Comentarios noticiables | El asesinato de J. F. Kennedy

Lee Harvey Oswald no fue el único autor

29/11/2025.- A más de sesenta y dos años de aquellos patéticos sucesos que costaron la vida al entonces presidente N.° 35 de Estados Unidos (EE. UU.), John Fitzgerald Kennedy, decenas de políticos, personalidades públicas y clérigos latinoamericanos también han sido asesinados en los últimos años por los agentes de la Central Intelligence Agency (CIA) de EE. UU. La CIA, en sus escuelas, sigue impartiendo clases de espionaje, contraespionaje, acciones especiales, formación física y lenguas extranjeras. Allí se enseña cómo realizar asesinatos sin que nunca se llegue a conocer la verdad; por ejemplo, el ocultamiento de la conspiración criminal de la CIA que se fraguó para asesinar al presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy. Este hecho injustificable se ha convertido en una eterna condena de un régimen social que simboliza todas las lacras e injusticias del imperialismo norteamericano.

El presidente estadounidense (vigencia 1961-1963) John Fitzgerald Kennedy, después del fracaso de la invasión organizada por la CIA dentro del territorio de Playa Girón, en Cuba, al amanecer del 15 de abril de 1961 con 1.500 mercenarios cubanos y que culminó en un desastre, criticó duramente a la CIA por ese error de cálculo y de inmediato despidió a su director, el exbanquero Allen Dulles, debido al punto de inflexión que generó este caso. El grupo de mercenarios cubanos (Brigada 2506), que contaba con abundante equipo y armamento, sufrió una gran derrota; de su lado murieron cerca de 300 invasores y hubo más de 200 heridos.

Muchos testimonios conducen a la implicación de la CIA con el asesinato de J.F. Kennedy entre las más de 63 mil páginas de los mil cien archivos de la oficina del respectivo registro de EE. UU. Recientemente, el presidente de EE. UU., Donald Trump, ordenó la apertura de los archivos sobre el asesinato del expresidente John Fitzgerald Kennedy, donde hay datos concretos sobre ese cruel magnicidio. El discurso de Kennedy del día 21 de noviembre de 1963, en Dallas, exigió una profilaxis en la CIA, pero esto condujo a la irreverencia de la misma que, al verse desmejorada en su radio de acción, opta por desobedecer las instrucciones de la Casa Blanca, porque ya no sería capaz de rechazar y neutralizar con eficacia toda artimaña de los desafectos de Washington. Según expertos norteamericanos en criminología, la acción del magnicidio contra Kennedy en Dallas, Texas, el día 22 de noviembre de 1963, se produce por las desavenencias existentes entre el Gobierno estadounidense, la entidad de inteligencia CIA y otras.

En Dallas, Texas, el día 22 de noviembre de 1963, el presidente Kennedy se dirigía desde el aeropuerto Love Field en caravana política con recorrido hacia el Dallas Trade Mart (centro comercial), desde donde pronunciaría un discurso. Al pasar frente al almacén de libros escolares ubicado en la plaza Deadly fue impactado por 3 disparos en la cabeza de los 4 dirigidos contra su humanidad. El autor de los 3 certeros disparos, Lee Harvey Oswald, portaba un rifle automático de arrojo italiano M91/38, calibre 6,5 mm. El autor del cuarto disparo aún no ha podido ser identificado. Oswald disparó desde el sexto piso del almacén de libros y mató al Presidente. Lee Harvey Oswald era agente de la CIA desde fines de la década de 1950; ingresó en el ejército estadounidense el 24 de octubre de 1956; fue entrenado como radiotelegrafista en una base japonesa que utilizaba la CIA para operaciones especiales. En octubre de 1959, lo infiltraron en la Unión Soviética (URSS) y permaneció allí hasta 1962.

Lee Harvey Oswald, de vuelta a EE. UU., acatando ahora órdenes del Buró Federal de Investigaciones (FBI), se infiltra en organizaciones democráticas revolucionarias. En 1963, Lee recibe la orden de infiltrarse en grupos simpatizantes de la Revolución cubana. Él, aprovechándose de esta situación, logra camuflarse como un elemento de izquierda, amigo de Cuba. Todo esto fue un plan trazado en la sede de la CIA para tratar de involucrar a Cuba en la conspiración criminal de un sector reaccionario de la ultraderecha estadounidense que tuvo como objetivo político el asesinato del presidente J. F. Kennedy. La delineada mala intención para involucrar a Cuba en el magnicidio de John Fitzgerald Kennedy, tratando de afectar el creciente prestigio de la Revolución cubana y de fabricar un pretexto útil para seguir insistiendo en el derrocamiento del Gobierno cubano, como se sabe, ese plan contra Cuba fracasó.

Lo curioso en el caso del asesinato de Kennedy es que la Comisión Warren, de la que formaba parte el presidente Lyndon B. Johnson, afirmó que fue un solo asesino, Lee Harvey Oswald, quien disparó 3 tiros con su rifle automático desde un solo punto y mató al Presidente. Esta afirmación se derrumbó después. El médico forense Cyril Wecht dudó de la tesis de la Comisión Warren y dijo que sería revelador un examen del cerebro de Kennedy. Luego, el cerebro desapareció después de la autopsia hecha el día que este expiró y su cadáver fue sepultado sin cerebro.

Lee Harvey Oswald era la persona que debía aclarar sobre el cuarto disparo hecho contra Kennedy. Lee, capturado y lleno de pánico al hablar, fue asesinado en la estación de policía de Dallas por un gánster, Jack Ruby, del que nadie sabe cómo pudo entrar allí. Jack Ruby, a su vez, fue asesinado más tarde en la cárcel. Lo que siguió a estos crímenes, más de 100 personas relacionadas con la muerte de Kennedy, han muerto en circunstancias muy extrañas. Toda una historia apasionante y reveladora de la esencia criminal y carente de escrúpulos del imperialismo y sus instrumentos de conspiración y crimen contra los pueblos.

J. J. Álvarez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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