Comentarios noticiables | Venezuela, ejemplo antiimperialista...
que perturba la doctrina Monroe
03/01/2026.- La República Bolivariana de Venezuela es el país latinoamericano antiimperialista por excelencia. Lo proclamado por nuestro Libertador Simón Bolívar, hace más de 96 años, pervive en lo más profundo de los corazones de todos los venezolanos razonables, que apartan su modo de pensar a la hora de reflexionar sobre la tan patriótica previsión que sigue jugando un papel extraordinario en el continente americano: "Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias a nombre de la libertad"1. Ya lo decía Bolívar: ese imperio es la causa de nuestras desgracias, pues "jamás la política ha sido más infame que la de los norteamericanos con nosotros".
Venezuela es una democracia participativa, ejercida por un gobierno revolucionario; tiene el bolívar por moneda oficial; su población está cercana a los treinta millones de habitantes y su extensión territorial es de 996.445 kilómetros cuadrados (estos sin contar el territorio del Esequibo).
La carta magna establece en el artículo 1:
La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores, igualdad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la nación, la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional. En esto, no cabe duda lo progresista que es la Constitución nacional. En la actualidad, el panorama del desarrollo de Venezuela es la edificación de la sociedad socialista bolivariana constituida en un Estado democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
La Constitución Nacional, en el artículo 2, establece que el objetivo principal del Estado es elevar indeclinablemente el nivel material y cultural de vida del pueblo. Para cumplir las tareas formuladas en la carta magna, el gobierno del presidente Nicolás Maduro realiza, bajo la dirección del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), un extraordinario y complejo programa de medidas que ha aplicado en todas las esferas de la vida social, incluidas la política y la economía.
Durante el mensaje anual al Congreso de los Estados Unidos (EE. UU.), el día 2 de diciembre de 1823, el presidente estadounidense James Monroe expuso una serie de normas de la política exterior de dicho país que recibió el nombre de doctrina Monroe. En este importante pronunciamiento, se indicaba que el continente americano no podía ser objeto de colonización por parte de las potencias europeas. Absteniéndose de intervenir en los asuntos de Europa, Estados Unidos consideraba como acciones hostiles cualesquiera intentos por los Estados Europeos de injerencia política o de otra índole en los asuntos de los países del continente americano. En esa época, Bolívar desenmascaró las intenciones propagandísticas de Washington, llamadas a imponer un proyecto de nuevo coloniaje para las repúblicas suramericanas recién liberadas del yugo español.
Con ello, EE. UU. ha llevado a sus marines intervencionistas e invasores por todo el continente americano —ya por todo el mundo en la actualidad— para sostener su explotación y su injusto comercio. Hoy la doctrina Monroe se impone mediante la hegemonía del chantaje, con el fin de atiborrar la América Latina y el Caribe de miserias, "todo en nombre de la libertad".
El Congreso de Panamá, en la Sala Capitular del antiguo convento de San Francisco, se inaugura el 22 de junio de 1826, previa convocatoria hecha el 7 de diciembre de 1824 por el Libertador Simón Bolívar, advertido de las funestas intenciones de lo que se estaba engendrando con el nombre de la doctrina Monroe. Para enfrentar ese peligro, que se veía grave e inminente, Bolívar valoró con énfasis el lenguaje, las costumbres, el origen y una misma religión para la celebración del Congreso en el Istmo de Panamá. El hispanoamericanismo en los debates de dicho congreso fue la base para neutralizar la pretendida recolonización de Venezuela y a la vez lograr una cosmovisión y valoración del papel que jugó —y todavía juega— el imperialismo norteamericano en Suramérica.
El "América para los (norte) americanos" ha sido el mote popular de la doctrina Monroe, divulgada por su creador a fin de indicarle a Europa la prohibición de intervención e invasión. Su afán era neocolonizar las repúblicas liberadas del imperio español y guardarse para sí un exclusivo intervencionismo, en detrimento de la soberanía e independencia de nuestra América Latina y el Caribe.
Además de las críticas políticas, sociales y económicas de Bolívar a la doctrina Monroe, también se suscitó en Estados Unidos el choque entre el Departamento de Estado (John Quincy Adams) y la Cámara de Representantes (Henry Clay). Los poderes estaban de acuerdo con el expansionismo y el hegemonismo norteamericanos a costa del continente liberado de la España imperial. Esta polémica se reducía a precisar cuál era el mejor método para cumplir ese propósito: una diplomacia aislacionista o una de activa intervención.
He querido con este modesto comentario rendir un homenaje a nuestro Libertador Simón Bolívar, por clarificar la naturaleza del imperialismo estadounidense mediante su proclama del 5 de agosto de 1829 y proponer este día como el Día del Antiimperialismo (si ya no existe).
J. J. Álvarez
Referencias:
1 Carta de Bolívar al coronel Patricio Campbell, diplomático británico con funciones en Bogotá, fechada en Guayaquil, Ecuador, el 5 de agosto de 1829, en: Lecuna, V. (s.f.). Simón Bolívar: obras completas, Vol. II, 2a edición, p. 873.
