Xin chào | Solo el pueblo salva al pueblo

 

 

Resistencia en lo estratégico, flexible en lo táctico.

Hồ Chí Minh

 

09/01/2026.- Aquella frase inédita del poeta español Antonio Machado ("Solo el pueblo salva al pueblo"), escrita en una carta a David Vigodski, publicada por la revista española Hora, constituyó un dramático llamado a la resistencia civil durante la Guerra Civil Española, que conmovió a Europa en 1937. Hoy, a 89 años de aquel grito revolucionario, tiene más vigencia que nunca y por eso ha retumbado en calles y avenidas de muchos países que protestan ante la agresión armada de la aviación estadounidense que este 3 de enero secuestró al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a la primera dama, Cilia Flores de Maduro.

A propósito de esa consiga, nos remitimos nuevamente a la ejemplar lucha de la revolución vietnamita, que no solo combatió desde montañas, ríos y explanadas, sino también desde la sombra de un ejército de silenciosos hombres y mujeres campesinos que cumplían la tarea de informantes a través de cualquier vía para distribuir entregas de mensajes clandestinos. No necesariamente iban de mano en mano, porque un hueco en un árbol o en una gruta cualquiera podía servir de estafeta o buzón de escritos, que luego irían pasando de persona en persona hasta llegar al destino final. También los mercados servían de estafetas, donde miles de vendedores "vendían" frutas o verduras rellenas de papelitos con mensajes que viajaban cientos de metros o kilómetros en el cesto de una campesina.

El libro Phạm Xuân Ẩn: un general del Servicio Secreto, con autoría de Hoang Hai Van y Tan Tu, relata la titánica y minuciosa tarea de un gigantesco ejército de las sombras que se encargó de desnudar las tácticas de los ejércitos invasores, sobre todo de Francia y EE. UU.

Las tropas francesas ocuparon indochina durante 96 años y en 1940 fueron desalojadas transitoriamente por tropas japonesas, cuando Alemania invadió a Francia en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Cinco años más tarde se produjo un levantamiento general en Vietnam, llamado la Revolución de Agosto, que desalojó a las tropas niponas.

Tras esa Revolución de Agosto, los vietnamitas fundaron la República Democrática de Vietnam (RDV), eligieron a Hanói como capital y el líder comunista Hồ Chí Minh fue designado presidente. Sin embargo, los franceses retomaron posiciones como invasores, pero nueve años más tarde fueron derrotados definitivamente, el 7 de mayo de 1954, en la batalla de Điện Biên Phủ. Un día después se aprobó el Acuerdo de Ginebra, que oficializó la división de Vietnam en el paralelo 17, antes de hacer elecciones para definir la unificación general del país. Sin embargo, Estados Unidos violó el Acuerdo de París para posesionarse de la parte sur del país asiático.

Estados Unidos siempre estuvo moviendo los hilos de la ocupación francesa desde los gobiernos de Harry Truman (1945-1963) y Dwight Eisenhower (1955-1961). Tras el asesinato de John F. Kennedy, Lyndon B. Johnson (1963-1969) se convirtió en el nuevo usurpador del territorio indochino.

Indudablemente, los militares estadounidenses no descifraron esa derrota de los franceses, quienes, después de 96 años en Vietnam, fueron vencidos en la explanada de Điện Biên, ubicada al noroeste del país asiático. No hay duda de que no creyeron en la guerra prolongada vietnamita y tampoco valoraron el triunfo de Mao Tse Tung frente al dictador prooccidental Chiang Kai-shek.

 

El ejército de la sombra

Además de los ruidosos acontecimientos armados, de bombas y cañones, existe otro escenario menos bullicioso donde se deciden grandes batallas. Vietnam no fue la excepción, porque en la confrontación silenciosa apareció Phạm Xuân Ẩn, quien dirigió un verdadero ejército en el silencio, desde las propias oficinas de la CIA y desde el Palacio de la Independencia, la sede de los gobiernos títeres que manipuló Estados Unidos, luego de la caída de los franceses (1954).

Xuân Ẩn fue un dirigente estudiantil revolucionario, captado en una protesta callejera en Saigón para integrarlo al servicio secreto del Partido Comunista. De inmediato se infiltró en el ejército francés y luego hizo lo propio ante el Servicio Secreto de Estados Unidos, con el cual trabajó durante 23 años sin ser detectado como agente vietnamita. Años después de la Victoria de la Primavera, en 1976, fue anunciada su proeza como agente de inteligencia y vistió por primera vez el uniforme de mayor general del ejército.

