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Caraqueñidad | 26 de abril de 1931 (II)

Por Luis Martín

29/08/2026.-

El juego

Carabobo: Gustavo Martínez, Luis Salas, Moisés Pinto, Jacinto Rodríguez, Eduardo Sánchez, Henry Linares, Robert Lewis, Luis Lairet, Luis Martínez, Tom Rosepink, Achilles Carrot y Juan Grahovac. DT: Nate Frazier.

Caracas: Freddy Machado, Pedro "Mamiro" Jiménez, Darryl Johnson, Juan Mujica, Raúl Machado, Édgar Bello, Francisco "Paquito" García, Jeff Scott, José Sisso, Chris Goldson, Jesús Cordobés y Héctor "Oreja" García. DT: Francisco "Paco" Díez.

Resultado final: 86 (38-48) x 77 (27-50), a favor de Carabobo.

Juez: Roberto Gómez. Árbitro: José Rafael Gómez. Anotador: Humberto Seidel. Cronometristas: J. Galindo y Luis Sánchez. Director del equipo técnico: Pedro "Camagüey" Espinoza. Director estadístico: Rafael "el Flaco" Borjas.

La primera canasta doble (los primeros puntos oficiales de la liga) la anotó el importado Achilles Carrot.

Algunas versiones indican que Beverly Hills estaba conformado por alumnos de Educación Física del Pedagógico de Caracas que ya estaban cerrando sus ciclos activos. Sin embargo, fue un equipo sumamente competitivo.

Por Carabobo destacó la ofensiva de Robert Lewis con 21 tantos, sumados a los 13 de Henry Linares; mientras que por los mirandinos la puntería estuvo en las manos de Chris Goldson con 24 puntos y otros 14 del entonces veterano Pedro "Mamiro" Jiménez.

Ese primer juego tendió puentes para lo que hoy es nuestro baloncesto. ¿Y cómo no iba a serlo? Basta con observar las nóminas de ambos conjuntos y a todos quienes participaron en los aspectos técnicos: todos hicieron historia.

José Rafael Gómez y Roberto Gómez eran considerados dos de los mejores árbitros del patio, con reconocido prestigio internacional.

Pedro "Camagüey" Espinoza llegó a ser multicampeón, dentro y fuera del país, con Guaiqueríes y Trotamundos, además de su destacado andar con la selección nacional.

Rafael "el Flaco" Borjas, además de excelso jugador, fue formador y ocupó la comisionaduría nacional de baloncesto.

Jugadores como Francisco "Paquito" García y Jesús Cordobés fueron formadores a carta cabal, conductores de selecciones nacionales y catedráticos de la disciplina.

Gus Martínez, Henry Linares, Luis Lairet, Luis Martínez, Freddy Machado, Pedro "Mamiro" Jiménez, Juan Mujica, Raúl Machado, Héctor "Oreja" García y todos en general son historia pura. Y qué decir del coach Francisco "Paco" Díez, ideólogo de los Héroes de Portland, expresidente del IND y, sin duda, el decano del baloncesto nacional.

El draft

Para este primer torneo se realizó un draft entre criollos de diversas entidades, así como con 12 jugadores importados...

Se jugó con tres norteños inscritos, de los cuales dos podían estar en cancha. A la final, llegaron Caracas y Carabobo, que iniciaron una serie de 7 para ganar 4. Lamentablemente, esta serie quedó inconclusa el miércoles 22 de agosto debido a dos hechos: el retiro del entrenador Nate Frazier (Carabobo) y de los jugadores norteños de Carabobo el día 20, y la negativa de los árbitros a seguir pitando el martes 21. Para ese momento, Caracas ganaba 3 por 2.

Los mejores basquetbolistas de este primer año fueron Vicente Fletcher (Aragua), Tom Dooley (Aragua) y Robert Lewis (Carabobo), quien fue el más valioso. Entre los criollos descollaron Leopoldo Bompart (Beverly Hills), Jorge Valera (Aragua), Luis Lairet (Carabobo) y Luis Tovar (Caracas). El sabor del baloncesto especial se sembró en ese duro y esperanzador 1974. Con paciencia, autocrítica y mucho entusiasmo se empezó a preparar el Segundo Campeonato para 1975.

De este modo lo expuso Leonardo Rodríguez en la página 144 de su libro Venezuela en un balón.

Todo eso y más significó para el deporte —en especial para el baloncesto nacional— aquella noche del 14 de junio de 1974.

Lo de hoy, en pleno 2026, más que un chiste malo, da pena ajena y propia. Con la hipocresía como arma maquillada por extraños intereses, que manipulan de manera evidente las redes sociales —plagadas de piratas, seudocomunicadores y algunos periodistas tarifados—, encubren o tratan de encubrir las apuestas, principales sponsors de la supuesta Superliga. En ellas, según afirman ellos mismos, se han visto presuntamente involucrados jugadores, técnicos y otros actores de este sagrado deporte. Han atentado contra la imagen y la historia que se construyó —mucho antes de 1974— con tanto sudor y tantas cestas, con mística y valores deportivos como el juego limpio, el respeto al rival, al público y al espectáculo que siempre mostraron sus antecesores.