Rostro de mujer | Empatía, solidaridad y comunicación...

para vencer el bullying

30/08/2025.- El siglo XXI, considerado la era de los mayores desarrollos tecnológicos y el próspero tiempo de grandes conocimientos y saberes, hoy está siendo afectado por un fenómeno social llamado bullying o acoso en las aulas escolares.

En Venezuela, las estadísticas sobre este flagelo son alarmantes. Un 19,2% de estudiantes de 12 a 18 años reportó haber sufrido acoso durante el período 2021-2022. Además, los estudios indican que una proporción considerable de estudiantes (54,6%) y de docentes (31%) ha estado involucrada en situaciones de acoso, ya sea como víctima o como agresor.

Esta anomalía social, que cada vez más afecta el comportamiento de las personas, la traemos a esta tribuna de Rostro de mujer, por considerarse una conducta humana que debemos conocer. Para ello entrevistamos a la joven Lucía Amada Bocanegra Álvarez, quien desde los cinco años ha sido víctima de este azote que afecta profundamente la integridad de los niños y adolescentes en los planteles.

A temprana edad, Lucía Amada fue víctima de acoso escolar por parte de sus compañeros de colegio. Rememoró que se burlaban de su físico y su apellido, además de robarle la merienda. A esto se sumaba el maltrato de algunos profesores, quienes le gritaban o le arrojaban los cuadernos. El miedo la llevó a ausentarse de la escuela por un largo período.

Al ser consultada sobre cómo neutralizó esa situación, manifestó que tomó la decisión de "agarrar el toro por los cuernos", como se dice coloquialmente:

Decidí curar mis traumas del bullying por mi propia cuenta. Me recordaba a mí misma que no era mi culpa. Así me enseñaron en casa. Esos niños pueden sufrir incluso más que yo y acosan porque no se sienten bien consigo mismos.

En la actualidad, en sus oraciones, anhela de corazón que algún día esas personas puedan sanar sus heridas y aclaró que el hecho de que, aunque sus compañeritos hicieron su vida de cuadritos, "no significa que vaya a hacer lo mismo con ellos; eso solo dañaría más las cosas".

Hoy, a sus catorce años, se define como una adolescente sensible y nostálgica. Indicó que le gusta ser solidaria y empática con los demás, "pero creo que uno tiene que ayudarse primero. Debe haber un equilibrio, porque si yo no estoy bien conmigo misma, no podré ayudar a otras personas".

Durante la entrevista, expresó que tiene "alma de poeta empedernida" porque es una férrea admiradora de la vasta obra literaria del escritor uruguayo Mario Benedetti, caracterizada por ser una literatura comprometida y accesible, que a menudo explora temas urbanos y sociales.

Además, le gustan los libros sobre salud mental, ya que juegan un papel crucial en su cuidado y promoción, ofreciendo herramientas para su comprensión, el manejo del estrés y el desarrollo personal. Podría decirse que el hábito de la buena lectura ayuda a mejorar el estado de ánimo y fomentar la conexión social.

Asimismo, comentó:

Me encanta bailar y escribir, pero, sobre todo, intento drenar mi felicidad o tristeza a través de los poemas. Otra cosa que adoro hacer es jugar al tenis de mesa, que desde pequeñita lo practico. En la actualidad, estoy disfrutándolo y quiero seguir dando lo mejor de mí para conseguir grandes triunfos.

Desde el espacio de Rostro de mujer, quiso dejar un mensaje a los niños y jóvenes que han sufrido acoso escolar: "No se dejen apagar la esencia tan bonita que tienen. Las personas que hacen bullying quieren apagar ese brillo por envidia o porque, sencillamente, no se sienten bien consigo mismas".

No cabe duda de que es fundamental actuar de manera integral para abordar tanto las causas como las consecuencias de este problema. Esto implica fomentar la empatía, promover la comunicación abierta, enseñar habilidades de afrontamiento y crear entornos seguros y de apoyo tanto en la escuela como en la comunidad para contrarrestar el azote del acoso escolar.

Lucía Bocanegra Álvarez: cuando el miedo se hizo coraje

 

Nirman García

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