Mundo alerta | La última batalla: oro vs. dólar

11/04/2026.- Todo lo que comienza, termina. Este es un axioma universal que amenaza al dólar desde que estalló la guerra Rusia-Ucrania. Sin embargo, la verdadera agonía de la divisa comenzó en 1929, con la quiebra de la Bolsa de Nueva York. Arrastró en su caída al sector bancario, agrícola y comercial de Estados Unidos. Logró sobrevivir a un segundo estertor en 2008, cuando la Ley de Estabilización Económica le inyectó 700 mil millones de dólares para rescatar la economía penetrada por hipotecas tóxicas. Aun así, no pudo evitar que finalmente 322 bancos —el corazón del sistema— se declararan en quiebra por causa de la crisis. En realidad, su agonía se ha prolongado demasiado, como cuando un médico le dice a un paciente que “le queda poco tiempo de vida. No sé cuánto. Puede fallecer en cualquier momento”, mientras los familiares se entristecen porque la herencia que dejará es escasa. Analistas antihegemónicos —incluso prooccidentales— tienen bien claro que el dólar se mantiene con vida artificial, no por su fortaleza, sino por ausencia de una divisa más fuerte en el mercado.

 

Entre lágrimas y risas

Hoy, dolientes y aspirantes a sepultureros del dólar, que evalúan la masa de dólares diariamente invertida en armamento por Estados Unidos, coinciden en que la prolongación —inclusive el final— de la guerra contra Irán podría ser el certificado de defunción de esta moneda. La “persecución” del dólar impreso ha sido silenciosa, pero implacable y destructiva, a lo largo del presente siglo. El metal dorado ejerce una atracción casi mágica, sobre todo en los bancos centrales (verdaderos guardianes del sistema monetario internacional), por su virtud de mantenerse en alza en medio de las peores turbulencias. Cuenta, además, con una virtud adicional: a diferencia de las monedas y los bonos, no depende de ningún gobierno o emisor independiente. De hecho, desde hace bastante tiempo, muchos bancos centrales y privados compran oro y lo pagan en dólares, en una suerte de mercado intermonetario en formación.

 

La última batalla

La desdolarización de la economía planetaria es lenta, pero tiene seguidores activos. Ante la emisión de billetes americanos sin respaldo metálico, surgieron las monedas fiat, representando un valor que intrínsecamente no tienen, mientras los expertos norteamericanos amplían su visión de la amenaza. Un vistazo histórico es suficiente: Rusia decidió abrir su propia ruta amarilla. China elevó sus reservas en oro a 369 mil 582 millones de dólares y Rusia a 400 mil millones de dólares. Como principal proveedor de algunas materias primas e hidrocarburos, pueden forzar a adquirir sus mercancías en rublos y, en alianza con China, promover el yuan digital y el uso de su plataforma de pagos CIPS, en reemplazo del sistema Swift de intercambio bancario occidental, que está impactando en la devaluación global del dólar. El final debería ser grabado en un lingote de oro.

 

Raúl Pineda


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