Recibió su primera condecoración (Héroe del Ejército del Pueblo) en 1976 bajo el nombre de Tran Van Trung. De 1952 a abril 1975, en respuesta a la demanda del Servicio de Inteligencia, Tran Van Trung hubo de vivir y trabajar con el enemigo durante 23 años, pero siempre permaneció fiel a la causa libertaria, firmemente seguro de la victoria de su pueblo.

En el año 1954, Xuân Ẩn vistió el uniforme del ejército francés como secretario en la Sección de Guerra Sicológica del Estado Mayor General. Al año siguiente, cuando EE. UU. asumió el rol de Francia en Vietnam del Sur, se desempeñó como funcionario de enlace entre los altos mandos franceses, estadounidenses y del gobierno títere del sur. Después, pasó a la Organización de Entrenamiento del Ejército Combinado. En 1957 fue enviado a estudiar en una universidad estadounidense y de regreso fue incorporado al Buró de Investigaciones Políticas para luego laborar con la Agencia Informativa Viet, desde donde ingresó también a la Agencia Internacional de Noticias Reuter (1960-1964). Luego pasó al staff de la famosa revista gringa Time (1965-1976), además de ser redactor colaborador de The New York Herald Tribune y The Christian Science Monitor.

Los editores del libro Phạm Xuân Ẩn: un general del Servicio Secreto, Hoang Hai Van y Tan Tu, preguntaron al exagente si realmente creía en la victoria de la revolución vietnamita, mientras pasaba tantos años en Saigón, totalmente consciente del poder militar y económico de EE. UU.:

Cuando dos ejércitos se pelean, la primera lección es que ganará el más fuerte. Una batalla entre dos enemigos de igual fuerza militar acabará en empate. La segunda lección indica que, con una fuerza militar igual, ganará quien tenga mayor determinación. Pero si los dos tienen la misma determinación, el resultado será empate. Igualmente, será empate si ambos contendores tienen el mismo poderío y la misma determinación. Y la cuarta lección nos indica que si todos esos factores son equivalentes en ambos lados, ganará el que use el factor sorpresa, como lo definió el estratega alemán Von Clausewitz (1780-1830).

En el caso de un país más pequeño frente a uno más grande, es probable que el más pequeño pueda vencer al más grande si logra movilizar más fuerzas y recursos humanos, emprendiendo una guerra prolongada, como sucedió en Vietnam.

 

Los agresores son como los comerciantes

Para el héroe vietnamita, los agresores son como comerciantes: ellos tienen que considerar costo y ganancia. Si el costo es demasiado alto, ellos retirarán sus fuerzas, y retirarse significa perder.

"Durante la guerra norteamericana, nosotros emprendimos la guerra del pueblo, movilizando la fuerza de todo el pueblo. Estados Unidos calculó el costo y no vio ganancia", apuntó Xuân Ẩn.

Esa definición de Xuân Ẩn explica la derrota sufrida por la aviación más poderosa del mundo, en la Navidad de 1972, cuando Richard Nixon prometió desaparecer a Hanói con un bestial bombardeo que solo duró doce días y doce noches. Los vietnamitas, sin embargo, derribaron 81 aviones de última generación, incluyendo 34 B-52, el orgullo de la aviación gringa. Nixon calculó costo y no vio ganancia.

Después de la guerra, las prensas vietnamita y extranjera consideraron a Xuân Ẩn como el agente de inteligencia del siglo XX, lo cual le causó risa al famoso militar, tras explicar que eso era imposible debido a que la inteligencia vietnamita para la época era defensiva y los grandes agentes se habían hecho en la inteligencia ofensiva. He aquí su humildad.

El próximo 30 de abril, fecha de la gran celebración de los 51 años de la Victoria de la Primavera, el nombre de Phạm Xuân Ẩn (1927-2006) figurará en la lista de los héroes de esa gran gesta vietnamita que los imperialistas yanquis no quieren recordar.

 

Ángel Miguel Bastidas G.

 

Consultas

Bastidas G., A. M. (2017). Xin Chào. Ed. Thế Giới.

Van, H. y Tu, T. (2004). Phạm Xuân Ẩn: un general del Servicio Secreto. Ed. Thế Giới.


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