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Palabr(ar)ota | Odisea

Por Cósimo Mandrillo

27/08/2026.- "Hay una sola cosa en el mundo peor que el hecho de que hablen de uno, y es que no hablen de uno".

La frase de Oscar Wilde debe haber hecho las delicias de Christopher Nolan, director de la reciente versión al cine de la Odisea de Homero.

No hay dudas de que las estadísticas, que ya apuntan a que esa película será un exitazo de taquilla, responden a la bien planificada campaña de promoción desatada en las redes, cuando el filme aún no se estrenaba.

Como era de esperar, esa campaña se planificó no a favor o en contra de la calidad de la película, sino a favor de la polémica.

La nombradía de Nolan como director de cine de autor sirvió de excusa para que "expertos" de toda calaña se sintieran autorizados a participar en la discusión desatada en unas redes sociales en las que, normalmente, lo más lejos que se llega es a exponer lo bonita que quedó la última versión de Spiderman.

Fuimos entonces testigos de un nuevo capítulo de la eterna discusión acerca de cuán fiel debe ser una versión al cine de una obra literaria y de hasta dónde llega la libertad del director para hacer con esa obra literaria lo que le dé su mismísima gana.

Por esa vía nos enteramos de que el traje de Agamenón se parece sospechosamente al disfraz de murciélago que usa Batman cuando le da por deambular por Ciudad Gótica; de que dentro de ese caballo de Troya volteado y medio hundido en la arena de la playa, difícilmente podrían sobrevivir los guerreros encargados de conquistar la ciudad; y, en fin, de que Odiseo, mejor conocido entre nosotros como Ulises, termina convirtiéndose en un pacifista a quien le repugna la guerra, después de décadas de no ocuparse de otra cosa que no fuese degollar, con razón o sin ella, a cuanto incauto se cruzase en su camino.

Todo ello es válido desde el punto de vista del director de cine, pues nada lo obliga a ser fiel a la obra literaria que le sirve como pretexto para su propia creación.

Desde el punto de vista del espectador, y si se trata de responsabilidades, yo diría, en todo caso, que tanto Nolan como los nombrados "expertos" son responsables de que hayamos caído en la trampa de gastar tres horas en un cine viendo Odisea, cuando nada hubiésemos perdido si esperábamos a que la película, cuyos méritos no exceden a las usuales producciones de Netflix, llegara a esa o a otra de las plataformas de streaming.