Image

Exigen juzgar a Cerimedo en Honduras por el robo electoral de 2025

Ochoa destapó entramado golpista donde se manipularon los resultados de forma digital

Cerimedo es el brazo sucio de la conspiración fraguada entre la élite conservadora y la administración Trump.

27/08/26.- La impunidad del empresario ultraderechista Fernando Cerimedo, recientemente aprehendido en Bolivia, no puede ni debe ser tolerada por la comunidad internacional.

Así lo sentenció el exconsejero electoral hondureño Marlon Ochoa, quien exige que el delincuente digital sea extraditado y enfrente a la justicia hondureña, por su participación directa en el fraude que despojó al pueblo de su voluntad soberana en los comicios de diciembre de 2025.

Lejos de ser un asesor técnico, Cerimedo operó como el brazo sucio de una conspiración fraguada entre la élite conservadora del Partido Nacional y la administración Trump, con el objetivo de descabezar el proyecto popular de Libertad y Refundación (Libre), refiere la agencia de noticias TeleSur.

En ese contexto, Ochoa, en declaraciones contundentes emitidas a través de su cuenta en X, destapó la cloaca de un entramado golpista en el que el estratega digital no solo manipuló algoritmos sino que orquestó la alteración física de los resultados electorales.

“Cerimedo es un delincuente internacional, un filibustero electoral que navega como pirata en nuestras democracias bajo el manto protector del imperio”, afirmó Ochoa.

El exfuncionario reveló que el material probatorio entregado al entonces fiscal general, Johel Zelaya, contiene audios escalofriantes en los que Cerimedo discute con lujo de detalles la incorporación y sustracción de votos en las urnas, así como instrucciones precisas para cooptar a las fuerzas armadas y bloquear cualquier intento de recuento voto por voto.

Sin embargo, la denuncia de Ochoa no solo apunta al operador extranjero sino a la podredumbre institucional que permitió el atraco, mientras el Ministerio Público anunciaba una investigación que olía a pantomima, la Corte Suprema de Justicia, en una maniobra de flagrante complicidad, mutiló el proceso a pedido de las consejeras conservadoras Cossette López-Osorio y Ana Paola Hall.

Ochoa ha sido claro: “No hay crimen perfecto”. Pero la pregunta que queda flotando en el ambiente es si Honduras tendrá la soberanía y el coraje para juzgar a los perpetradores de este atropello, o si, una vez más, la impunidad y la injerencia extranjera sepultarán la justicia.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS