Memorias de un escuálido en decadencia | Alístate
29/08/2025.- ¡Atención! ¡Firrrrrrr! Fue tanto el susto del dictador cuando se enteró de que venían desde Estados Unidos buques y barcos y bombarderos dispuestos a arrancarlo del poder que llamó a un montón de gente a alistarse y todo el mundo salió corriendo a las plazas Bolívar del país para apuntarse y hacer fuego contra el yanqui invasor. Se perdió esa oportunidad de salir de todos ellos de una vez. Ahí, en las plazas Bolívar, estaban todos firmando y los agarraban mansitos, pero es que no solo nosotros cometemos errores. También el compañero Trump, próximo premio nobel de la paz, comete errores, y que jode. El sábado y domingo pasados, aquella vaina parecía una cosa surrealista, como diría el compañero Manuel Rosales, que es uno de los pocos de nosotros que lee. Por un lado, estábamos nosotros apertrechados, esperando la invasión el fin de semana y, por el otro, estaban esas plazas Bolívar a reventar, llenas de chavistas, obligados por la dictadura, firmando papeles para echarle bolas. Desde Estados Unidos, recibimos una orden del compañero Angustia Simonovis para que anotáramos a todos esos carajos y así saber a los que íbamos a joder cuando llegáramos nosotros al poder, pero esa vaina era imposible, porque había tanta gente que aquello parecía un mitin de Fidel Castro el 26 de julio. Uno se acercó a la plaza Bolívar de Caracas, hecho el pendejo —en realidad eso es lo que hemos sido durante todos estos años—, para ver cómo era la vaina, y aquello era una fiesta lo que tenían esos carajos ahí. Cantaban, bailaban y firmaban, y hasta una señora se presentó a firmar con un loro en el hombro que decía: "¡Viva Chávez! ¡Viva Chávez!". Carajo, parece imposible que nosotros, con todos los medios de comunicación y las redes sociales, y los periodistas carísimos que hemos pagado, y todavía hay gente enferma de esa manera. No hemos logrado sacarlos de esa caverna. Como siempre, ellos felices ahí con su vaina, y nosotros arrechos en la clandestinidad, esperando los buques y los barcos, pero ni siquiera la lancha Nueva Esparta se presentó por ninguna parte.
No contentos con el gentío —es verdad, lo digo con mucha arrechera, era un gentío—, ahora también llaman para hoy viernes y mañana sábado para que se alisten. Todos nosotros estamos mosca para ver si alguno de nosotros es capaz de alistarse, para desenmascararlo por las redes sociales y decirle de todo, porque a la hora de insultar, a nosotros no hay quien nos gane. Así lo hicimos con el compañero Embajada Radonski para que no sea pendejo. La dictadura liberó a trece compañeros y salió Embajada Radonski a decir que fue por él, y también la compañera María —Súmate— Machado dijo —en la clandestinidad, eso sí— que la vaina era por ella. En fin, seguimos cayéndonos a coñazos mientras los carajos de la dictadura bailan de felicidad hasta el Popule Meus.
Lo importante es que los compañeros del gobierno de Paraguay, viéndonos tan fracasados ante la dictadura, se pusieron a favor de Estados Unidos, o sea, a favor de nosotros, y es verdad que le deben a Venezuela más de trescientos millones de dólares, pero no importa, aunque un jodedor de la dictadura, cuando vio que Paraguay estaba contra Venezuela, dijo: "Que paguen primero y jodan después". También, la estimada y nunca bien ponderada primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Susheila Persad-Bissessar, dijo: "Si la compañera María Machado no ha podido con el dictador, yo sí. Aquí está mi territorio a la orden. Que vengan Trump y su ejército para que se acabe la vaina". Y así, así, así es que se gobierna.
El papá de Margot llegó de la calle y nos llamó a Margot y a mí, y nos dijo: "Siéntense, que les voy a decir una vaina. Yo vengo de alistarme, porque una vaina es ser de la oposición y otra vaina es ser patriota. Y yo soy de las dos. Además, aquí desde que lo arrullan a uno con el Himno Nacional, uno empieza a querer este pedazo de tierra. Así que no me vayan a joder". Y se fue directo al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "Desgraciado, con soldados como tú, Trump se va pa'l carajo".
—Caramba, si yo soy tú, lo mismo que tú eres yo… —me declama Margot.
Roberto Malaver