la delictiva administración Trump. Se debe reasegurar el abastecimiento de la población venezolana, las comunicaciones, la inteligencia, la contrainteligencia, la defensa, la retaguardia, la ofensiva, etc. Todo esto, en resumen, por lo que es capaz el actual presidente de EE. UU., un incapacitado personaje con su entraña podrida, amoral y carente de principios, que gobierna un sistema que se derrumba porque está corrompido hasta las narices e incumple la propia Constitución de los Estados Unidos de América.
J. J. Álvarez
