Xin chào | Asumir el debate
Por Ángel M. Bastidas G.
En toda lucha larga, tenaz y apasionada comienzan a diseñarse, generalmente, al cabo de cierto tiempo, los puntos de divergencia centrales.
V. I. Lenin
28/08/2026.- Algunos grupúsculos de la derecha venezolana que no se atrevieron a quitarse en público la careta ni a abrazar la bandera de las cincuenta estrellas y las siete barras —o, por lo menos, a mostrar la carátula anaranjada del mandatario gringo—, tras el artero ataque aéreo de los ciento cincuenta aparatos de la Delta Force sobre Fuerte Tiuna, La Carlota, La Guaira y el estado Miranda, han preferido aprovechar el desastre ocasionado por el doble terremoto del 24 de junio pasado para irse al litoral central a acusar a la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, de negligente frente a los daños ocasionados por la emergencia nacional.
Otros sectores de la llamada izquierda radical optaron por señalar a la líder de timorata frente a la Casa Blanca, acusando de entreguista a su equipo presidencial por no haber encarado al señor Trump.
Asumir el debate con valentía
Ante lo que pudiera verse como una crisis de poder, el viceministro de Políticas del Ministerio del Poder Popular para Economía y Finanzas, el periodista William Castillo Bollé, debatió sobre la supuesta entrega del país a los designios del imperio del norte durante su segunda conferencia del año en el Centro de Saberes Africanos y Caribeños, organizada por el Centro Internacional Miranda (CIM).
Castillo, periodista egresado de la Escuela de Comunicación Social de la UCV con posgrado en Ciencias Políticas en la Universidad Simón Bolívar, disertó durante dos horas ante un nutrido público que se dio cita en la sede del Centro de Saberes Africanos, ubicado en el edificio Gradillas. Allí invitó a discutir con alegría y sin complejos la situación nacional al cumplirse doscientos días de la gestión gubernamental de la compatriota Delcy Rodríguez.
—¿En qué momento nos encontramos? —se preguntó el ponente ante la diatriba. También invitó a los oyentes de ese hermoso salón a recordar la insistencia del comandante Chávez en debatir todo lo que fuese necesario para disipar dudas ante las dificultades, que no son poca cosa.
—Si hemos abierto el diálogo con un sector de la oposición, ¿por qué no discutir entre nosotros, como lo señalaba nuestro comandante insistentemente? —apuntó el expositor ante el público, que lo aplaudió en el espacio del Centro de Saberes Africanos y Caribeños.
Como decía Alí Primera en cada tribuna o esquina del barrio, "no basta rezar para conseguir la paz", una canción que tarareaba bastante el comandante en cualquier escenario, siempre con optimismo y la seguridad de conquistar esa paz, a pesar de la conspiración que se activó desde el mismo momento en que Chávez se llenó de pueblo. De eso no debe quedar ninguna duda, a pesar del aparente silencio que recorrió a Venezuela aquel fatídico 3E, que nos cuesta olvidar, pero que hemos sabido afrontar con dignidad y fortaleza.
—Vamos a partir de un acto criminal y brutal contra el Estado venezolano, contra sus instalaciones, como la misma presidencia. Se han oído muchas narrativas, unas ciertas y otras tratadas con cuidado, pero ¿quién puede asegurar que estábamos preparados para lo que pasó? Sin complejos podemos decir que hubo respuestas, pero fuimos avasallados y debemos admitirlo. Unos cien compatriotas se inmolaron, así como treinta y dos hermanos cubanos. Ahora ese relato se quiere borrar; se quiere ocultar esa realidad. No se quiere admitir que estábamos en peligro, y esa es la realidad; pero se han oído muchas mentiras que señalan con el dedo a la presidenta encargada. Lo que falta oír por parte de los acusadores de oficio es que Nicolás Ernesto traicionó a su padre. En definitiva, estamos ante dos posiciones: la bolivariana y la monroísta.
Asume el camarada Castillo Bollé que es propicio el momento para evaluar los ataques desde todos los ángulos. ¿O es que eso no vale? En ese orden de ideas, es preciso recordar la resistencia mostrada por el chavismo desde el momento en que el comandante Chávez asumió su posición al frente de la Revolución Bolivariana; desde el fracaso del 4F, cuando rectificó y decidió optar por la confrontación electoral tras abandonar la cárcel de San Francisco de Yare, donde estuvo prisionero dos años. A partir de ese momento, el líder máximo del chavismo se mostró dispuesto a marchar en procura de la paz, como lo demostró en numerosos momentos de su transitar por la contienda política, sobre todo frente a las intentonas militares de 2002, tal como quedó registrado en aquella gráfica en Miraflores con un cristo entre las manos.
—En conclusión, son muchas las preguntas —y bienvenidas sean— y muchas las respuestas que debemos darnos —según palabras del camarada William Castillo, quien reiteró que la discusión debe continuar sin complejos—: si somos traidores, ¿cómo es que Trump no nos ha quitado las sanciones y por qué no nos han devuelto el oro que nos tienen retenido en el Reino Unido?
A quien piense que el fin de esta discusión está a la vuelta de la esquina, le sugerimos echar un vistazo a los grandes acontecimientos que han conmovido al mundo, sin tener miedo a ir a las batallas libradas en diversos contextos. Sin irnos tan lejos: cuando un fantasma comenzó a recorrer la vieja Europa de la mano de Friedrich Engels y Karl Marx, por allá por el 14 de septiembre de 1867 con la publicación de El capital en Hamburgo, Alemania.
Un paso adelante, dos pasos atrás
Más cerca en la historia de las revoluciones, tomemos el tomo I de las Obras escogidas de V. I. Lenin y echemos un vistazo a lo que el líder soviético llamó un folleto —de más de 150 páginas— titulado ¿Qué hacer?, o recurramos a escudriñar aquella obra maestra, Un paso adelante, dos pasos atrás, también del genial Vladímir Ilich Uliánov, que de seguro asustará a quienes especulan hoy con la idea de que la revolución total está a la vuelta de la esquina.
Escribió Lenin:
En toda lucha larga y apasionada comienzan a diseñarse, por lo general, al cabo de cierto tiempo, los puntos de divergencia centrales, básicos, de cuya solución depende el desenlace definitivo de la campaña y en comparación con los cuales pasan cada vez más a segundo plano toda clase de pequeños y mezquinos episodios de la lucha.
Este clásico vio la luz en 1904, bastante lejos de aquel 1917 en que las masas, dirigidas por Lenin, tomaron el Palacio de Invierno de Petrogrado. Pero allí apenas comenzaba una nueva etapa, que tiempo después fue minada por el trabajo insistente de los imperios capitalistas liderados por Estados Unidos, los mismos que eufóricamente decretaron el "fin de la historia" por boca de Francis Fukuyama.
Consultas:
Castillo Bollé, W. (2026). Conferencia en el Centro Internacional Miranda (CIM).
Lenin, V. I. (1904). Un paso adelante, dos pasos atrás, en: Obras escogidas (tomo 1). https://litci.org/es/wp-content/uploads/2024/01/01-Lenin-Obras-escogidas-LIT-Tomo-1.pdf
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