Rostro de mujer | Amor sincero por la gente cura y transforma vidas

29/11/2025.- En el corazón de cada persona reside una fuerza silenciosa donde se encuentran el amor, la empatía y la solidaridad. Cuando esa chispa se vuelca sobre una comunidad, provoca una gran transformación, convirtiendo la experiencia vivencial en un espíritu de servicio y un compromiso inquebrantable.

Hoy, esa luz de empatía, gentileza y aprecio se enciende en la persona de Iris Rodríguez Barbero, quien dejó atrás las aulas como educadora, pero nunca su vocación de nutrir y formar. Originaria de Falcón y criada en Caracas desde los 4 años, forjó una sólida carrera en la educación. Se graduó como maestra normalista, luego como psicopedagoga, y obtuvo su licenciatura en Educación Especial, con mención en deficiencia auditiva y problemas de lenguaje. A pesar de su especialización, dedicó 26 años de su vida a las aulas, trabajando con niños de primaria, hasta su jubilación en 2012.

Pero su vida tomó un giro inesperado. Su esposo le propuso adquirir una pastelería: El Cisne; al tiempo, confesó que no conocía "nada de tortas y dulces" y solo sabía "comerlos", pero abrazó con tesón y dedicación este nuevo reto. Diez años después, ella y su pareja mantienen el emprendimiento como un equipo, destacando por la calidad, amabilidad y trato que ofrecen a su clientela.

En el marco del encuentro con Rostro de mujer, rememoró que su niñez se desarrolló en La Pastora, marcada por el esfuerzo de su madre, Elva Barbera de Rodríguez, quien cumplirá próximamente 95 años, una costurera que crió a sus cuatro hijos sola y que se destacó por su amor y entrega para con su descendencia.

En su juventud, activa y "rebelde", tuvo un encuentro significativo con el cristianismo a sus 18 años, lo que la llevó a vivir una juventud "extraordinaria" de campamentos, viajes y compañerismo. A los 33 años conoció a su esposo y tuvo dos hijos, Nelson y Vladimir.

Al ser consultada sobre cómo nació la idea de prestar las instalaciones de su negocio para que se lleven a cabo conversatorios, exposiciones, entre otros, indicó que su espíritu activo y extrovertido la impulsó a no caer en la rutina. Escuchando a sus clientes, se dio cuenta del deseo de tener un espacio para tomar café, lo que la llevó a inaugurar un cafetín.

Más allá de los dulces, Iris ha transformado la pastelería en un centro de encuentro y apoyo comunitario. Utiliza el espacio para ofrecer catas sobre el té y el cacao, con sus especialistas, además de exposiciones como la miel, y el más reciente, un conversatorio sobre el cáncer de mama, el cual estuvo conformado con testimoniales y una experta en el área de la salud.

"Durante el último evento sobre el flagelo del cáncer de mama, las protagonistas contaron sus experiencias familiares; otras, sus historias de vida. Además, nos permitió conocer más el tratamiento y atención médica sobre las afecciones y su recuperación en muchos casos. Me encanta ese proyecto, pues es una manera de avivar más el lugar", reconoció.

Su motivación es clara: "Si recibí algo tan bonito, también debo compartirlo". Cede el espacio sin exigir alquiler, pidiendo solo que los asistentes consuman, contribuyendo así al bienestar de la colectividad y demostrando que está para apoyar.

En cuanto al momento más difícil que ha enfrentado, fue la época de la pandemia. La escasez de insumos y el cierre temporal del emprendimiento agotaron los fondos. Sin embargo, su equipo y su espíritu emprendedor la llevaron a pivotar hacia el pan artesanal para mantener la plantilla de sus empleados.

"Uno de los panaderos que son energía positiva 100% me recomendó que se podía abrir mediodía el negocio, y me sugirió elaborar el pan artesanal, porque no se vendían para esa época ni dulces ni tortas".

Iris se define como una mujer activa, extrovertida y amiga, buscando siempre llevar alegría y "sacarle una sonrisa a alguien". Y si tuviera la oportunidad de retroceder el tiempo, le gustaría volver a vivir su juventud, por las experiencias espirituales, y también la época de la niñez de sus hijos.

Su frase de vida es: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", una herramienta que utiliza incluso para superar momentos difíciles o episodios como ataques de pánico.

A las mujeres de hoy, les dejó un mensaje poderoso: "Les toca más fuerte que uno... La mujer siempre ha sido la fuerte, porque es la que construye un hogar y la familia". La clave para esa tarea, dijo, es tener ganas, entereza y amor sobre todas las cosas.

Reconoció que, ante la adversidad, "podemos tener nuestro momento de debilidad, llorar y ser sensibles, como esa rosa delicada. Pero de vez en cuando debemos tener las espinas para fortalecernos y ser más fuertes. Eso es lo que hace a una mujer guerrera".

No cabe duda de que nuestra protagonista no solo ha horneado postres y panes; ha cocinado oportunidades, ha tejido redes de apoyo y ha cimentado un legado de entereza venezolana. Además, es la prueba palpable de que cualquier mujer, armada con amor y ganas, puede convertir un negocio en un verdadero faro de luz y crecimiento para transformar y contribuir al bienestar de su entorno.

Iris Rodríguez Barbero: El arte de nutrir y transformar

Autor: Nirman García Berbeo

Facebook e Instagram: @rostrodemujer1

 


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